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la investigación desató un terremoto en el pueblo

Los laberintos amorosos de Llanes: "Había muchos maridos enfadados con Ardines"

La reconstrucción de la vida íntima del concejal de IU para llegar hasta los autores de este crimen pasional ha desencadenado una auténtica convulsión entre los vecinos de Llanes

“Había muchos maridos que tenían motivos para estar enfadados con Ardines. Y también algún que otro padre”. Las palabras las pronuncia un vecino de Llanes que lleva toda la vida en el pueblo y que, desde el asesinato del concejal de IU el pasado 16 de agosto, no dejó de pensar ni un solo día en quién podía tener motivos para matarlo. No fue el único. El suceso conmocionó a los 14.000 habitantes de esta localidad asturiana y no tardó en saltar a los medios por la filiación política de la víctima. Se especuló con que el crimen podía estar relacionado con los planes urbanísticos que había tumbado el consistorio respaldado por Ardines (un cuatripartito formado por Vecinos por Llanes, Foro Asturias, PP e IU), con los conflictos laborales del concejal con varios colectivos de funcionarios, entre ellos, la Policía Local, e incluso con las luchas del actual equipo de gobierno con el anterior del PSOE.

La Guardia Civil no tardó, sin embargo, en centrarse en la hipótesis del móvil pasional, como adelantó este diario el pasado mes de septiembre. “En Llanes hay 104 núcleos urbanos distintos. Ardines vivía en la parroquia de Pría, que es muy pequeña, y allí no tardó en hablarse de que el crimen estaba relacionado con un asunto de faldas. Desde hace semanas, ya se daba directamente por seguro”, afirma este vecino, que conocía bien a Ardines y prefiere mantenerse en el anonimato. Hay una razón para que se extendiera tan rápidamente esa certeza, ratificada finalmente este martes a primera hora cuando la Guardia Civil detuvo en Amorebieta (Vizcaya) a un amigo del edil, Pedro Luis Navia, de 48 años, casado y con dos hijos, como presunto autor intelectual del crimen.

La razón estaba en el teléfono móvil de Ardines y en la reconstrucción de su vida más íntima. El concejal seguía conviviendo con su mujer, pero esta reconoció tras el crimen que hacía tiempo que habían dejado de ser pareja. El teléfono del político de Izquierda Unida reveló que este había mantenido contactos fluidos con varias mujeres de la zona. El propio día del asesinato, Ardines había quedado a la seis de la mañana con una amiga para salir a navegar en su barco y hacer unas fotos. La mujer resultó ser la esposa del médico, que estaba ese día de guardia, y al que, casualmente, le tocó certificar su muerte. De la autopsia ya se encargó el forense.

Esa intensa vida privada no solo dificultó las averiguaciones de la Guardia Civil. También ha tenido otras consecuencias colaterales. Los agentes tuvieron que tomar declaración a varias mujeres del municipio para ir cerrando líneas de investigación y poder focalizar sus esfuerzos en la única que terminaría siendo buena, la que les condujo hasta Amorebieta (Vizcaya). Allí vivía Pedro con su familia durante el año. Regentaba una pequeña empresa de instalaciones y suministros eléctricos. En vacaciones, la familia se mudaba a Llanes, a unos 200 kilómetros de distancia. Tenían desde hacía años un chalé en Belmonte de Pría, situado en una parcela de 750 metros cuadrados a solo 100 metros de la vivienda del concejal. La vivienda está desde el pasado julio a nombre de los dos hijos varones del matrimonio. Pasaban mucho tiempo en su segunda residencia. La mujer de Pedro y la de Ardines son familiares y entre las parejas había buena relación. Incluso hacían planes juntos. El presunto autor del crimen aún tenía este martes en su perfil de Facebook varias instantáneas con la víctima.

Los investigadores sospechan que Pedro decidió matarlo al sospechar que estaba teniendo una relación sentimental con su esposa. En lugar de asesinarlo él mismo, recurrió a un familiar para pedirle ayuda. Este decidió finalmente encargar el crimen a dos sicarios argelinos. Los cuatro fueron arrestados ayer por orden del Juzgado de Instrucción número 1 de Llanes, que mantiene el secreto de las actuaciones.

La resolución del suceso deja una importante resaca política. Las detenciones han llegado con las municipales a la vuelta de la esquina

Antes de llegar al final del laberinto, los investigadores sondearon a otras mujeres que en algún momento habían pasado por la vida de Ardines. El teléfono móvil del concejal facilitó a la Guardia Civil detalles valiosos sobre esos contactos. Esas relaciones nunca habían trascendido y jamás lo habrían hecho de no ser por el crimen. Las citaciones para declarar fueron suficientes para provocar pequeños seísmos en los hogares de Llanes que acabaron desbordando los muros de las casas para desencadenar un enorme terremoto. Desde hace semanas, no se habla de otra cosa en el pueblo. Los vecinos atribuyen ya tres divorcios a las pesquisas sobre el asesinato. Se ha terminado confirmando que el móvil del crimen fue pasional, pero hacía tiempo que en Llanes sabían que no podía ser otro.

La resolución del suceso también deja una importante resaca política. Las detenciones han llegado en plena recta final de la legislatura, con las elecciones municipales a la vuelta de la esquina. “Desde el ayuntamiento se deslizó intencionadamente que había una motivación ideológica detrás del asesinato, culpando sobre todo al anterior equipo del PSOE de tener algo que ver. ¡Incluso se acusó a policías locales!”, asegura enfadado otro vecino del pueblo vinculado al Partido Socialista y que también prefiere ocultar su identidad. “El alcalde se aprovechó de este tema. No sé qué van a hacer ahora. Lo vendieron como una noticia falsa y ahora ha quedado al descubierto”.

La noticia de las detenciones causó impacto en Amorebieta (Vizcaya), donde Pedro pasaba por un discreto empresario. También provocó revuelo en la calle Fundación Jado, del barrio de Altzaga en Erandio (Vizcaya), donde vivía con su pareja uno de los argelinos implicados presuntamente en la autoría material del crimen. Los agentes entraron a las seis de la mañana en el número 5 de esa pequeña calle y permanecieron en el interior hasta pasadas las nueve. El otro supuesto sicario fue localizado en Suiza y ya se han iniciado los trámites para ponerlo a disposición de la Justicia española. La autopsia reveló que Ardines recibió varios golpes pero logró escapar. Sin embargo, los presuntos autores materiales consiguieron darle caza y terminaron asfixiándolo.

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