'la chica del tren'

La novela que salvará las cuentas de la industria editorial este año

Paula Hawkins, autora del 'best seller' del verano, llega a Madrid tras vender 5 millones de ejemplares

Foto: Paula Hawkins posa en el Museo del Ferrocarril de Madrid (EFE)
Paula Hawkins posa en el Museo del Ferrocarril de Madrid (EFE)
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La faja de la edición española de La chica del tren (Planeta) no se anda con medias tintas: "TE OLVIDARÁS DE RESPIRAR". De ser así, el número de lectores asfixiados va a ser tremendo: la novela de Paula Hawkins (1989) ha despachado siete ediciones en menos de un mes en España. Otro dato: la editorial preparó un cartel para la presentación del libro en Madrid en el que se decía: "Cuatro millones de ejemplares vendidos" en todo el mundo. Pues bien: llegó el día de la presentación y ya no eran cuatro millones, sino cinco. Como quien regala pipas.

La chica del tren, lanzado en enero en el mundo anglosajón, vende cerca de 600.000 ejemplares al mes en EEUU e Inglaterra. Nunca se había vendido un libro tan rápido en el Reino Unido desde que hay control de ventas (1998). En dos palabras: el locurón. 

Pese a que el frenesí editorial no ha hecho más que empezar en España, el libro ya ha alcanzado la categoría de bola de nieve que arrasa todo a su paso, el clásico bombazo comercial por el que suspiran las grandes editoriales, la novela de la que, de pronto, todo el mundo habla/quiere leer. En el metro, en la oficina, en la playa... Tu padre, tu tía, tu cuñao, ese familiar que sólo lee un libro al año y que, mira tú por dónde, quiere leer La chica del tren; por lo que sea, pero todo apunta a que va a ser así. Este es el verano de Paula Hawkins. 

El libro despacha 600.000 ejemplares al mes en Inglaterra y EEUU

Las ventas de la novela van tan cuesta abajo y sin frenos que ya no necesitan ni empujón promocional. Pero por si acaso hoy aterrizó en Madrid la autora del fenómeno, Paula Hawkins, ex periodista de 42 años, nacida y criada en Zimbabue y residente en Londres desde 1989. 

Hawkins era nada más y nada menos que periodista de economía, en The Times y otros medios, pero decidió liarse la manta a la cabeza, dejar el periodismo y probar suerte con la ficción. "Dejé el periodismo financiero cuando no pasaba por su mejor momento por la crisis de los mercados", cuenta. 

Escribió cuatro novelas románticas con seudónimo (Amy Silver) y resultados comerciales dispares, y llegó a plantearse volver al periodismo, pero decidió darse otra oportunidad vía cambio de género: saltó al thriller con La chica del tren, novela con la que se ha hecho un sitio por la vía rápida en el selecto club de grandes damas del crimenAgatha Christie, Patricia Highsmith, Ruth Rendell o la más reciente Gillian Flynn (Pérdida). 

'El lector puede identificarse con muchas cosas. Pero quizá la más clara sea el voyeurismo impulsivo'

En efecto, cada una de estas escritoras es de su padre y de su madre, pero Hawkins no le hace ascos a las analogías con Christie ("Entré en el género de joven gracias a ella"), Highsmith y Rendell. "Me halaga que me comparen con ellas", dice.

La nueva reina del thriller -más psicológico que social y más policial que negro, para entendernos- también admitió la influencia de La ventana indiscreta. Es más, ve en la tendencia humana al no dejar de mirar una de las claves del tirón de La chica del tren: "Creo que el lector encuentra muchas cosas con las que se puede identificar pero quizá la más clara sea el voyeurismo impulsivo", aclara.

Otra clave de la popularidad del libro: "Las páginas se pasan a toda velocidad y no es fácil de abandonar la lectura", cuenta la madre de la criatura. Y no miente. La novela va el grano y con el turbo puesto desde el segundo uno. Hawkins lo achaca a su trabajo de plumilla: "Son lenguajes diferentes, pero el periodismo me enseñó la lección de la economía del lenguaje y la eficacia. Con eso no basta, pero es una buena base para arrancar". 

Hawkins está escribiendo su nueva novela en medio de un hype descomunal. Trata sobre dos hermanas que se reencuentran tras años de distancia. Admite estar "notando la presión", aunque trata de "aislarse del ruido exterior" y no cree que pueda repetir el éxito de La chica del tren. Eso sí, "si supiera cómo, lo volvería a repetir". No sabe nada.  

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