Tras la estela de gallardón

Cifuentes y la Cultura: ¿interés o puro márketing?

El pasado mes de julio, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, se convertía en la máxima responsable de Cultura en la región. No era una decisión intrascendente

Foto: Cristina Cifuentes y Antonio Resines en la gala de entrega de los 30 premios Goya
Cristina Cifuentes y Antonio Resines en la gala de entrega de los 30 premios Goya

El pasado mes de julio, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, se convertía en la máxima responsable de Cultura en la región. No era una decisión intrascendente. La aparición continua de la presidenta en festivales y presentaciones, a partir de entonces, creaba un marco imaginario implícito: un halo de progresismo cultural no muy lejano al que consiguió en su día Alberto Ruiz Gallardón. Curiosamente, quien fuera alcalde, ministro y presidente de la Comunidad tenía entonces por jefa de prensa a Marisa González, mano derecha de Cifuentes desde 2011. Ocho meses después, sin embargo, las críticas arrecian por parte PSOE, Podemos e incluso Ciudadanos que ven las actuaciones de la presidenta en Cultura como una fachada. ¿Es una operación de márketing o la derecha se toma muy en serio la cultura?

La primera medida del nuevo Gobierno que se acababa de configurar con el apoyo de Ciudadanos fue eliminar la Consejería de Cultura y en su lugar crear la Oficina de Cultura y Turismo con varias direcciones generales, todo ello bajo la tutela de Presidencia. Fue una decisión criticada por la oposición -si bien Cs la aceptó de buen grado en un primer momento-, pero también era una manera de tener a la Cultura cerca. O controlada. La dirección general de Promoción Cultural pronto tuvo nombres y apellidos: Jaime de los Santos, que había sido asesor de la mujer de Mariano Rajoy, Elvira Fernández.

Imagen compartida por Cristina Cifuentes en Twitter con Jaime de los Santos a su izquierda
Imagen compartida por Cristina Cifuentes en Twitter con Jaime de los Santos a su izquierda

Después llegaron la arquitecta Paloma Sobrini en Patrimonio y el periodista Carlos Chaguaceda en Turismo. A finales de septiembre la diplomática Anunciada Fernandez de Cordova, que había tenido relaciones con la Casa Real como secretaria de la Infanta Cristina, fue nombrada responsable de la Oficina de Cultura y Turismo. Desde Presidencia confirman que estos nombres no fueron elegidos al azar y que se intentó conformar un equipo “de personas especializadas en la cultura que no se había tenido hasta entonces”. Para engrasar más al equipo, el Comité de Dirección de la oficina empezó a reunirse todas las semanas.

Y la maquinaria comenzó a funcionar. Cifuentes no era ninguna advenediza en Cultura, ya que en su época de diputada de la Asamblea de Madrid (1991-2012) ya había sido presidenta de la comisión de Cultura -entre otras comisiones- además de formar parte del Consejo Regional de Patrimonio Histórico y la Comisión Permanente del Consejo Regional de Patrimonio Histórico. Eran tiempos en los que la Comunidad negaba la protección BIC a edificios como el Teatro Albéniz y se ponía en marcha la famosa Operación Canalejas del Grupo Villar Mir.

Operación Cifuentes

Sin embargo, en esta etapa, ya como presidenta, pronto fue evidente que la cultura iba a ser un eje fundamental para la nueva imagen. Desde septiembre, Cifuentes comenzó a aparecer en todas las presentaciones de los festivales organizados por la Comunidad de Madrid. Desde el Festival de Danza, cuya 30ª edición llegó con polémica por la destitución de su anterior directora, Ana Cabo, y el nombramiento de Aída Gómez sin concurso público de por medio; hasta el festival de Arte Sacro o el reciente Teatralia. Por supuesto, todas estas apariciones llevan aparejadas su consiguiente sesión de fotos, con selfies incluidos con la presidenta. Siempre prima un tono distendido. Y el lema que siempre se defiende: “Crear una cultura abierta”.  

Desde septiembre, Cifuentes comenzó a aparecer en todas las presentaciones de los festivales organizados por la Comunidad de MadridAdemás de esta presencia mediática, en este tiempo la presidenta también se ha movido bien con la aprobación de dos normativas relacionadas con la cultura. La primera, la modificación de la Ley de Espectáculos para permitir la entrada de menores a los conciertos, que fue anunciada en plena negociación de los grupos que llevaban reclamando esta reforma desde hacía meses. En minutos, Cifuentes les adelantó por la izquierda en términos de comunicación. “Cuando estábamos negociando a los dos minutos el PP nos anunció que la ley sería modificada a través de la ley de Acompañamiento de Presupuestos de final de año. Era un tanto que se quería apuntar Cifuentes, pero nos juntamos los tres grupos,  lo presentamos con tramitación urgente y salió aprobada”, cuenta Esther Ruiz, portavoz adjunta de Ciudadanos y responsable de Cultura de este partido. Pero esa no fue la imagen que quedó al final. “Es que el aparato de comunicación de Cifuentes es muy fuerte”, se resigna Ruiz.

La segunda fue la concesión de la protección BIP al Teatro Albéniz. No era la más alta (BIC), pero el teatro podría conservar varias partes del edificio lo que fue aplaudido por la Plataforma de Ayuda al Albéniz. La presidenta volvía a ganar la batalla en redes y medios.

En esta operación hay dos nombres clave: su jefa de prensa desde 2011, Marisa González y Jaime de los Santos, quien tiene a su cargo a cinco directores generales para el cine, la música, artes escénicas y el arte. Desde el PP, a De los Santos se le tilda como “un hombre apasionado por la cultura y con mucho interés en ella”. Y, según los resultados, con una gran capacidad para la creación de marcos estéticos. Desde El Confidencial hemos intentado hablar tanto con De los Santos como con Fernández de Córdova para conocer mejor sus líneas en la gestión cultural, pero no ha habido respuesta más allá de la información enviada por sus gabinetes de comunicación.  

Una segunda línea consistía en conseguir que los departamentos de comunicación de Presidencia y Cultura trabajaran en consonancia, ya que como explican personas cercanas a estos movimientos, era una forma de ganar todos. Desde el PP relatan que, en efecto, se buscó esta transversalidad y sinergia y hay un departamento de coordinación con todas las áreas. Así, Cultura y Presidencia, en aquellas acciones comunes, suelen ir de la mano en todas las comunicaciones. 

Cifuentes en la presentación de Teatralia
Cifuentes en la presentación de Teatralia

PSOE: “Es una política de selfies”

Sin embargo, desde la oposición cada día crecen con más fuerza las críticas a lo que se considera la creación de una fachada. En los temas de cultura, Cifuentes nunca es la interlocutora, ya que ella misma delegó por decreto en septiembre que sus intervenciones las realizara el portavoz y consejero de Presidencia, Ángel Garrido. A la Comisión de Cultura acudió sólo una vez Anunciada Fernandez de Córdova a explicar las políticas generales, aunque sí han acudido Jaime de los Santos y Paloma Sobrini. Como afirma la portavoz de Cultura del PSOE, Ana García D’Atri, “es una política de selfies, nada más”. Esther Ruiz sostiene una opinión parecida: “Su actitud es la de gobernar a golpe de titular. Hay mucha presencia de Cifuentes, está en todos los festivales, pero no vemos acciones reales. Mucha presencia pero con la prensa”.

Su actitud es la de gobernar a golpe de titular. Hay mucha presencia de Cifuentes, está en todos los festivales, pero no vemos acciones reales.

En cuanto a las políticas concretas se reprocha que apenas se haya movido ficha. Tanto desde el PSOE como Podemos y Cs se critica que se hayan reducido las ayudas a los municipios regionales y que la apuesta radique en los centros de Madrid capital como los Teatros del Canal. “Apenas hay relación con museos como el Centro de Arte de Fuenlabrada y lo que consiguen estos municipios es gracias a sus propios ayuntamientos”, señala García Datri. Para Jazmín Beirak, responsable de Cultura en Podemos, “hay que reforzar los centros culturales y un trabajo de descentralización. Anunciada dijo que Madrid iba a ser el motor de la cultura, pero es que en la Comunidad hay también municipios muy grandes con los que se puede trabajar”.

En esta línea va también el programa de actividades para conmemorar los 400 años de la muerte de Cervantes. “No se hizo una partida presupuestaria específica, sino que se cogería de aquí y de allá, y así ha salido, que apenas hay nada”, insiste la diputada socialista, una crítica a la que también se suma Ciudadanos. “No se respira Cervantes este año en Madrid y lo necesitaba. No lo estamos notando. Nos hemos quedado cortos”, admite Ruiz.

Ayudas que no llegan

Hay otros asuntos que adolecen de problemas como los programas de subvenciones para creadores. De hecho, las ayudas para la producción de las compañías de teatro y danza del año 2015 han sido cobradas a comienzos de marzo cuando estaba estipulado para diciembre-enero. También continúan congeladas las ayudas a las bibliotecas y persiste la dualidad en la red de bibliotecas de la Comunidad de Madrid y las del Ayuntamiento. “Dicen que esto va a cambiar, porque es absurdo, pero aún no han hecho nada”, sostiene García Datri.

La tercera pata es la modificación de la Ley de Patrimonio de 2013, impulsada por el Grupo Socialista y apoyada por Podemos y Ciudadanos. De la actual, aprobada sin consenso en la era de Ignacio González, hay ocho artículos en el Constitucional porque chocaba con la ley nacional. “Es la ley que ha dejado sin protección a muchos edificios y consideramos que tiene que haber una reforma de forma urgente aunque lo que pedimos es una nueva ley”, manifiesta la socialista. Aún no se tiene previsto cuándo saldrá aunque mientras para el PSOE “está muy avanzada”, desde Cs se considera que “aún está muy verde” y apuntan a septiembre.

Un rodaje en Madrid (Efe)
Un rodaje en Madrid (Efe)

Como victoria, al menos, se reconoce la puesta en marcha de la Oficina de Rodajes, impulsada por Cs aunque también estuvo de acuerdo el resto de la oposición. “Logramos una partida de 300.000 euros para iniciar los trámites de esa ofician con el fin de mantener la antigua Madrid Film Comission”, indica Ruiz, pese a que todavía no se ha montado esta oficina.

En definitiva, para la oposición queda mucho por hacer. “Hay que modificar el catálogo de la Ley de Espectáculos para que haya una proliferación de la escena musical, también hemos abierto el eje de la igualdad, por ejemplo, para un equilibrio en la programación. Y reclamamos una política de mediación y proximidad”, insiste Beirak desde Podemos. Ciudadanos, que le dio su apoyo para gobernar, considera que desde Patrimonio e incluso Jaime de los Santos “no lo está haciendo mal”, aunque también les parece una gestión “insuficiente” y en la que falta “mucho engranaje de medidas culturales”, como afirma Ruiz.  

El equipo de Cifuentes, sin embargo, va por otro lado y no le va tan mal. A pesar de las críticas, defiende que ha puesto en marcha concursos públicos para la dirección de centros como el 2 de mayo de Móstoles, sus acciones en Patrimonio con la revisión de los expedientes para la protección de edificios –el tanto del Albéniz-, el impulso a los festivales o la creación de la Oficina de Rodajes. Y, además, la presidenta ha conseguido estar en todas las salsas del mundillo cultural. “Ese es el problema: se hace la foto pero al problema ni se acerca”, sentencia Datri.

Cultura

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