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Pagan hasta 7,3 puntos más que la OCDE

España es uno de los países que más impuestos cobra a las familias con hijos

España es el país de Europa, junto con Italia, con los mayores problemas de natalidad. Actualmente hay 2,5 millones de mujeres entre 18 y 55 años que les gustaría tener más hijos pero que todavía no han podido hacerlo por problemas económicos y de conciliación laboral. Sin duda, este es uno de los mayores retos que tiene por delante el país, pero la realidad es que los políticos siguen sin adoptar medidas para fomentar la natalidad. Políticas que, por otra parte, han funcionado en muchas regiones de Europa, y que consisten básicamente en fomentar la conciliación y aumentar las ayudas públicas.

Pero al contrario de lo que dicta la lógica, las familias de la clase media con hijos de España soportan una de las cuñas fiscales más altas de los países desarrollados, como pone en evidencia el informe anual Taxing Wages, publicado por la OCDE. En concreto, es el décimo país en el que el Estado se queda con una mayor parte de la renta de su salario bruto (incluyendo cotizaciones a la Seguridad Social y transferencias sociales). En total, la cuña fiscal para una familia media con dos hijos y un solo un progenitor trabajando, asciende al 33,9%, el décimo más alto de toda la OCDE y 7,3 puntos por encima de la media del club de países desarrollados.

La situación es similar si los dos progenitores están trabajando, ya que la cuña fiscal para ellos alcanza el 36,3%, esto es, 5,5 puntos por encima de la media de la OCDE. Esta diferencia tan grande se debe a dos factores: las elevadas cotizaciones a la Seguridad Social en la cuota empresarial y el escaso número de ayudas a las familias en forma de transferencias directas o impuestos negativos. Estos datos se corresponden al año 2018, cuando todavía no se había aplicado las subidas de las bases de cotización aprobadas en diciembre, que todavía elevarán más la cuña fiscal.

El resultado es que, mientras que otros países incentivan fiscalmente la maternidad y la paternidad, en España apenas existen ventajas para las familias con hijos, lo que unido a la precariedad del mercado laboral, supone un gran lastre para la natalidad.

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Según el informe de la OCDE (que está elaborado a partir de las respuestas de los diferentes países), en España no existen transferencias sociales directas a las familias con hijos para las clases medias. Una situación que contrasta con la del conjunto de países desarrollados. Por ejemplo, la media de la OCDE concede ayudas a las familias con ingresos medios equivalentes al 2,2% de su salario bruto. Y en algunos países, como Austria, Polonia, Luxemburgo o Canadá, estas ayudas superan el 5%. Actualmente solo hay nueve países en la OCDE que no conceden transferencias directas a las familias con hijos, uno de ellos es España.

Mientras que otros países incentivan fiscalmente la maternidad y la paternidad, en España apenas existen ventajas para las familias con hijos

Pero la mayor brecha con el resto de países desarrollados reside en la cotización de las empresas a la Seguridad Social (cuota empresarial). Esto es, el impuesto a la contratación. En España equivale al 23% del salario bruto del trabajador, el octavo más alto de la OCDE y 8,7 puntos por encima de la media de los países de la organización.

Eso sí, la carga fiscal que recae directamente sobre el trabajador es algo más baja que en la OCDE. En concreto, una familia media con los dos progenitores trabajando y dos hijos paga un tipo efectivo en el IRPF del 8,43% de su salario bruto, 2,1 puntos menos que la OCDE. En cuanto a la cotización a la Seguridad Social que paga el trabajador, y que asciende al 4,9% del salario, es 3,2 puntos inferior a la OCDE.

En cualquier caso, estos dos puntos favorables no impiden que el saldo para las familias españolas con hijos sea claramente desfavorable. Lo normal en los países desarrollados es que reduzcan significativamente la cuña fiscal que tiene que soportar un trabajador cuando tiene hijos a su cargo. Sin embargo, esta mejora apenas existe en España. El resultado es que los españoles que están solteros tienen una cuña fiscal que está en el entorno de la media de la OCDE, pero cuando pasan a ser padres, se van a la parte alta, como muestra el siguiente gráfico.

El punto azul representa la cuña fiscal para un trabajador soltero con un salario equivalente a la media nacional, y el rojo, la cuña para un trabajador con el mismo salario, pero que tiene dos hijos y su pareja no trabaja. La diferencia en España apenas es de 5,5 puntos, una de las brechas más bajas de toda la OCDE, donde, de media, el ahorro fiscal de los padres alcanza los 9,5 puntos. Y en algunos países incluso supera los 15 puntos de ahorro para los trabajadores con hijos a cargo.

El ahorro fiscal para una familia con hijos a cargo apenas es de 5,5 puntos, mientras que en la OCDE alcanza los 9,5 puntos

Esto significa que, en España, los trabajadores siguen soportando prácticamente la misma carga de impuestos si son solteros que si son padres. De ahí que las parejas tengan más dificultades para tener hijos y, como consecuencia, España sufre un grave problema de natalidad.

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La mayor parte de países desarrollados apoyan a las familias de forma directa por dos vías. La primera son las transferencias directas, que en España son prácticamente inexistentes. La segunda es con rebajas en el tipo efectivo del IRPF gracias a las exenciones y deducciones para las familias. En España sí que existen, pero son insuficientes como para generar un ahorro que esté en línea con el de la OCDE.

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