mediaset también tiene derecho de tanteo

Prisa cierra la venta de Canal+ a Telefónica y queda pendiente del aval de Competencia

El Grupo Prisa y Telefónica han firmado hoy los contratos para la venta del 56% de Canal +, pacto que concede a la teleco el control de la plataforma

Foto: Juan Luis Cebrián y César Alierta, en una imagen de archivo. (EFE)
Juan Luis Cebrián y César Alierta, en una imagen de archivo. (EFE)

El Grupo Prisa y Telefónica han firmado este lunes los contratos para la venta del 56% de Canal +, pacto que concede a la teleco el control de la plataforma de pago, según aseguran fuentes próximas al proceso. Cerrado el compromiso, se abre ahora un plazo de 15 días para que Mediaset España –a la sazón accionista de la compañía– decida si ejerce su derecho de tanteo. También se inicia un periodo de 20 días para que la banca acreedora de la editora de El País dé su plácet a la integración, un requisito este último que constituye una mera formalidad. Superado ese procedimiento, la transacción quedará en manos de las autoridades de Competencia, el elemento que más inquieta a las partes. 

El Consejo de Administración de Prisa aceptaba el pasado 7 de mayo la oferta de Telefónica para adquirir el 56% de Canal+ por 725 millones de euros. Las firmas de Juan Luis Cebrián y César Alierta, que ya atesoraba el 22% de la compañía, se daban 30 días para culminar la operación y firmar los pertinentes contratos. No ha sido necesario agotar el plazo, que vencía a finales de esta semana. Ya entonces Telefónica advertía ante la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que la propuesta estaba “sujeta a la obtención de las pertinentes autorizaciones regulatorias". Fuentes del sector han advertido de que el proceso puede prolongarse durante más de un año.

En este sentido y como publicó El Confidencial, el contrato incluye las pertinentes salvaguardas. Y es que según aseguran fuentes próximas al grupo de medios, la compañía de César Alierta ha incluido una cláusula en el acuerdo según la cual podrá abandonar la operación al cabo de un año si las condiciones que le impone el regulador le resultan inasumibles. Eso sí, dar marcha atrás no es gratis. La penalización, habitual en este tipo de pactos, obligaría a la teleco a abonar a la firma de los Polanco una cantidad en torno a los 58 millones de euros. La prevención no es baladí, en tanto el consenso en el sector es que Telefónica tendrá que hacer importantes renuncias si quiere lograr el plácet de los responsables anti-trust para sacar adelante la operación. 

Según los últimos datos de la antigua Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT), Canal+ y Telefónica (a través del jubilado Imagenio, hoy MovistarTV) concentraban en 2012 casi el 76% de los ingresos de la televisión de pago, y casi un 60% de los abonados. “Además, desde el punto de vista audiovisual, estamos hablando de integrar a los dos operadores más activos en la compra de derechos premium. Sin contar con que las ofertas convergentes que puede plantear Telefónica también afectan al mercado de las telecos y provocarán sin duda la oposición de la competencia”, explican estas fuentes. Como publicó este diario, la CNMC tiene previsto reclamar el expediente para la jurisdicción española.

El frente italiano

El papel de Mediaset en este proceso es todavía una incógnita, si bien su participación podría ser clave a la hora de buscar compromisos para evitar el bloqueo de Competencia y sacar adelante la operación. Munición tiene para entrar en liza. Mediaset España, que no ha repartido dividendo en los dos últimos años, mantenía en el primer trimestre de 2014 una posición financiera neta de 103,9 millones de euros. Por si fuera poco, Mediaset Italia comunicaba a principios de abril la venta de un 25% de EI Towers, compañía dedicada a la operación de infraestructuras de radio, televisión y telecomunicaciones en el país transalpino y en la que la firma de Silvio Berlusconi controlaba el 65%. El movimiento le permitió obtener la friolera de 283,7 millones de euros.

Los 725 millones que Telefónica ha puesto sobre la mesa por el 56% de la firma que aún posee Prisa implican una valoración de la empresa en torno a 1.300 millones. Aunque el precio se antoja elevado en tanto supone 26 veces el ebitda de casi 50 millones que prevé el consenso de analistas para 2014, es lógico pensar que ese ratio debe mejorar si el nuevo propietario racionaliza el modelo de comercialización del fútbol, el principal lastre que ha tenido en los últimos años la plataforma de pago. Sin contar con que Telefónica, inmersa en un proceso de compra de derechos premium para su televisión por internet, armará ofertas convergentes de calado para aumentar la base de clientes.

Por parte de Prisa, la tasación está claramente por debajo del valor en libros que aún consigna la editora de El País. Al punto que, de prosperar la propuesta de la multinacional de César Alierta, la firma de Juan Luis Cebrián tendrá que anotarse un agujero extra superior a 120 millones por la devaluación del activo. Según consta en el último informe anual remitido a la CNMV, Prisa concedía a Distribuidora de Televisión Digital (DTS), sociedad cabecera de Canal+, un valor en libros de casi 1.513 millones de euros a 31 de diciembre de 2013. Un desfase de 218,3 millones, de los que la propietaria de la Cadena SER debería asumir en sus balances los 122,3 correspondientes a la cuota que aún ostenta en la compañía.

 

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