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Cómo educar a tus hijos para que desarrollen habilidades sociales e inteligencia emocional
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Cómo educar a tus hijos para que desarrollen habilidades sociales e inteligencia emocional

Tras la pandemia llega la apertura social para muchos niños y niñas. ¿Cómo instruirles para que desarrollen unas relaciones sanas y felices con sus compañeros y amigos?

Foto: Foto: iStock.
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Desde la pandemia, una de las preocupaciones que seguramente tengan muchos padres y madres respecto a sus hijos es cómo les va a pasar factura de ahora en adelante el hecho de pasar tanto tiempo encerrados en casa de cara a relacionarse con otras personas. Además, aquellos niños que tenían entre dos y tres años cuando el coronavirus irrumpió en nuestras vidas cotidianas, ahora ya tienen entre seis o siete, lo que quiere decir que han pasado el momento más decisivo de sus vidas confinados. Por no hablar de los que entraron en la cuarentena con seis años, los cuales ya eran lo suficientemente mayores como para haber disfrutado del contacto social y, de la noche a la mañana, perderlo.

Por todo ello, es de vital importancia prestar atención al comportamiento del niño y a todo lo que dice a fin de evitar que lo que fue algo puntual acabe afectando mucho a sus vidas y a sus facilidades para relacionarse con otros niños. En este sentido, hay que perseverar en enseñarles inteligencia emocional y apertura social para que no se queden atrás en su proceso de socialización y de apertura al mundo.

"El niño necesita sentirse amado y protegido, puede ser algo obvio, pero lo más importante es mostrar afecto incluso cuando se muestran irritados"

"El aprendizaje socioemocional es el proceso por el cual los pequeños desarrollan habilidades de empatía, comunicación y resolución de problemas y conflictos, así como la gestión de sus emociones", asegura Tia Kim, doctora y vicepresidenta de la organización internacional Committee for Children, en un artículo reciente de 'Life Hacker'. "Estas habilidades para toda la vida preparan a los niños para construir y mantener relaciones positivas, sobresalir en sus estudios, tomar decisiones responsables y ser cooperativos".

Aunque evidentemente son aptitudes que irán desarrollando progresivamente a lo largo de su vida, si se les educa desde pequeños en habilidades socioemocionales tendrán más éxito en su vida personal y laboral. "Sabemos que el desarrollo socioemocional del niño es vital para que tengan una buena vida", recalca la doctora. "Un estudio que hice junto a unos colegas demostró que educarles en ello durante meses o incluso años aumenta 13 puntos su probabilidad en que obtengan éxito académico y posean una actitud positiva, así como que sean menos propensos a caer en problemas de conducta, en sufrir angustia emocional o consumir drogas".

La importancia del afecto

Los padres, al ser la figura de autoridad prominente del pequeño, son los primeros responsables a la hora de inculcarle habilidades socioemocionales, por lo que es tan importante que desde su temprana edad se vinculen en este área de la educación. Ahora bien, ¿cómo? Hacer que desarrolle inteligencia emocional suena demasiado abstracto, a simple vista. En primer lugar, y según Kim, hay que mostrarse receptivos con él. Y eso pasa por prestarle la atención que necesita y exige, algo fundamental pero que muchas veces se pasa por alto, sobre todo si los padres tienen más problemas que atender. "El niño necesita sentirse amado y protegido, puede ser algo obvio, pero lo más importante es mostrarle afecto: tocarle, consolarle, mecerle, cantarle y hablarle, incluso cuando se muestran irritados", asegura la doctora.

"Cuando sufre un berrinche, lo cual es inevitable, en lugar de tratar de que pare de inmediato, aprende a saber cómo se siente"

Por otro lado, hay que ayudarle y enseñarle a resolver problemas a una edad temprana, por lo que la sobre protección no es buena. En relación con el punto anterior, hay que cuidarles y protegerles, pero también dejar que se desenvuelvan por sí mismos. "Si está tratando de resolver algo por su cuenta, como por ejemplo cómo abrir un frasco, deja que lo haga aunque tarde", asegura Kim. Mientras tanto, "elogia su persistencia y determinación". En este sentido, es esencial decir a los niños cuándo hacen las cosas bien y motivarles para que sigan así.

Los padres también deben enseñar a que el pequeño resuelva conflictos por sí mismo y de forma saludable y responsable. "Debe comprender que su comportamiento afecta a otras personas", asevera la especialista. "Usa oraciones breves y un lenguaje simple para que lo entienda bien". Y siguiendo este punto, no te puede pasar el hecho de validar sus emociones, aunque estas no sean buenas. "Cuando sufre un berrinche, lo cual es inevitable, en lugar de tratar de que pare de inmediato, aprende a saber cómo se siente", aconseja Kim. "Cuando los niños están molestos, a veces sus padres se apresuran a consolarlo y a intentar que esos sentimientos desagradables desaparezcan a toda costa para protegerlos de cualquier dolor. Sin embargo, es muy importante que los niños aprendan a lidiar con los sentimientos difíciles para gestionarlos".

Foto: Algunos de los mejores podcasts para padres son El club de las Malasmadres o Maternidad Real. (Istock)

Pero aquí se nos pasa algo esencial. ¿Cuál es la mejor forma de educarles en inteligencia emocional? Evidentemente, predicar con el ejemplo. Educar a un hijo muchas veces es sinónimo de que acepte nuestras condiciones y cumpla con sus obligaciones, cuando en realidad su forma de aprender es la de una esponja: absorbe todo lo que vea o sienta a su alrededor. Por ello, "practica la empatía con él e indaga sobre sus emociones". Esto hará que a medida que vaya creciendo reproduzca estos comportamientos buenos que vio en sus padres en sus situaciones cotidianas.

Desde la pandemia, una de las preocupaciones que seguramente tengan muchos padres y madres respecto a sus hijos es cómo les va a pasar factura de ahora en adelante el hecho de pasar tanto tiempo encerrados en casa de cara a relacionarse con otras personas. Además, aquellos niños que tenían entre dos y tres años cuando el coronavirus irrumpió en nuestras vidas cotidianas, ahora ya tienen entre seis o siete, lo que quiere decir que han pasado el momento más decisivo de sus vidas confinados. Por no hablar de los que entraron en la cuarentena con seis años, los cuales ya eran lo suficientemente mayores como para haber disfrutado del contacto social y, de la noche a la mañana, perderlo.

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