estreno de 'perdida'

Feminista, misógina y echada al monte

David Fincher borda su adaptación de un perverso ‘best seller’ policial sobre un matrimonio en barrena

Foto: Fotograma del nuevo filme de David Fincher
Fotograma del nuevo filme de David Fincher

Muchos de los millones de lectores de Perdida (Roja y Negra, 2013) lanzaron vivas de júbilo el año pasado cuando se supo que David Fincher sería el encargado de adaptar a la pantalla este oscuro best-seller policial sobre un matrimonio en crisis. Pero las buenas noticias no acabaron ahí: Gilliam Flynn, autora del libro y nueva niña mimada de Hollywood, se encargaría del guion.

El alborozo de los fans tocó techo del modo más inesperado: Ben Affleck sería el protagonista del filme. Sí, suena a chiste, ya que no son pocos los que dudan de la capacidad interpretativa de Affleck, pero resulta que cuando uno lee Perdida se le viene a la cabeza Affleck de un modo inconsciente: nadie parecía mejor preparado que él para interpretar a este marido lánguido, pusilánime, falto de sangre y algo cobardica.

Y así ha sido: Affleck borda un papel repleto de matices y es un claro candidato al Oscar, al igual que su pareja en la ficción, Rosamud Pike, que despliega todo un arsenal interpretativo para ponerse en la piel de una mujer dispuesta a todo para salvar su matrimonio (cuando vean ustedes el filme comprobarán el significado delirante de este “todo”).

El resto se daba más o menos por hecho, pero no por ello es menos destacable. Flynn ha sintetizado su libro de un modo modélico y Fincher ha hecho lo que todos esperaban de él; es decir, rodar un thriller perverso y repleto de recovecos que podría haber firmado el mismísimo Roman Polanski.

Perdida es la enésima demostración de que Fincher es uno de los directores más preparados de su generación para rescatar de la zozobra al cine adulto. Para conseguir dejar igual de contentos al espectador medio y al crítico más sesudo, lo que quizás les suene a ustedes a poca cosa, pero que ahora mismo es una auténtica proeza cultural sólo al alcance de Quentin Tarantino, David Fincher y otros gigantes elegidos del cine internacional.    

Y dicho esto, vamos al grano. ¿De qué va la película? Sinopsis: El día de su quinto aniversario de boda, Nick Dunne (Ben Affleck) alerta de la desaparición de su esposa Amy (Rosamund Pike) en misteriosas y sangrientas circunstancias…

Y hasta aquí podemos leer, porque Perdida es uno de esos thrillers con sorpresa que no admiten spoiler alguno si uno no quiere chafarle la fiesta al espectador. No obstante, la película trasciende de largo su intriga criminal. Este reportero se leyó hace unos meses la novela, así que sabía en todo momento lo que iba a ocurrir (la película sólo se desvía ligeramente del libro a última hora), lo que no fue óbice para que pasara uno de los mejores ratos en el cine de los últimos meses.

Y es que, más allá de la intriga en sí, Perdida es un filme repleto de subtexto.

Todos los temas del filme pivotan sobre la lucha del matrimonio por hacer valer su relato sobre los hechos, no exento precisamente de mentiras y distorsionesNo es que la trama policial (encontrar viva o muerte a la mujer y averiguar quién la ha hecho desparecer) no sea importante, sino que todos los temas del largometraje pivotan más bien sobre la lucha entre las dos células del matrimonio por hacer valer su relato sobre los hechos (no exento precisamente de mentiras y distorsiones).

Perdida se convierte así en un filme sobre cómo reelaboramos nuestra identidad en momentos de crisis y cómo nos ven los demás en función del relato subjetivo que intentamos imponer. Y cuando hablamos de “los demás” no nos referimos sólo a familiares y amigos, sino a la opinión pública y a los medios de comunicación, dado que la desaparición de Amy se convierte en un morboso culebrón mediático de alcance nacional en el que todos los dedos apuntan al marido.

Es ahí donde Fincher lanza sus dardos irónicos contra los cambios de humor de la prensa amarilla a medida que el caso da giros inesperados. Pero no nos equivoquemos: Hay algo mucho más inquietante y perverso que las mentiras de los medios: las mentiras de la pareja protagonista, que alimentan el circo. O el matrimonio en crisis como una fuente constante de amarillismo y distorsión.

¿Dónde está Amy? La gran pregunta del filme
¿Dónde está Amy? La gran pregunta del filme

Aunque Perdida es una adaptación fiel a una novela muy superior al best-seller medio, Fincher acaba por desbordar el texto en su arreón final, cuando aprieta las tuercas de la perversidad hasta el punto de convertir el filme en una comedia matrimonial negrísima. En efecto, lo que en principio era un thriller de intriga se acaba convirtiendo en un gran guiñol sobre las derivas maquiavélicas de un matrimonio en barrena.

En los próximos días, por cierto, pueden salir chispas en los debates feministas sobre Perdida. Porque o bien estamos ante la cinta más misógina de todos los tiempos (algo de eso hay, por no hablar de su enloquecida amoralidad) o bien estamos ante la última gran heroína del feminismo que reivindica que las mujeres de la ficción deben dejar el victimismo y apostar por el mal (algo de eso hay también en el filme). La clave está en decidir si la película/la novela confirma los peores prejuicios misóginos sobre la perversidad de las mujeres o si estamos ante un ejemplo extremo de empoderamiento femenino.

En un artículo de la revista Time titulado "¿Es Perdida un filme feminista o misógino?", Eliana Dockterman tira por la calle de en medio: un poco de todo. Lo que es bueno, ya que Fincher “ha creado un rol femenino mucho más complejo que las mujeres que vemos habitualmente en los blockbusters”.

De momento, un dato: la película se estrenó el pasado fin de semana en EEUU, y se encaramó a la primera posición de la taquilla con 38 millones de dólares (el mejor arranque de un filme de Fincher). Pues bien: el 60% de los espectadores eran mujeres. 

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