Hernia discal: en qué casos pasar por el quirófano es inevitable
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Hernia discal: en qué casos pasar por el quirófano es inevitable

Si son asintomáticas, los especialistas no las tratan y si hay dolor, apuestan primero por fisioterapia y otras técnicas como la electropunción

placeholder Foto: No todas las hernias van a requerir cirugía. (Pixabay)
No todas las hernias van a requerir cirugía. (Pixabay)

Pocos dolores son tan comunes como el de espalda: se estima que entre el 80 y el 90% de los españoles lo padeceremos en algún momento de nuestra vida. Este problema está detrás del 20% de las bajas laborales, del 2% de las consultas al médico de familia y del 50% de las jubilaciones anticipadas. Es un problema que no entiende de clases sociales y que se ha generalizado con el abuso del trabajo frente al ordenador.

Habitualmente, el dolor de espalda no reviste importancia y puede aliviarse haciendo ejercicio, corrigiendo posturas, fortaleciendo los músculos que rodean la columna… Hay un segundo estadio, producido por la edad, en el que los discos intervertebrales se van desgastando y perdiendo tanto elasticidad como capacidades mecánicas. En ocasiones, esos discos se pueden romper. Es entonces cuando se produce una hernia.

Foto: Las arritmias no siempre son peligrosas. (Pixabay)

Puesto que, como hemos visto, el dolor de espalda es tan habitual y puede deberse a causas diversas, es esencial un diagnóstico certero a fin de aplicar un tratamiento correcto. Por eso, una consulta médica será la primera medida que deberemos tomar si notamos que las molestias persisten. Ante una hernia discal, explica el doctor y profesor Ghassan Elgeadi Saleh, jefe del Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital Quirónsalud San José, “el paciente suele presentar un dolor agudo en la zona que, en ocasiones, se combina con un cuadro neurológico —lumbago o dolor ciático, por ejemplo— que irradia hacia la pierna pudiendo llegar hasta el pie. Entre otros síntomas, provoca debilidad muscular, parestesia o sensación de hormigueo en pierna e incluso, en algunos casos, puede llegar a producir incontinencia urinaria”.

Su origen es multifactorial: detrás de una hernia de disco puede haber factores genéticos, degenerativos, bioquímicos y traumáticos, entre otros. Sin embargo, son excepcionales las hernias que se producen por un traumatismo (un golpe, una caída o una contusión), ya que lo habitual es que se produzcan sobre discos que ya sufrían previamente una degeneración o un desgaste.

En caso de que nos diagnostiquen una hernia, no tenemos por qué pensar que no hay más opción que la cirugía. Al contrario, explica el doctor Elgeadi: “Si una hernia está asintomática, no hay por qué tratarla. En caso de que haya síntomas, siempre empezaremos por los tratamientos más conservadores. Salvo en casos contados, el quirófano es la última opción”. Así, en un primer momento interesará trabajar el problema con herramientas de fisioterapia, que combinan técnicas manuales con ejercicios terapéuticos, uso de diatermia o electropunción, entre otras.

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Foto: Pixabay.

En cuanto a la parte quirúrgica, los avances científicos y tecnológicos han permitido a especialistas como el doctor Elgeadi nuevas técnicas que permitan reducir la agresión que supone la cirugía convencional. “Es el caso de la endoscopia de columna avanzada, una cirugía mínimamente invasiva que permite la exploración del canal espinal mediante una óptica de alta definición que aporta una fuente de luz”.

Sus ventajas son considerables: “La incisión en la piel es de unos tres milímetros y hay una mínima agresión de los tejidos, lo que permite una rápida recuperación tras la cirugía, prácticamente sin dolor y reduciendo prácticamente a cero los riesgos de las cirugías convencionales. En la mayoría de los casos, los pacientes salen del hospital andando a las pocas horas de la operación”. Asimismo, permite el tratamiento de patologías tanto en el canal espinal como en el foraminal-extraforaminal, disminuye el riesgo de complicaciones degenerativas y de inestabilidad vertebral que puedan requerir cirugías más agresivas como la artrodesis intersomática (tornillos y barras), reduce el sangrado en comparación con la cirugía abierta o la microdisectomía y se presenta un menor riesgo de infecciones gracias a la mínima incisión que se realiza.

Tras la intervención, el paciente acudirá a su primera revisión a los 15 días y después al mes. En ocasiones, se implantan células madre en el disco intervertebral dañado para estudiar su mejora clínica y su prevención en la degeneración evolutiva de la columna; si es este el caso, las revisiones son anuales para ver, mediante resonancia magnética, la evolución favorable del disco.

*El Confidencial, en colaboración con Quirónsalud, presenta una serie de artículos con información práctica, consejos y recomendaciones para practicar deporte que mejore nuestra salud y bienestar. Si tienes alguna duda sobre esta temática o quieres más información, puedes contactar con el Hospital Quirónsalud San José. 

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