Deja de ser tu peor enemigo: cómo acabar con las conductas de autosabotaje
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Deja de ser tu peor enemigo: cómo acabar con las conductas de autosabotaje

Se trata de una de las actitudes más comunes entre la población. El primer paso siempre consiste en detectar cuándo comienza para luego tomar medidas

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A veces, sin saber por qué, el ser humano tiene comportamientos de autosabotaje que escapan a su control y pueden derivar en situaciones de lo más desagradables para consigo mismo. ¿Por qué aún sabiendo que algo es malo para nosotros lo hacemos y encontramos hasta placer y satisfacción en nuestra propia destrucción? A simple vista, parece una actitud contraproducente que no solo nos lleva a ningún sitio, sino que tampoco tiene sentido. Todos tenemos problemas, pero ¿qué sucede cuando intuimos que nuestro peor enemigo somos nosotros mismos?

El autosabotaje es un acto inconsciente que suele aparecer en momentos decisivos de la vida de una persona. Como si estuviéramos esforzándonos muchísimo tiempo en algo y, de repente, acabamos desechándolo sin saber muy bien por qué. Los psicólogos aducen que se trata de un mecanismo de defensa irracional a través del cual la persona intenta evitar posibles sufrimientos futuros, situaciones de estrés o situaciones desconocidas para nosotros. Al final, el objetivo de esta conducta contra nosotros mismos es mantenernos en una zona de confort en la cual todo sigue su curso y es fácil, apartándonos de nuestro objetivo principal o de querer alcanzar ese logro por el que llevamos mucho tiempo luchando.

"Lo más útil es conocer los valores que rigen tus acciones y asegurarte de que tus objetivos están alineados con esos valores"

¿Qué es lo que causa que caigamos en esta trampa psicológica? Los motivos pueden diferir mucho dependiendo de la persona, pues al final ningún caso es igual a otro, pero en general podríamos decir que surge en aquellos individuos que tienen problemas a la hora de priorizar sus objetivos, una falta de autocontrol o de motivación, no saber qué es lo que realmente se quiere conseguir y, sobre todo, una grave carencia de autoestima y seguridad en uno mismo.

Lo más preocupante es que las conductas de autosabotaje suelen aparecer de forma inesperada, por lo que ni siquiera la persona puede llegar a ser consciente de por qué se está comportando así. Algunos psicólogos sospechan después de someter a sus pacientes a un examen psicológico que puede ser una manifestación de todos aquellos aspectos que la persona no consigue aceptar de sí misma, además de los miedos que no son enfrentados y acaban ganando peso y poder.

Las principales conductas

A su vez, hay diferentes tipos atendiendo a su gravedad o forma de manifestación. Uno de ellos, quizás el más común, es el de no finalizar aquello que nos hemos propuesto. Esto sucede normalmente cuando estás en el punto de conseguir algo y, de repente, desistes de seguir intentándolo. Lo que a simple vista puede parecer una simple rabieta acaba degenerando en una falta de autoconfianza que hace que no puedas cumplir tus metas. En segundo lugar, y tal vez con el que muchos se pueden sentir identificados, es el comportamiento de procrastinación, el cual se presenta cuando debemos hacer algo, pero en vez de ponernos a ello acabamos realizando otras tareas más sencillas o atractivas. Lógicamente, todos en algún momento hemos tenido una actitud procrastinadora; el problema es cuando se vuelve más frecuente de lo que pensábamos o acaba afectando a nuestra vida diaria, imposibilitándonos completar todas las tareas que debemos asumir.

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Otro de los rasgos que pueden entrar dentro del autosabotaje es el de ser demasiado perfeccionista. Lo que podría ser una virtud muy a tener en cuenta (con la que se miente estrepitosamente en los currículums), acaba siendo la perfecta (valga la redundancia) excusa para no acabar nada. Por otro lado, exigirnos que sea perfecto todo lo que hacemos además de absurdo es contraproducente y muy dañino para nuestra salud mental: no solo porque la perfección no existe, al ser un valor absoluto, sino porque todo lo que hagamos, sintamos y pensemos nos parecerá equivocado, con lo que acabaremos metidos en una espiral de malos pensamientos que no nos dejarán vivir en paz.

Cómo atajarlo

El primer paso, como cualquier otro problema psicológico, es reconocer que existe e intentar localizar cómo y por qué aparece este patrón de comportamiento, así como lo que se esconde detrás de él. Para ello, es necesario detectarlo y corregirlo antes de que desencadene consecuencias y tener que arrepentirte después. El siguiente paso es comprometerte a acabar todo lo que empiezas, pero ¿cómo hacerlo si te estás autosaboteando y no te das cuenta hasta que sucede? "Lo más útil es conocer los valores que rigen tus acciones y asegurarte de que tus objetivos están alineados con esos valores", asegura Ahona Guha, psicóloga australiana, en un interesante artículo sobre el tema publicado en 'Psychology Today'.

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El último paso y quizás el más decisivo es lograr comportarte de la forma opuesta a lo que te pide el cuerpo o la mente. "Traza un plan para actuar al revés de cómo lo harías", recalca la psicóloga. "Si en tu caso dejar las cosas para el último momento es un problema, entonces usa una agenda o un diario para empezar a planificar con antelación y no dejar las tareas para el último momento". Evidentemente, no es nada fácil cambiar la actitud y saber atajar los comportamientos de autosabotaje. Por ello, el primer paso consiste en saber reconocer cuáles son los detonantes del autosabotaje y actuar en consecuencia.

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