El hábito semanal que reduce tus probabilidades de sufrir un infarto
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UN HÁBITO SALUDABLE

El hábito semanal que reduce tus probabilidades de sufrir un infarto

A veces, cuidarse no pasa solamente por la dieta y el ejercicio físico regular. También cuenta esta costumbre que gusta a tantos y aliviará el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares

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A veces, un simple hábito puede determinar un problema de salud tan grave como es un infarto. En España, más de 50.000 personas pierden la vida por problemas de corazón entre los que destaca el infarto, según datos de la Sociedad Española de Cardiología publicados el año pasado, que además incidió en la gravedad que comporta el riesgo de muerte en plena pandemia, reduciéndose los tratamientos hasta en un 40%.

Afortunadamente, el 80% de los infartos se pueden prevenir, de acuerdo a los expertos, y tan solo hace falta implementar una serie de cambios en nuestro estilo de vida, como llevar una dieta más baja en grasas, colesterol y azúcar y a su vez complementarla con ejercicio físico regular. Sin embargo, hay un hábito que es especialmente nocivo a la hora de prevenir un accidente cardiovascular. Y si eres un tanto perezoso te va a gustar.

Aquellos que se echaron una siesta o dos a la semana tuvieron un 48% menos de riesgo de sufrir un derrame cerebral, un infarto o una insuficiencia cardíaca

Un estudio publicado en la revista 'Heart' descubrió que echarse la siesta, de forma moderada y tan solo unos pocos días a la semana, puede reducir el riesgo de sufrir un derrame cerebral, un ataque cardíaco o una insuficiencia cardíaca hasta en un 48% respecto a aquellos que nunca la tomaban. Los investigadores reunieron a 3.462 habitantes de Lausana, Suiza, con edades comprendidas entre los 35 y los 75 años entre los años 2003 y 2006.

Los datos

Más tarde, años después, les sometieron a preguntas sobre sus hábitos del sueño y, concretamente, sobre el número de siestas que solían tomar a la semana. El 19% alegó que se echaban una o dos veces por semana, el 12% que lo hacía entre tres y cinco días y el 11% se echaba unas seis o siete siestas por semana. Así, les realizaron un seguimiento de cinco años y de entre todos ellos, 155 personas tuvieron percances relacionados con algún tipo de derrame o accidente cardiovascular.

Aquellos que dormían más siestas tendían a ser hombres mayores, fumadores y con sobrepeso

De esta forma, los científicos descubrieron que aquellos que tomaron solo una siesta o dos a la semana tuvieron un 48% menos de riesgo de sufrir un derrame cerebral, un infarto o una insuficiencia cardíaca en comparación con aquellos que nunca se la echaban. También demostraron que los resultados se mantenían al tomarse diferentes factores de riesgo, como la edad, la cantidad de horas dormidas por la noche o tener el colesterol alto o la presión arterial elevada.

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Por otro lado, las siestas frecuentes o aquellos que llegaban a echarse unas tres o siete por semana, los beneficios se invertían: un 67% tenía más riesgo de sufrir algún tipo de enfermedad cardiovascular. Aquí más que nunca, lo breve dos veces bueno. Pero los investigadores percibieron que aquellos que llegaban a dormir tantas siestas cumplían un patrón similar en cuanto a hábitos: estos tendían a ser hombres mayores, fumadores, con sobrepeso y también tendían a dormir más horas por la noche que aquellos que no tomaban ninguna siesta. A pesar de ello, también reportaban sentir más sueño o cansancio durante el día y tenían más probabilidad de sufrir una apnea del sueño.

Como conclusión, los científicos recalcaron que todavía no se puede establecer una relación directa entre el número de siestas que alguien se echa a la semana y su salud cardiovascular. "Si bien las explicaciones fisiológicas que relacionan las siestas diurnas con el riesgo de padecer algún tipo de enfermedad del corazón no están claras, este estudio contribuye al debate en curso sobre si dormir después de comer un número determinado de horas influye en el riesgo de sufrir un infarto", sentenciaron Ye Leng y Kristine Yaffe, investigadoras de la Universidad de California en San Francisco, en declaraciones recogidas por 'Best Life'. "El estudio sobre las propiedades de la siesta y sus implicaciones en la salud aun no está muy desarrollado, pero es muy prometedor".

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