Sexo con arrepentimiento: ¿por qué es más frecuente en mujeres?
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Sexo con arrepentimiento: ¿por qué es más frecuente en mujeres?

Un nuevo estudio aborda las diferencias que existen entre géneros a la hora de gestionar los errores que cometemos en la cama. Esto es lo que opinan dos sexólogas españolas de los resultados

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Las mujeres tienden a arrepentirse mucho más de sus relaciones sexuales mientras que los hombres al contrario: se lamentan de no haber tenido tantas o de haber dejado pasar la oportunidad. Estas son las curiosas conclusiones de un estudio que salió a comienzos de este año publicado en la revista 'Evolutionary Psychology' que, además, refleja que en la mayoría de los casos no aprendemos de nuestras noches de pasión infructuosas: a pesar de haber sentido arrepentimiento de manera recurrente, volvemos a caer una y otra vez en el error.

El grupo de investigación reunió a 399 estudiantes con una edad entre 18 y 30 años para que respondieran a una encuesta online sobre sus pensamientos y actitudes con respecto a sus últimos encuentros sexuales recientes. Para ver si realmente se aprendía la lección y se corregían aquellos impulsos que luego derivaban en castigo mental, les volvieron a reunir cinco meses después. Los resultados no dejaron lugar a dudas: la mayoría de las mujeres reconocieron haber tenido muchas más relaciones de las que posteriormente se arrepintieron, mientras que los hombres se lamentaban de no haber tenido tantas como les hubiera gustado, lo que concuerda con los prejuicios y roles de género: ellas se ven más presionadas para tener sexo y ellos parece que solo piensan en que cuanto más, mejor.

"Surgen las frases mentales del 'ya toca' o 'ya que estoy en su casa...' A veces, resulta más sencillo hacerlo y ya está que enfrentarse a un conflicto"

Hay que tener en cuenta que, como el nombre de la publicación académica ya indica, el estudio se abordó desde una perspectiva biológica y no sociocultural, en el sentido de que los científicos intentaban demostrar si el arrepentimiento funcionaba a nivel evolutivo como lo que de verdad es: esa sensación de rechazo o lamento por algo que hemos hecho y que no ha estado bien o de ningún modo nos era favorable. En este caso, si esta 'brújula de las acciones' llamada arrepentimiento que en ocasiones y cuando somos pequeños sirve para saber que hay cosas que no podemos tocar si no nos queremos hacer daño, también tenía una utilidad evolutiva en el apartado sexual.

"Ojalá una pudiera 'desacostarse'"

¿Qué opinan las sexólogas españolas? ¿El arrepentimiento en el sexo es mayoritariamente femenino? Paula Álvarez, de Sexología con Pedagogía, opina que efectivamente, hay una gran diferencia entre el número de arrepentidas y arrepentidos. "Cuando comenzó el año recibí a una paciente que me dijo textualmente: 'Este año no deseo acostarme con nadie, es más, ojalá una pudiera "desacostarse" de unos cuantos'", asegura a El Confidencial. "El lamento surge por no haber tenido el valor de decir que no a tiempo al verse presionadas, ya no solo por su pareja sexual o afectiva, sino por la propia situación o por ellas mismas. Es cuando surgen las frases mentales del 'ya toca' o 'ya que estoy en su casa...'. Al final, les resulta más sencillo hacerlo y ya está, que enfrentarse al conflicto".

"Cuando los sentimientos entran en juego, pero no hay equilibrio entre ambos, es muy fácil acabar dejando cadáveres emocionales"

"Las únicas experiencias que he escuchado por parte de hombres sobre arrepentimiento sexual es cuando se han acostado con chicas que guardaban sentimientos hacia ellos y al final se sintieron egoístas, ya que ellas querían una vinculación o compromiso más emocional con ellos", sostiene Álvarez. Una situación común que, como es lógico, habrá sucedido tantas otras veces a la inversa, pero que en este caso es predominante en el género masculino, pues tal y como concluye el estudio y analiza la sexóloga, "los hombres solo se arrepienten de las ocasiones perdidas". Cuando los sentimientos entran en juego, pero no hay equilibrio entre lo que los dos sujetos sienten, "es muy fácil acabar dejando cadáveres emocionales".

Demasiadas expectativas...

"Sí que suelo tener más pacientes femeninas que después de un encuentro sexual casual experimentan sentimientos de arrepentimiento o culpa", reconoce por su parte Ángela Aznárez, psicóloga y sexóloga española. "En cuanto a lo de si son recurrentes estos sentimientos, no hay una razón de peso para pensarlo, pero sí que me da la sensación de que es así. Al fin y al cabo, todos en algún momento, seamos hombres o mujeres, fantaseamos o tenemos expectativas muy altas, y al final la realidad es muy distinta de lo que teníamos en nuestra cabeza". 'En su cabeza era espectacular', que diría un meme.

"Si es un impulso puede salir muy bien o muy mal, pero si es una decisión razonada lo más probable es que sea acertada"

Otra de las razones más comunes que esgrime Aznárez es el hecho de sentir, una vez terminado el encuentro, que la relación entre vosotros cambiará a partir de ese momento. "Puede que la persona con la que nos hemos acostado reaccione de forma inesperada, desapareciendo de nuestra vista o enfriándose la relación que teníamos con ella", señala. Y, por supuesto, luego está una de las razones más simples por las que podemos arrepentirnos después de una noche de sudor y no, no tiene que ver con un tema ideológico, (como sintetiza jocosamente el dicho popular "aunque sea una mala racha, no te tires a un facha") sino con el alcohol. Aunque la pandemia ha provocado que ya no salgamos tanto y nos mezclemos en entornos sociales nocturnos, es posible que en más de una noche de juerga te hayas arrepentido de haber intimado más de lo necesario con alguien, y sin hacer falta que le hayas metido en tus sábanas.

Pensar en frío... ¡Imposible!

Ahora, ¿cómo evitar volver a reincidir en nuestros errores? "Cuando tomamos decisiones de este tipo lo hacemos con el lóbulo prefrontal, la región del cerebro encargada de regular nuestros impulsos emocionales", explica Álvarez por su parte. "Solo es a 'toro pasado' cuando tratamos de racionalizar las cosas. No podemos pensar en frío cuando estamos calientes".

Foto: Imagen: Laura Martín

Aznárez también está de acuerdo en que "aunque no es lo habitual pensárselo dos veces, merece la pena y es útil intentarlo, pues a pesar de que sea un encuentro sexual de unos pocos minutos, más tarde acarreará consecuencias". La sexóloga incide en que "si es un impulso puede salir muy bien o muy mal, pero si es una decisión razonada lo más probable es que sea acertada", recalcando que el mejor truco para evitar arrepentimientos es "preguntarse si tu yo del futuro se sentirá tranquilo con eso".

La culpa femenina

Cabe distinguir la diferencia entre los sentimientos de culpa y de arrepentimiento. Aunque parezcan sinónimos, no cabe duda que la culpa implica una sensación más profunda o un mal más hondo a quien la siente. Si revisamos las definiciones de ambos términos en la RAE, 'arrepentirse' es cuando "sientes pesar por haber hecho o haber dejado de hacer algo", mientras que "culpa" se refiere a la "acción u omisión que provoca un sentimiento de responsabilidad por un daño causado". Lo que diferencia a ambas es el concepto de responsabilidad, pues el arrepentimiento puede surgir de una acción bienintencionada mientras que la culpa generalmente aparece cuando hacemos algo siendo plenamente conscientes.

"El sexo casual está más condenado en las mujeres que el que tienes con tu pareja, por lo que la sensación de culpa es mucho mayor"

En este sentido, y a raíz de lo expuesto anteriormente, las mujeres tienden a sentirse más culpables que los hombres consigo mismas después de hacer el amor porque generalmente sienten más presión de tener que hacerlo, aunque no sea expresamente por parte de su pareja masculina, sino por sí mismas. "El sexo en la mujer viene ligado a la valía", admite Álvarez. "Parece que el sexo casual o sin amor está más condenado que el que tienes con tu pareja, entonces la sensación de culpa es mucho mayor cuando has tenido una relación sexual esporádica y al hacer balance al día siguiente no ha merecido la pena".

"Por otra parte", concluye y puntualiza la sexóloga, "muchas mujeres emparejadas se sienten obligadas a tener que acostarse con sus novios, y no porque se lo pidan, sino por una especie de exigencia autoasumida; en caso contrario, sienten que están fallándoles o que las van a dejar por no estar a la altura". De ahí que muchas acaben entrando en un círculo vicioso de culpa del que ni siquiera son conscientes. Por ello, antes de lanzarte a la piscina, tanto si eres hombre como mujer, lo mejor es hablar las cosas y consensuar. Al fin y al cabo, una de las partes más importantes, si no la que más, es la comunicación, no solo para saber si la otra persona está plenamente segura de querer hacerlo, sino para disfrutar mucho más de la experiencia y que al día siguiente el Pepito Grillo que llevas dentro no empiece a silbar.

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