Cómo el estrés puede estar afectando a tus dientes y encías
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varios dentistas nos lo cuentan

Cómo el estrés puede estar afectando a tus dientes y encías

El coronavirus y su incertidumbre están pasando factura a nuestra dentadura. La prevención y acudir al dentista al menos una vez al año son fundamentales

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Fuente: iStock.

No es un secreto que la pandemia por coronavirus le ha pasado factura, entre otras cosas, a nuestra dentadura. "He visto más fracturas de dientes en las últimas seis semanas que en los seis años anteriores" explicaba hace unos meses la odontóloga Tammy Chen en una columna que ha sido muy compartida y exitosa en 'The New York Times'. Igual que sucedió con los dolores de cabeza durante el confinamiento, que se agravaron de manera alarmante, todos los problemas relacionados con la dentadura (dolores de mandíbula, sensibilidad dental, bruxismo...) también han empeorado este año.

El estrés está íntimamente relacionado con nuestros dientes y encías, aunque a priori no lo parezca. Según explica el doctor Febrús, de la clínica dental Ferrús & Bratos, “el principal síntoma negativo que refleja este estado de nerviosismo en la boca es el bruxismo o rechinamiento involuntario de dientes, especialmente en las horas de sueño. Dicha presión en la dentadura continuada en el tiempo ha provocado un mayor número de urgencias, tanto en adultos como en niños, relacionadas con la rotura o fisura de las piezas dentales".

El estrés a largo plazo ataca y debilita la capacidad del cuerpo para combatir infecciones y puede resultar en infecciones que causan caries, mal aliento y sangrado de encías

"Como consecuencia, hemos observado también mayor demanda (un 20% más) en las férulas de descarga, un dispositivo de uso diario que ayuda a relajar la mandíbula, impidiendo que el paciente rechine los dientes. Siempre que el bruxismo sea fruto de una situación de ansiedad, este es el tratamiento idóneo para mantener a raya esta costumbre”, comenta el dentista. Además, otros problemas que puede producir el estrés en la dentadura son los siguientes, según informa 'Psychology Today':

Aftas bucales. Si sufre ataques ocasionales de úlceras bucales dolorosas, estas se desarrollan con frecuencia debido a la deficiencia de vitamina B y niveles extremos de estrés, también a desequilibrios hormonales.

Rigidez en la mandíbula. Rigidez, hinchazón, dolor o crujidos en la mandíbula inferior justo debajo de las orejas. Este uso excesivo de los músculos de la mandíbula hace que los dientes se aprieten y rechinen, lo que los daña.

Síndrome de la boca ardiente. El estrés también puede causar el síndrome de boca ardiente, una enfermedad dolorosa que daña las encías y los dientes. Fumar y beber lo agrava.

Morderse las uñas. Quizá no lo pienses como un problema relacionado con la dentadura, pero este mal hábito tiene consecuencias graves: los gérmenes que se transfieren de las uñas a la boca pueden provocar infecciones bucales, las verrugas de la mano pueden extenderse a la boca y también los virus y bacterias.

Infección de encías. El estrés a largo plazo ataca y debilita la capacidad del cuerpo para combatir infecciones y puede resultar en infecciones que causan caries, mal aliento y sangrado de encías.

Cómo evitarlo

La doctora Cristina Moreno Gómez, de ODONTAL S.A, nos da una serie de pautas frente a estos problemas: "Aunque nuestra profesión ha sido de las menos afectadas por cumplir los más estrictos protocolos frente al COVID, sí hemos visto en estos últimos meses un aumento de casos de bruxismo en pacientes que ya fueron diagnosticados en su día y han agravado su patología, pero también pacientes que han desarrollado recientemente este mismo problema, así como tratamientos que se han visto abandonados por miedo y se han visto enormemente empeorados y encarecidos como una simple caries. La importancia de diagnosticar correctamente y a tiempo estas patologías es evitar posteriores daños en la articulación temporo-mandibular (ATM), más difíciles de tratar y con un pronóstico menos favorable".

"Hemos visto en estos últimos meses un aumento de casos de bruxismo en pacientes ya diagnosticados que han agravado su patología"

¿Cuál es la solución? "En salud bucodental, el mejor aliado siempre es la prevención", afirma. "En estos casos el tratamiento que se puede aplicar es la colocación de una férula de descarga, que es un dispositivo que se diseña a medida y se coloca en la arcada superior. De esta forma controlamos y distribuimos la fuerza con la que apretamos, minimizando el daño a nivel muscular y articular, así como el desgaste dentario. Algunos casos requieren el trabajo coordinado del odontólogo y el fisioterapeuta".

"Es aconsejable acudir al odontólogo al menos una vez al año y mantener una rigurosa higiene bucodental, aunque algunos casos, requieren control cada menos tiempo para evitar que algunas lesiones menores, se conviertan en un problema mayor como estamos viendo en estos últimos meses, donde un simple empaste se convierte en una endodoncia por demorar el tratamiento, esto a su vez hace que el bolsillo de los pacientes sufra las consecuencias", concluye la doctora.

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