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la comunidad que menos datos aporta

La Generalitat esconde datos detallados del covid a Sanidad para minar el mando de Illa

Pese a estar legalmente obligado a ello, el Departament de Salut solo ha proporcionado el 4% de la información solicitada por la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica

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"En lugar de ayudar y compartir experiencias, lo único que hacen [en Madrid] es pedir información, y ya dirán el qué y el dónde", se quejaba la semana pasada el presidente catalán, Quim Torra. "No tengo cara de decir a la gente (…) que lo único que puedo hacer es enviar una información y esperar sentada a que tomen decisiones" en Madrid, se lamentaba Alba Vergés (ERC), la 'consellera' de Salut catalana.

¿Información sobre la pandemia provocada por el nuevo coronavirus? Pese a estar legalmente obligado a ello, el Departament de Salut de la Generalitat no suministra toda la información que le solicita el Ministerio de Sanidad. Sí facilita los totales agregados de contagiados, altas y fallecimientos, pero no los datos pormenorizados que está obligado a proporcionar a la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica (Renave), cuya gestión técnica está en manos del Instituto de Salud Carlos III, pero que funcionalmente depende de Sanidad.

Del total de casos positivos registrados en Cataluña hasta el 22 de abril (44.892), solo había entregado los datos requeridos sobre el 4%. Desde el 23 de marzo, no ha vuelto a enviar la información solicitada sobre edad de los pacientes, sexo, factores de riesgo, tiempos de hospitalización, de estancia en la UCI y ventilación mecánica, plazos transcurridos desde el inicio de síntomas hasta el diagnóstico, periodo de hospitalización, ingreso en UCI y defunción. También pregunta Renave si el enfermo es un sanitario.

Ante una enfermedad nueva, como el covid-19, "esta información es indispensable para conocer su patrón de comportamiento y saber así dónde incidir para combatirla mejor", explica un médico epidemiólogo. "Si no se dispone de ella, se trabaja a ciegas", añade.

Cataluña es de lejos la comunidad autónoma que menos ha colaborado, pero otras dos, Asturias y Aragón, gobernadas por el PSOE, han proporcionado también mucha menos información —el 34% y 60%— de la solicitada. Las demás han cooperado aceptablemente, especialmente Andalucía, Baleares, Canarias, Valencia, Extremadura y Ceuta, que han cumplido al 100%. La Comunidad de Madrid, con más casos que Cataluña, se sitúa en un 87%.

La insuficiencia de la información que se ha transmitido a la Renave desde Cataluña es achacable a motivos políticos, según se sospecha en el Gobierno. Cuantos menos datos tenga Sanidad, más difícil le resultará tomar medidas aplicables a Cataluña y más posibilidades tendrán Torra y Vergés de retomar el mando. "No se puede dirigir a 600 kilómetros de distancia", ha recalcado Torra reiteradamente. El ministro de Sanidad, Salvador Illa (PSC-PSOE), y el propio presidente, Pedro Sánchez, han rehusado polemizar con ellos. Illa ha destacado en distintas ocasiones la colaboración con las comunidades. Este diario intentó el domingo, sin éxito, obtener la versión de la Generalitat.

El presidente catalán lleva semanas echando pulsos al Gobierno central. Presionó, por ejemplo, para que se prolongara el confinamiento total, impidiendo así la reactivación de los sectores económicos no esenciales, y después no dudó en contradecirse impulsando la salida a la calle, en diferentes franjas horarias, de niños y adolescentes. Todas sus propuestas han sido rechazadas, excepto la del levantamiento del aislamiento de los ayuntamientos de la Conca d’Òdena, un gran foco infeccioso.


Torra y Meritxell Budó (PDeCAT), la portavoz del Govern catalán, sostuvieron además que con una "Cataluña independiente, no hubiese habido tantos muertos". Se hubiera "decretado el estado de confinamiento total 15 días antes de lo que lo hizo el Gobierno español" el 14 de marzo, según la portavoz. Dos semanas antes de esa fecha, sin embargo, Torra y Budó asistían en Perpiñán (Francia) al multitudinario mitin del expresidente Carles Puigdemont, donde se produjeron numerosos contagios.

Más allá de las sospechas políticas que suscita la renuencia del Departament de Salut a colaborar —ha quebrantado también el conteo de los fallecidos establecido por Sanidad—, la sanidad pública catalana atraviesa desde hace una década una larga crisis. Los presupuestos adoptados el pasado viernes en el Parlament, los primeros desde 2017, con el respaldo de En Comú Podem, no serán los que aliviarán su situación.

El sindicato Metges de Catalunya recalcó en un comunicado que la partida dedicada a la sanidad (9.789 millones de euros) es, en términos reales, un 17% inferior a la aprobada en 2010, último año antes de los recortes. Queda así anulada, según Josep Maria Puig, secretario general del sindicato, cualquier capacidad de respuesta eficaz ante la pandemia.

Sorprendentemente, la cantidad presupuestada no ha sido modificada al alza tras la aparición de la crisis desatada por el nuevo coronavirus, que ha puesto de relieve la debilidad del sistema sanitario catalán. Aun así, el vicepresidente del Govern, Pere Aragonès (ERC), declaró que esos presupuestos constituían la “mejor caja de herramientas” para enfrentarse a la pandemia.

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