la salud del deporte

Por qué el agua con azúcar no elimina el dolor de las agujetas

Este mito tiene su origen en una teoría del siglo pasado. Lo que sí funciona es la recuperación activa, la realización de más ejercicio que involucre al músculo afectado

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Nos mentalizamos, decidimos apostar por una vida activa, hacer ejercicio. Empiezas con todo el entusiasmo del mundo, pero al día siguiente te duele hasta el alma y no te puedes ni mover: las agujetas descubren con sus pinchazos músculos que no sabías ni que existían y todo se hace cuesta arriba. Pero ¿sabes porqué se producen estas agujetas y cómo puedes prevenirlas?

"La mialgia diferida o agujetas no son más que microrroturas que se producen en las fibras musculares al someter el músculo a una intensidad de ejercicio para el que no está preparado", explica el Dr. José Luis Doreste, responsable de la Unidad de Ecografía músculo-esquelética del Departamento de Traumatología y Cirugía ortopédica del Hospital Universitari Dexeus (Icatme). “Esas microrroturas provocan una inflamación en la zona afectada que se manifiesta con molestias musculares que pueden aparecer pasadas unas horas, al día siguiente o incluso a las 48 horas de realizar la actividad física”.

El caso es, ¿podemos prevenirlas? La realidad es que parece que, hoy en día, no hay ningún método 100% efectivo ni para prevenirlas ni para 'curarlas', aunque sí hay ciertos consejos que podemos seguir para evitarlas en la medida de lo posible.

Lo que ha demostrado mejores resultados son los estiramientos, tanto antes como después de realizar el ejercicio. “No van a evitar que aparezcan las agujetas, pero sí van a hacer que el dolor sea menos intenso”, puntualiza el Dr. Doreste.

Es recomendable calentar bien antes de comenzar a realizar la actividad física en cuestión: aumentar poco a poco la intensidad del ejercicio que vayamos a realizar e ir acostumbrando el músculo y dejarle que se prepare poco a poco para el esfuerzo también nos puede ayudar.

Sobre todo, es indispensable que seamos realistas y conozcamos bien nuestro cuerpo. Iniciarnos en la práctica deportiva tanto si venimos de una vida sedentaria como de un largo tiempo parados requiere paciencia. “Querer darlo todo el primer día nos provocará unas fuertes agujetas y, en el peor de los casos, una lesión. Hay que ir poco a poco e ir aumentando duración e intensidad, idealmente, un 10% cada semana”, apunta el especialista.

En lo que al tratamiento se refiere, una vez han aparecido, sí es cierto que hay ciertas medidas que podemos tomar para aliviarlas considerablemente, pero no hay nada que las elimine por completo. “Los masajes, la recuperación activa, es decir, la realización de más ejercicio que involucre al músculo afectado, pueden provocar un aumento de riego sanguíneo en la zona que ayudaría a reparar las microrroturas y reduciría en cierto modo el dolor”. Esto, con un correcto descanso, es el mejor tratamiento del que disponemos actualmente para las agujetas.

"La única manera de prevenir que sean extremadamente dolorosas es ser realista, paciente y constante con el entrenamiento"

Respecto al mito de tomarse un vaso con agua y azúcar, lo cierto es que te endulzará, pero no te quitará las agujetas. Este mito tiene su origen en la teoría desarrollada a mediados del siglo pasado por el Dr. E. Asmussen según la cual las agujetas son el resultado de la cristalización del ácido láctico producido por la actividad metabólica en las células del músculo. Sin embargo, esta teoría fue desmontada posteriormente por varios estudios, con un estudio de los reptiles —a pesar de que son los animales que más ácido láctico producen, jamás se ha podido encontrar en ellos ninguno de estos famosos cristales— y con estudios también en biopsias musculares, en las que tampoco se han encontrado ni con microscopios electrónicos. Se ha comprobado, además, que “los pacientes de la enfermedad rara de McArdle también experimentan el dolor de las agujetas, pese a que su organismo no es capaz de producir ácido láctico”.

Por otro lado, los antiinflamatorios no esteroideos, como el Ibuprofeno, pueden aliviar algo las molestias de las agujetas cuando las estemos padeciendo, pero “no sirve de nada tomárselos antes del ejercicio para evitar tenerlas”.

Finalmente, insistir en que las agujetas “son una reacción normal de nuestra musculatura que, al ejercitarse, sufre las microrroturas que comentábamos, que le permitirán al músculo regenerarse y progresar. La única manera de prevenir que sean extremadamente dolorosas es ser muy realista, paciente y constante con la evolución de nuestro plan de entrenamiento”, concluye el doctor.

*El Confidencial, en colaboración con Quirónsalud, presenta una serie de artículos con información práctica, consejos y recomendaciones para practicar deporte que mejore nuestra salud y bienestar. Si tienes alguna duda sobre esta temática o quieres más información, puedes contactar con el Hospital Universitari Dexeus (Icatme).

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