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Cómo ajustar o rebajar las altas expectativas que los demás tienen puestas en ti
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PSICOLOGÍA

Cómo ajustar o rebajar las altas expectativas que los demás tienen puestas en ti

A veces, conviene hablar sobre nuestros límites y las exigencias que nos pone nuestro entorno para salvar relaciones descompensadas. ¿Cómo hacerlo para que salga bien?

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Las relaciones humanas son complicadas. Para que estas avancen y se conviertan en estrechas, una o ambas partes deben esperar algo de la otra. Al fin y al cabo, nuestro círculo de social lo elegimos: decidimos con quién queremos pasar nuestro tiempo y con quién no, y esto pasa por un interés propio o común que lleva al deseo de volver a encontrarse. Básicamente, esperamos ciertas cosas de la otra persona que creemos que nos puede ofrecer sin tampoco pedir nada a cambio.

Hasta ahí todo bien. Sin embargo, muchas relaciones corren el riesgo de atascarse o perderse debido a un mal ajuste de las expectativas que tenga una persona sobre la otra o viceversa. Es entonces cuando surgen los reproches y las disputas. Puede suceder con alguien a quien acabas de conocer y te gusta, y de pronto descubres que él no está tan interesado, así como con un compañero de trabajo o un jefe que demanda de ti hechos y actitudes que no puedes complacer.

"No podemos obligar a alguien a seguir nuestras reglas, pero podemos dejárselas claro cuando se cruzan los límites"

A veces, como rezaba el título de una película española, "vivir es fácil" si lo haces "con los ojos cerrados". Por ello, muchas veces es más útil pecar de ingenuo antes de que infeliz. Así funciona en ocasiones en el terreno resbaladizo de las relaciones humanas, pues hay estudios que confirman que aquellas personas que tienen unas expectativas más o menos flexibles (no solo hacia los demás, sino a su propia vida) tienden a estar más satisfechas que aquellas que exigen demasiado de su entorno o a sus propias capacidades. Ahora bien, ¿cómo reconocer frente a la otra persona que tiene una idea de ti sobredimensionada? ¿Cómo explicárselo sin que caigan en la desilusión?

Háblalo claramente

Como en todas las cuestiones afectivas, lo más importante es una buena comunicación. Esto quiere decir que lo primero que debes hacer si sientes que alguien te está poniendo muy por encima de lo que le quieras o estás dispuesto a darle, debes ser sincero sin tampoco resultar borde o molesto. Lo que el otro necesita puede no coincidir con lo que tú esperas de él o la idea que tiene de ti. Házselo saber de la mejor forma posible. "Cuanto más tiempo pases sin hablarlo, la expectativa puede crecer más y más, sea o no cierta", explica la psicoterapeuta Lena Suárez-Angelino, en un artículo sobre el tema publicado en 'Mel Magazine'.

Necesitarás hacer uso de la inteligencia emocional, que la negación a aceptar lo que se espera de nosotros no signifique un desprecio

Si haces más preguntas sobre los parámetros que tiene de vuestra relación y lo que exige o necesita de ella, es mucho menos probable que se produzca ese choque de expectativas. Luego podría hacerse el loco, evidentemente, pero entonces tú ahí ya no puedes hacer nada. Siendo sincero e inteligente emocionalmente al preguntar y dejar claro cómo ves vuestra relación es lo primero que debes realizar para que la otra persona no siga montándose sus castillos en el aire.

En el momento en que ya hayas definido bien las expectativas, llegó la hora de hacer un balance para ver si las puedes cumplir o no. Imagínate que acabes de conocer a alguien y sientes que no puedes darle todo lo que te exige. En ese caso lo importante será buscar un equilibrio entre lo que esa persona demanda de ti y lo que estás dispuesto a darle. Esto hará que el otro se cerciore de que puedes confiar en él, pues estás siendo claro con lo que sientes. De lo contrario, la relación puede acabarse o dar lugar a más conflictos.

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Todos tenemos límites. En el caso de que alguien exija demasiada atención, debes hacerle entender que no le quieres menos por no poder concedérsela. Aunque evidentemente si eres alguien importante en su vida deberías estar ahí cuando el otro esté mal, delegar la responsabilidad del bienestar en otra persona puede derivar en una especie de chantaje emocional continuo no solo desagradable, sino tóxico. "No podemos obligar a alguien a seguir nuestras reglas, pero podemos dejárselas claro cuando se cruzan los límites", asegura por su parte Tricia Johnson, otra psicoterapeuta contactada por el medio norteamericano. "Los límites nos ayudan a crear relaciones saludables y lo que es más esencial, a dejar claras nuestras propias necesidades.

Lo mejor es evidenciar que quieres seguir a su lado y apoyándole en su vida diaria, pero no por ello cumplir con todas sus exigencias. Todo es negociable, y en las relaciones humanas aún más, porque los malentendidos suelen ser muy frecuentes si no se aclaran los principios de esa misma relación. Como decíamos antes, necesitarás hacer uso de la inteligencia emocional, que la negación a aceptar lo que se espera de nosotros no signifique un desprecio o falta de afecto, sino una guía para saber gestionar lo que tenéis en común.

Las relaciones humanas son complicadas. Para que estas avancen y se conviertan en estrechas, una o ambas partes deben esperar algo de la otra. Al fin y al cabo, nuestro círculo de social lo elegimos: decidimos con quién queremos pasar nuestro tiempo y con quién no, y esto pasa por un interés propio o común que lleva al deseo de volver a encontrarse. Básicamente, esperamos ciertas cosas de la otra persona que creemos que nos puede ofrecer sin tampoco pedir nada a cambio.

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