entre otras productoras 'escogidas' por la cadena

Unedisa facturó al menos 18,6 millones a la TV autonómica valenciana en la 'era Camps'

Canal 9, un agujero sin fondo para las arcas públicas, fue durante años un oasis para un buen número de productoras, con la de Unidad Editorial a la cabeza.

Foto: Francisco Camps, junto a la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá.
Francisco Camps, junto a la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá.

La Radiotelevisión Valenciana (RTVV) fundía a negro en noviembre de 2013, tras la gestión demencial de un ERE finalmente declarado nulo y de acumular una deuda inasumible. Un drama para los trabajadores, pero no sólo. No en vano, Canal 9, un agujero sin fondo para las arcas públicas, fue durante años un oasis para un buen número de productoras, que hicieron fortuna a la sombra de la cadena. Y es que, según datos de la subdirección financiera de la casa que abarcan más de una década, desde 2001 y hasta el año 2012, firmas como Canal Mundo Producciones Audiovisuales, firma de Unidad Editorial, se anotaron ingentes ingresos por la venta de sus programas.

En concreto y excluyendo a Mediapro –que consignó 41,8 millones entre 1999 y 2010 por los siempre onerosos derechos del fútbol–, es la productora de la editora de El Mundo la que más factura una vez analizados los más de 155 millones en pagos a cuyo desglose ha tenido acceso El Confidencial. En concreto, se anotó al menos 18,62 millones de euros en estas temporadas, si bien pueden ser más. Y es que los cientos de lotes y asientos revelados en la contabilidad interna de la compañía, que abarcan los últimos meses de Eduardo Zaplana y todo el mandato de Francisco Camps al frente de la Generalitat, son todos las que están, pero pueden no estar todos los que son.

Colectivos y ciudadanos reclaman 'pluralidad y transparencia' en Canal 9. (EFE)
Colectivos y ciudadanos reclaman 'pluralidad y transparencia' en Canal 9. (EFE)

Le siguen en peso productoras vinculadas al empresario José Luis Moreno. Por ejemplo, Alba Adriática facturó entre 2006 y 2009 al menos 15,76 millones de euros, sin tener en cuenta el IVA. Otras firmas del showman, como Gecaguma y Miramon Mendi –ya extinguida– sumaron en ejercicios anteriores, incluso desde la época de los noventa, otros 4,53 y 2,09 millones, respectivamente. También entraron en la contratación sociedades locales, como Conta Conta, que sumó 16,55 millones entre 2002 y 2010; Albena Producciones –firma de Carles Alberola y Toni Benavent, vinculada al mundo de las artes escénicas–, que se anotó 12,69 millones entre 2006 y 2010; y Acca Media, firma del actor y presentador Miguel Ángel Tobías, que entre 2005 y 2010 se apuntó 8,92 millones.

Canal Mundo Producciones Audiovisuales S.A., constituida en el año 1998 y liquidada en julio de 2013, llegó a facturar cantidades más que respetables a mitad de la primera década del siglo, en pleno auge de su relación con Canal 9. Son los años de programas como Sumari Obert o La Naranja Mecánica, en esencial programas de investigación. Sin ir más lejos, se anotó una cifra de negocio de 10,94 y 12,06 millones de euros en 2006 y 2007, ejercicios ambos con resultado positivo. Desde 2009, sin embargo, la contratación de programas se fue reduciendo paulatinamente, hasta que en 2011 la sociedad apenas alcanzaba ingresos por importe de 4,25 millones de euros y se anotaba pérdidas por la friolera de 2,13.

Antonio Fernández-Galiano, presidente ejecutivo de Unidad Editorial. (Foto: E. Villarino)
Antonio Fernández-Galiano, presidente ejecutivo de Unidad Editorial. (Foto: E. Villarino)

Un año después, con una facturación que no llegaba a los 150.000 euros, la empresa se ponía al borde del abismo al consignar un patrimonio neto negativo. Atribuía el parón en la producción al cierre del canal propiedad de su matriz. “Dicha situación está motivada por la interrupción de la actividad de la sociedad como consecuencia del cese en el mes de junio de 2011 del canal de televisión Veo 7 (…), principal cliente de la sociedad, al cual iban dirigidos las producciones y otros servicios”, exponía en su memoria a las cuentas de 2012. Respecto a su producción para RTVV, fuentes internas de la televisión valenciana explican que los ajustes presupuestarios introducidos en la cadena con la llegada de Alberto Fabra a la presidencia de la Generalitat a mediados de 2011 pusieron freno a toda la contratación externa.

Una persiana bien bajada

Editorialmente, para El Mundo la cuestión está clara. No en vano, alababa sin ambages la decisión de cerrar la cadena por parte del presidente que sustituyó a Camps. “Es el primer mandatario autonómico que se atreve a tomar una decisión tan drástica (…), pero que es coherente con la política fiscal de recorte del gasto público y con lo que ha defendido siempre el PP”, exponía el diario en noviembre de 2013, en un editorial titulado "Decisión valiente tras la pésima gestión de Canal 9". En esta línea, recordaba que el político se encontró al llegar al Gobierno valenciano una televisión pública de 1.700 trabajadores con una deuda de 1.200 millones.

Y es que las cuentas nunca salieron durante esos años de excesos en la casa, que se liquidaba finalmente con una deuda superior a los 1.300 millones. Sus males económicos en esa década prodigiosa no son difíciles de rastrear. Y es que en muchos ejercicios ni siquiera la facturación lograba compensar los compromisos en salarios. Por ejemplo, la cifra de negocios en 2010 –en plena crisis publicitaria– se situó en apenas 23 millones, cuando los gastos de personal rondaban los 59. ¿Conclusión? Pérdidas anuales de cientos de millones y deuda con cargo a la Generalitat, sin contar con los dos años para pagar a proveedores en sus últimos meses de vida. En suma, un instrumento político donde lo de menos parecía ser el coste de poner los programas en antena.

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