Por qué el ejercicio no solo te hará adelgazar, sino también envejecer más despacio
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Por qué el ejercicio no solo te hará adelgazar, sino también envejecer más despacio

Entre los grandes beneficios de realizar actividad física regularmente no solo consta bajar los kilos de la báscula: también previene de muchas enfermedades a medida que vamos cumpliendo años

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Cuando hablamos de ejercicio físico generalmente lo enfocamos bajo la premisa de restar kilos a la báscula. Al final, el único método para adelgazar realmente efectivo es crear un déficit calórico en tu organismo, y eso se consigue consumiendo menos calorías de las que gastas con la actividad física. Pero más allá de la ambición estética de desprenderte de los clásicos michelines o de la 'barriga' subyace el verdadero motivo por el que deberías salir a entrenar todos los días: mejora tu salud y, por ende, consigue retrasar el proceso de envejecimiento.

Se trata de un secreto a voces: la actividad física tanto moderada como exigente es buena para el cerebro, los huesos, los músculos y el estado de ánimo. Diversos estudios asocian la facultad de moverse y huir del sedentarismo con un retraso de la aparición de más de 40 enfermedades crónicas, así como también del deterioro cognitivo y una reducción de los síntomas de depresión, estrés y ansiedad.

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"El ejercicio es la mejor estrategia de defensa que tenemos para contrarrestar los factores del envejecimiento", asegura Nathan LeBrasseur, profesor de medicina física y rehabilitación de la Clínica Mayo, a la revista 'Time'. Obviamente, se trata de un proceso por el que todos tarde o temprano acabamos pasando, pero "hay pruebas claras de que la actividad física puede activar la maquinaria que se necesita para reparar el ADN".

Si bien el riesgo de desarrollar enfermedades asociadas al envejecimiento como el alzhéimer, hipertensión o la diabetes tipo 2 todavía no es muy alto en edades tempranas, si entrenas desde joven tendrás menos posibilidades de que estas afecciones terminen lastrando tu calidad de vida en el futuro. Lo mejor de todo es que no hace falta prepararse para una maratón o ir al gimnasio todos los días: si realizas actividad física moderada y cotidiana (como por ejemplo subir por las escaleras en vez del ascensor o salir a pasear a diario) obtendrás los beneficios físicos y cognitivos que te harán vivir más años y en mejores condiciones. Eso sí, si lo haces con regularidad. A continuación, veremos una serie de efectos del ejercicio físico encaminados a frenar el proceso de envejecimiento.

Para los músculos

Es uno de los primeros efectos del envejecimiento: a medida que cumplimos años, los músculos pierden su fuerza y contraen cierta debilidad. Para evitarlo, el tipo más recomendable de ejercicio es el entrenamiento de resistencia. No solo consigue que los músculos duren más tiempo y se mantengan fuertes, sino que también consigue que actividades tan cotidianas como cocinar o limpiar, sean menos difíciles de ejecutar. También te ayuda a elevar el estado de ánimo, reduciendo los síntomas de depresión o ansiedad.

Para los huesos

Durante toda nuestra vida, las células óseas mueren y son repuestas con tejido óseo nuevo, pero alrededor de los 30 años la masa ósea deja de aumentar. A los 40 y 50 empiezas a perder más hueso del que produces. Y es por ello que es de vital importancia emprender cambios en el estilo de vida que apunten a ejercitar los huesos y prevenir enfermedades como la osteoporosis para así no sufrir lesiones o fracturas. En este caso, el tipo de ejercicio que más recomiendan los expertos de la revista 'Time' es el de fuerza, ya que ayuda a que la masa ósea aumente. Para aquellos que no estén muy familiarizados con el ejercicio físico, bastaría con salir más a menudo en bicicleta, apuntarse a una clase de yoga o a natación.

Alarga los telómeros

Los telómeros son los elementos que recubren los extremos de las hélices del ADN, como si fueran una especie de cordones de zapatos, atan y cosen nuestro material genético preservando la juventud celular. A medida que pasa el tiempo, su longitud disminuye y esto implica que las células ya no pueden dividirse ni reproducirse tanto como antes. La presión arterial alta, los accidentes cerebrovasculares o las enfermedades cardíacas son causa, entre otras, de este acortamiento de los telómeros. Pero no hay que preocuparse, pues varios estudios han demostrado que los niveles de actividad física moderada retrasan este efecto del envejecimiento.

Y para la cabeza...

Aunque el ejercicio siempre está pensado para mejorar el físico de quien lo practica, en realidad también funciona como un potente refuerzo cognitivo. La actividad física se considera ahora como uno de los medios más prometedores de cara a mantener la frescura mental a lo largo de la vida y frenar el deterioro cognitivo propio del envejecimiento. Tanto es así que hay estudios que demuestran que el ejercicio físico frecuente está asociado con un menor riesgo de sufrir demencia.

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