Descubren por qué un niño no puede llorar y pueden poner fin a una enfermedad rara
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DEFICIENCIA DE NGLY1

Descubren por qué un niño no puede llorar y pueden poner fin a una enfermedad rara

Científicos estadounidenses han comprobado que las personas con esta deficiencia carecen de suficientes proteínas acuaporinas

placeholder Foto: Bertrand Might, en el centro, uno de los 60 casos de deficiencia de NGLY1. Foto: Sanford Burnham Prebys Medical Discovery Institute
Bertrand Might, en el centro, uno de los 60 casos de deficiencia de NGLY1. Foto: Sanford Burnham Prebys Medical Discovery Institute

Investigadores norteamericanos han demostrado que las células de niños con deficiencia de NGLY1, una enfermedad rara poco frecuente, carecen de suficientes proteínas acuaporinas en el canal de agua, algo que les impiden producir lágrimas.

Este hallazgo, llevado a cabo por científicos del Sanford Burnham Prebys Medical Discovery Institute, puede ayudar a explicar los síntomas del trastorno, que incluyen la citada incapacidad para producir lágrimas, convulsiones y retrasos en el desarrollo. Además, abre nuevas vías para encontrar terapias para el tratamiento de la enfermedad.

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El primer paciente con deficiencia de NGLY1 diagnosticada fue Bertrand Might, al que se le detectó este trastorno en 2012, cuando contaba con cuatro años. La afección se da cuando ambas copias del gen NGLY1 contienen mutaciones y como resultado, los niños con esta deficiencia producen poca o ninguna N-glucanasa1, una proteína que elimina los azúcares de las proteínas durante el proceso regular de reciclaje de la célula.

60 afectados en el mundo

Hoy en día, aproximadamente 60 personas en el mundo han sido identificadas con deficiencia de NGLY1, que tiene como síntomas, entre otros, epilepsia multifocal, movimientos involuntarios, funcionamiento anormal del hígado, convulsiones, retraso en el desarrollo e imposibilidad de producir lágrimas. No hay cura y los tratamientos existentes solo abordan algunos de los síntomas del trastorno.

"Además de explorar nuevas vías de tratamiento, podemos comenzar inmediatamente a probar los medicamentos disponibles"

"Nuestros hallazgos descubren un nuevo 'trabajo' completamente inesperado para el gen NGLY1, que originalmente se pensaba que solo separaba los azúcares de las proteínas", sostiene Hudson Freeze, director y profesor del Programa de Genética Humana en Sanford Burnham Prebys y autor del estudio, publicado en la revista científica 'Cell Reports'. "Esta nueva información, que incluye las señales moleculares que NGLY1 usa para impulsar la producción de acuaporina, cambia fundamentalmente la forma en que abordamos el desarrollo de fármacos. De manera más inmediata, podemos comenzar a detectar los medicamentos existentes que pueden aumentar los niveles de acuaporina".

"Este descubrimiento es un gran salto adelante en nuestra comprensión de la deficiencia de NGLY1 y nuestra capacidad para encontrar un medicamento para la condición", afirma Matt Might, padre de Bertrand Might y director científico de NGLY1.org, que financió la investigación. "Además de explorar nuevas vías de tratamiento, podemos comenzar inmediatamente a probar los medicamentos disponibles actualmente para ver si pueden ayudar a Bertrand y a otros niños que viven con deficiencia de NGLY1".

Aumentar las acuaporinas

El descubrimiento llegó de la manera más casual. Una de las investigadoras, Mitali Tambe, asociada postdoctoral en el laboratorio Freeze y autora también del estudio, descubrió que las células normales se abren cuando se colocan en agua destilada, mientras que las células de los niños con una mutación NGLY1 no lo hicieron. Profundizando en la investigación, los científicos comprobaron que las células que carecían de la proteína NGLY1 tenían menos acuaporinas, una proteína que conecta el interior y el exterior de una célula y controla el movimiento del agua, y eran resistentes cuando se colocaban en agua.

"Además de regular la producción de lágrimas y saliva, las acuaporinas están involucradas en muchas funciones cerebrales, como la producción de líquido cefalorraquídeo", explica Tambe. "La falta de acuaporinas puede explicar muchos de los síntomas observados en niños que son deficientes en NGLY1", algo que abre la vía a nuevos y esperanzadores tratamientos para esta enfermedad.

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