¡guau!

¿Puedes alimentar a tus perros y gatos con una dieta vegana?

La alimentación de nuestras mascotas también provoca una importante huella de carbono y los más concienciados pretenden evitarla, pero ¿sería saludable?

Foto: El mejor amigo del hombre y el segundo mejor amigo del hombre. (iStock)
El mejor amigo del hombre y el segundo mejor amigo del hombre. (iStock)
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Cada vez más personas en el mundo deciden llevar un plan de alimentación vegano, debido a los beneficios que aseguran que aporta, desde que reduce las migrañas o disminuye la presión arterial hasta que ayuda a reducir peso, pasando porque mejora la piel o protege el medioambiente. Los detractores, sin embargo, se basan en que las vitaminas vegetales no son completas y que los veganos no reciben la vitamina B12 adecuada, lo que es preocupante en caso de los niños, pues podría repercutir negativamente en su desarrollo.

El dilema con los niños salta frecuentemente a la palestra, pero el que quizá no lo hace tanto es el que concierne a tu mascota. Lo cierto es que si llevas un plan de alimentación basado en plantas y frutas, quizá te parezca buena idea que tu perro o gato también lo siga. Eso, por lo menos, es lo que debió pensar en 2016 un usuario de Tumblr que subió una foto de su labrador con el siguiente mensaje: "Esta noche Maggie tiene puré de arroz integral, tofu y semillas de chía, ¡está muy emocionada!". No sabemos si el can estaría realmente contento con su cena, pero los que sin duda no lo estuvieron, según relata 'BBC', fueron los que comentaron, indignados por que alguien decidiera alimentar a su mascota de esa manera.

Opciones éticas

Los veganos no atraen la simpatía de buena parte de la población, en parte porque muchas personas consideran que ese modo de vida implica muchos más costes. A pesar de ello, una encuesta realizada en 2016 descubrió que más de 540.000 personas se describían a sí mismas como veganas, e igual que han aumentado las personas que deciden comer solo 'verde' por motivos medioambientales, también se ha concienciado de que la huella de carbono de los alimentos para mascotas es considerable. En 2017 se estimó que el carbono emitido por la carne consumida por los animales era equivalente a alrededor de 64 millones de toneladas de dióxido de carbono al año (como conducir 13 millones de coches en el mismo periodo).

Si ellos contaminan, ¿también tendrían que volverse veganos? En un escenario así es normal cuestionárselo. Aunque la opinión personal de los dueños puede chocar con la legislación, por ejemplo, en Reino Unido, según la Ley de Bienestar Animal, el propietario tiene la obligación de alimentar a su mascota con una dieta adecuada. Esto es especialmente difícil con los gatos, que son carnívoros estrictos y necesitan una serie de nutrientes, (taurina, vitamina A, ácido araquidónico) que únicamente se encuentran en los tejidos animales.

Los perros son omnívoros, por lo que la dieta vegana sería algo más plausible para ellos que para los gatos, carnívoros, a los que podría hacer daño

La propia morfología del gato le predispone a la alimentación carnívora, debido a que sus papilas gustativas tienen preferencia por los aminoácidos. El caso de los perros es un poco más ambiguo, puesto que son omnívoros y en casos de urgencia podrían tener una dieta vegetariana, aunque según los expertos no es recomendable porque un plan de alimentación de calidad para un can es el que está basado en proteína animal.

Además, en la evolución que nuestro mejor amigo ha vivido siempre a nuestro lado, la carne no siempre jugó un papel principal en su dieta. Los lobos comen carne (obviamente), pero también se sabe que toman huevos, bayas o incluso hierba si faltan vitaminas. Los perros pueden digerir el almidón de las plantas, quizá una forma de adaptación que se desarrolló con el tiempo, a medida que comían los restos que quedaban alrededor de las fogatas prehistóricas. Gracias a eso tienen una ventaja a la hora de tomar una dieta libre de carne.

Hay una solución plausible: los grillos. Son ricos en grasas no saturadas, fibra dietética o vitaminas

Teóricamente, por tanto, sería posible alimentar a un perro con una dieta vegetariana, pero es muy fácil equivocarse. También es cierto que algunas investigaciones han demostrado que muchos alimentos de mascotas están hechos de productos animales que no cumplen con los estrictos estándares de calidad que sí se piden en los alimentos destinados al ser humano. Quizá por eso, algunas empresas ya han comenzado a comercializar piensos veganos pensados para mascotas. Aluden que se trata de una alternativa ética y que además aporta nutrientes imprescindibles y satisface necesidades alimenticias. La idea es que contribuya a evitar sacrificios de seres vivos.

Para los que quieren reducir la huella de carbono pero no se atreven a plantear una dieta vegana en sus mascotas, hay una solución plausible: grillos. La compañía de piensos Chippin realizó un estudio alternativo para buscar posibles soluciones y descubrió que los grillos son un recurso alimenticio al que vale la pena recurrir (en el este de Asia es parte de la dieta diaria). Los grillos tienen hasta un 65% de proteína en peso, y también son ricos en grasas no saturadas, fibra dietética, vitaminas y minerales. ¿Podrían ser una resolución futura tanto para perros como para gatos? Solo el tiempo lo dirá.

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