Tener tatuajes hace que sudemos menos (y enfriemos peor el cuerpo)
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AFECTA A LAS GLÁNDULAS SUDORÍPARAS

Tener tatuajes hace que sudemos menos (y enfriemos peor el cuerpo)

La disminución de la sudoración podría repercutir en la disipación del calor, especialmente cuando el tatuaje cubre un porcentaje grande de la superficie corporal

Foto: Una mujer posando con sus tatuajes. Foto: EFE David Fernández
Una mujer posando con sus tatuajes. Foto: EFE David Fernández

Un reciente estudio señala un aspecto negativo de hacerse tatuajes. Investigadores estadounidenses sugieren que pueden dañarse las glándulas sudoríparas de la piel y reducirse la capacidad del cuerpo para enfriarse rápidamente.

Hasta la fecha, pocas han sido las investigaciones que han analizado si los tatuajes disminuyen la capacidad de la piel para sudar. En 2017, Maurie Luetkemeier, del Alma College (Estados Unidos), realizó uno de los primeros estudios modernos rigurosos que investigaba si los tatuajes interfieren con la función básica de nuestras glándulas sudoríparas.

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Los investigadores utilizaron una herramienta llamada Sistema de Recolección de Sudor de Macroductos, que utiliza una pequeña corriente eléctrica para inducir la sudoración y se utiliza comúnmente para realizar pruebas de sudor a los recién nacidos como una forma de detección temprana de la fibrosis quística.

La mitad de sudor

El estudio inicial de Luetkemeier proporcionó el alarmante hallazgo de que la piel tatuada parecía producir alrededor de la mitad de la cantidad de sudor que la piel clara y no teñida.

Los tatuajes pueden provocar un posible daño funcional del conducto de la glándula sudorípara ecrina

También se comprobó que el sudor que se desprendía de la piel tatuada era significativamente más salado de lo normal, lo que sugería que la tinta del tatuaje podía estar alterando la función de las glándulas sudoríparas.

No obstante, el propio Luetkemeier señalaba que había que tomar los resultados con cautela, ya que "el proceso que usamos para estimular las glándulas sudoríparas difiere del proceso normal, que implica enfriarse después de un aumento de la temperatura corporal".

Un tatuador trabajando sobre la espalda de un joven. Foto: EFE David Fernández
Un tatuador trabajando sobre la espalda de un joven. Foto: EFE David Fernández

El año pasado, un equipo de investigadores australianos pretendió completar el estudio de Luetkemeier y sus colegas probando cómo la piel tatuada responde a las condiciones de ejercicio físico de la vida real.

Este estudio midió las tasas de sudor individual a través de diferentes lugares de la piel en 22 sujetos. Después de 20 minutos de ejercicio, los investigadores no vieron ninguna diferencia en el volumen de sudor producido entre la piel entintada y la piel no entintada.

Dudas entre los estudios

"El estudio anterior demostró que tener un tatuaje reducía la tasa de sudoración localizada y aumentaba la concentración de sodio en el sudor", informó el año pasado el investigador australiano Ben Desbrow. "Sin embargo, la respuesta del sudor se desencadenó mediante una técnica de estimulación artificial en lugar de hacerlo en condiciones de ejercicio. Nuestros datos sugieren que los tatuajes de la piel no alteran la cantidad o la concentración de sodio del sudor producido en respuesta al ejercicio".

No obstante, una nueva investigación de Luetkemeier y sus colegas sugiere que, como la temperatura interna o de la piel no se registró en la investigación australiana anterior, es difícil saber si la sudoración inducida por el calor se ve alterada por un tatuaje. Por lo tanto, este nuevo estudio utiliza otro enfoque experimental para investigar la cuestión cada vez más divisiva.

"Estos datos sugieren que el tatuaje daña funcionalmente los mecanismos de secreción, afectando la capacidad refleja de la glándula para producir sudor"

Los investigadores reclutaron a 10 individuos tatuados y los colocaron en un traje forrado de tubos diseñado para introducir lentamente agua caliente en todo el cuerpo. Esto permite a los investigadores investigar exactamente cuánto sudor inducido por el calor es producido por la piel tatuada.

Los hallazgos no revelan ninguna diferencia en el inicio de la sudoración entre la piel tatuada y la piel clara, lo que sugiere que la señalización neural que desencadena la respuesta del cuerpo al sudor no se ve alterada por la tinta del tatuaje. Sin embargo, la piel tatuada produjo menos sudor que la piel adyacente no tatuada, y el sudor producido por la piel tatuada fue más salado.

Un cliente haciéndose un tatuaje en una tienda de tatuajes. Foto: EFE  Pepe Torres
Un cliente haciéndose un tatuaje en una tienda de tatuajes. Foto: EFE Pepe Torres

"En combinación con estudios anteriores, que también sugirieron un posible daño funcional del conducto de la glándula sudorípara ecrina, parece haber consecuencias a largo plazo del proceso de tatuaje que no se habían considerado anteriormente", escriben los investigadores en el nuevo estudio, publicado en la revista científica 'Journal of Applied Physiology'.

Luetkemeier y sus colegas sostienen que un tatuaje daña de alguna manera las glándulas sudoríparas de una persona, y esto podría ser clínicamente relevante en personas con tatuajes extensos que cubren grandes áreas de su cuerpo.

Efecto secundario a largo plazo

"Estos datos sugieren que el tatuaje daña funcionalmente los mecanismos de secreción, afectando la capacidad refleja de la glándula para producir sudor, pero no parece afectar a la señalización neural para iniciar la sudoración", concluyen los investigadores en declaraciones citadas por New Atlas.

"La disminución de la sudoración podría repercutir en la disipación del calor, especialmente cuando el tatuaje cubre un porcentaje mayor de la superficie corporal y podría considerarse un posible efecto secundario clínico a largo plazo del tatuaje".

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