La extraña enfermedad de esta chica: no puede oler... ni saborear los alimentos
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PUEDE ACARREARLE PROBLEMAS EMOCIONALES

La extraña enfermedad de esta chica: no puede oler... ni saborear los alimentos

Le ocasiona problemas prácticos, como no saber si huele mal, y le impide detectar el olor del gas y del fuego

placeholder Foto: Gabriella Sanders. Foto: London Contemporary Dance School
Gabriella Sanders. Foto: London Contemporary Dance School

Gabriella Sanders es una joven bailarina británica de 22 años que sufre de una enfermedad bastante rara que le impide percibir olores y que, al mismo tiempo, la incapacita para percibir los sabores de las comidas.

"Nunca he podido oler nada", reconoce Sanders en declaraciones a BBC. Ella nació con un trastorno en el sistema olfativo, pero no se dio cuenta de que era diferente hasta que participó en un proyecto escolar cuando era niña en el que había que poner ejemplos de olores. "No tenía ni idea de lo que estaba pasando", recuerda.

Foto: Bertrand Might, en el centro, uno de los 60 casos de deficiencia de NGLY1. Foto: Sanford Burnham Prebys Medical Discovery Institute

Esta enfermedad, que puede tener un origen genético porque también la sufre su hermana, también afecta su capacidad de percibir sabores. "No sé a qué sabe la comida. No puedo probar bebidas calientes o cualquier cosa dulce o picante".

"Decidme si huelo mal"

¿Y cómo le afecta esto en su vida cotidiana? Gabriella confiesa que durante un tiempo sentía ansiedad ante la posibilidad de que pudiera quemarse la casa en la que vive, ya que sería incapaz de detectar el olor de las llamas. No ha tenido esa experiencia, aunque sí recuerda una vez que estaba cocinando y al llegar a casa su madre le dijo que la casa olía a gas, con el consiguiente peligro de explosión. Ella, evidentemente, no se había dado cuenta, por lo que, a partir de ese momento, se volvió mucho más cuidadosa.

Una vez superada esa fobia, una de las cosas que le preocupa es su propio olor corporal y como es percibido por los demás. A pesar de usar desodorante todos los días, ha pedido a sus amigos que le avisen si detectan algún tipo de mal olor que provenga de ella. "Siempre me he asegurado de que la gente de mi alrededor sepa que no puedo oler. Por lo tanto, les digo: 'Por favor, decídmelo y no me ofenderé'".

Gabriella afirma que no echa de menos poder oler, pero admite que le "encantaría experimentarlo" y poder disfrutar de los sabores de los alimentos.

"Las personas que han perdido su sentido del olfato se pierden todos los recuerdos que el olfato puede evocar"

Al hilo de esto, un estudio de la Universidad de East Anglia (Reino Unido) ha investigado a personas que tienen un trastorno en el olfato y ha descubierto que, aparte de enfrentarse a determinados problemas prácticos, también han de lidiar con desafíos emocionales.

"Un gran número de participantes ya no disfrutaban comiendo y algunos habían perdido apetito y peso. Otros, al mismo tiempo, comían más alimentos con valor nutricional bajo y con alto contenido en grasa, sal y azúcar, por lo que habían aumentado de peso", señalan los investigadores. "La incapacidad de vincular olores a recuerdos felices también es un problema. Los olores nos vinculan con personas, lugares y experiencias emocionales. Y las personas que han perdido su sentido del olfato se pierden todos esos recuerdos que el olfato puede evocar".

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