contra las situaciones de privilegio

La casta explicada a los niños

Oleada de ensayos sobre los usos y costumbres de la casta política de la vieja Europa. Las editoriales recurren a autores como Owen Jones, Sergio Rizzo y Eva Belmonte para desvelar quién manda

Foto: Silvio Berlusconi en un acto de partido (Gtries)
Silvio Berlusconi en un acto de partido (Gtries)
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Si algún día alguien se anima a producir una musical llamado La Casta, no se olvide de incluir en la trama al pueblo siciliano de Roccafiorita, en Catania, donde tienen “un alcalde, un teniente alcalde, dos asesores efectivos, dos asesores no consejeros, un presidente del consejo municipal y 11 concejales”. ¿Población de Roccafiorita? 254 habitantes.

De las profundidades del parlamento italiano a las pequeñas aldeas sicilianas. He aquí el recorrido trazado por los periodistas italianos Sergio Rizzo y Gian Antonio Stella en La casta. De cómo los políticos se volvieron intocables, ensayo sobre el chollo de ser político en Italia que llega ahora a España (Capitán Swing lo publica la semana que viene) tras arrasar las librerías transalpinas: más de 1,2 millones de ejemplares vendidos tras su publicación en 2007.

La fecha de salida del libro es importante: mayo de 2007, con Silvio Berlusconi tomándose un pequeño respiro presidencial (gobernó entre 2001 y 2006 y 2008 y 2011).

La fecha, decimos, es crucial: Rizzo y Stella, periodistas del Corriere della Sera, vieron venir que algo estaba a punto de reventar: meses después se desmoronó Lehman Brothers… y el Estado del bienestar europeo. Con el consiguiente quilombo político: las ventas de La casta funcionaron a modo de pistoletazo de salida de la desconfianza ciudadana hacia los políticos tradicionales, que mutaría en cabreo y saltaría a las instituciones de la mano del Movimiento Cinco Estrellas de Beppe Grillo (fundado en 2009 y convertido en el partido más votado en las generales de 2013, con un 25% de los votos, aunque en las europeas del año pasado bajaría hasta el 21%).

Aunque no son pocas las diferencias entre Grillo y Pablo Iglesias, Podemos se subió a la ola de la indignación contra la casta para irrumpir con éxito en la arena electoral en 2014. Y aún más importante para lo que aquí queremos contar: fueron los ideólogos de Podemos los que pusieron de moda en España el término “casta”. Así que resulta pertinente que sea Íñigo Errejón, jefe de campaña de Podemos, quién ponga el prólogo a la edición española de La casta.

'El concepto resulta especialmente útil para denunciar situaciones de privilegio'

“En España, antes de que se editase este libro, el concepto de ‘casta’ ya era trending topic. Un término que ha irrumpido con tanta fuerza en el lenguaje político español que hasta los propios interpelados han tenido que asumirlo y optar, como método de defensa —y demostración de una crisis de imaginación política—, por tachar a los que les desafían de parecerse a ellos mismos”, escribe Errejón.

“Rizzo y Stella aciertan en el tema y en el momento. El periodismo requiere un ejercicio constante de intuición. Podríamos decir, por tanto, que la utilización del término 'casta' para caracterizar el envilecimiento de la política profesional comenzó con este libro. Posiblemente haya otras fuentes, al fin y al cabo la palabra es de uso bastante común, ya no se circunscribe a la descripción de los grupos sociales en India, y resulta especialmente útil para denunciar situaciones de privilegio. Podemos decir que la novedad nos ha llegado de Italia, como tantas otras veces”, cuenta el periodista Enric Juliana (La Vanguardia) en la introducción del ensayo.

'El término ha irrumpido con tanta fuerza en el lenguaje político español que hasta los propios interpelados han tenido que asumirlo'

“El retorno de la pasión a la política, de la confrontación de ideas sustancialmente diferentes, de la apertura de lo discutible y la expansión de lo posible, son en sí mismas buenas noticias para la democracia: para la posibilidad de que las cosas sean diferentes, de que todo pueda ser discutido, de que los subalternos puedan ser mayoría política y poder. La Europa de la crisis puede ser entonces la Europa del fin de ciclo. Dependerá, como siempre, de la capacidad de los de arriba para contener y dispersar, y la destreza de los de abajo para articular y construir un nuevo interés general. De momento, algunos primeros pasos ya se han dado: poner nombres al adversario que este ni siquiera puede sacudirse”, zanja Errejón en el prólogo.

Subsidios para todos

El punto fuerte del libro de Rizzo y Stella es el anecdotario: decenas y decenas de ejemplos sobre los abusos de los altos cargos, aunque también de los cargos medios y hasta de los cargos insignificantes que viven a sueldo de la administración. Ejemplo apoteósico: el municipio de Militello Rosmarino, donde varios miembros de la misma familia (esposas, cuñados, etc.) se han alternado como alcaldes desde tiempos remotos, gracias a prácticas tan singulares como la siguiente: “Allí donde posaba la mano [el alcalde] germinaban una esclerosis múltiple, una angina de pecho, una insuficiencia cerebrovascular, una osteoporosis”, escriben los periodistas. ¿Y por qué iba a votar uno a un alcalde que genera todas esas enfermedades? Por esto: “Hasta que intervino la magistratura acusándole a él y a otros de haber repartido 180 pensiones de minusvalía y 500 subsidios a mancos, tísicos, ciegos y tullidos a menudo falsos”.

En efecto, hilarante.

No obstante, el libro de Rizzo y Stella propone una definición restringida de la casta: los políticos y sus prebendas. En ese sentido, es un ensayo de alcance político local: explicar por qué los políticos italianos cobran más y viven más del cuento que sus colegas europeos, tesis apoyada en todo tipo de estadísticas sobre salarios y demás beneficios.

Pero si lo que uno busca es un concepto de “casta” con más mordiente política, deberá hacerse con otro ensayo que publicará Seix Barral (en medio de una gran expectación) los próximos días: El establishment. La casta al desnudo, de Owen Jones, del que ya hablamos aquí cuando se lanzó en el Reino Unido.  

 La ventaja de tomar 'establishment' como sinónimo de 'casta', sea o no del todo preciso, es que nos topamos con una definición de casta no sólo más completa, sino quizá más precisa a la hora de explicar el pack crisis económica/políticas de austeridad/desafección ciudadana/auge de partidos emergentes. Siguiendo la línea de pensamiento de Jones, el problema no sería que los políticos cobren mucho o poco, sino que los políticos han formado una alianza con el mundo de las finanzas para desarrollar políticas contrarias a los intereses de la mayoría de la población.  

No es de extrañar, por tanto, que a Pablo Iglesias le haya gustado mucho El establishment: “Si las desigualdades son la fiebre que anuncia el malestar en nuestra sociedad, la casta a la que señala Jones es la causante de la enfermedad de la que tenemos que curarnos. Leer es el primer paso para no confundir los diagnósticos y acertar en las terapias”, ha dicho el líder de Podemos.

Así que tenemos a la casta italiana en un libro y a la casta británica en otro. ¿Y la española?

Aunque el término no aparece en el libro, es indudable que el recién publicado Españopoly (Ariel), de Eva Belmonte, transita por caminos castianos similares para explicar quién tiene el poder en España y qué hay que hacer para alcanzarlo y mantenerse en la cima.

Aunque pueden encontrar más información sobre el libro de Belmonte en esta entrevista, conviene añadir algo más: no se pierdan el capítulo de Españopoly donde se cuenta cómo el establishment español se conoció y formó en el madrileño colegio de El Pilar, el verdadero patio de juegos de la casta castiza.

Italia, Inglaterra, España... La casta europea, por fin, al alcance de todos. 

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