CÓMO HACERLO BIEN

Por qué deberías lavar tus sábanas con más frecuencia (al menos dos veces por semana)

Algo que usas a diario como la ropa de cama debe estar limpio porque se llena de células muertas de piel, de las que se alimentan los ácaros y los hongos

Foto: Foto: iStock.
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¿Cada cuánto cambias las sábanas de tu cama? ¿Una vez a la semana? ¿Cada quince días? ¿O ni siquiera puedes recordar la última vez que decidiste ponerlas en la lavadora? Quizá sea hora de ponerle solución a este problema de higiene que desconocías.

Aunque no lo creas puede afectar a tu salud. La Fundación Nacional del Sueño de EEUU ('Sleep.org') aconseja que se cambien una o dos veces por semana siempre y cuando no haya manchas de sudor, comida o cualquier otra cosa. Si has pasado una enfermedad es preferible cambiarlas primero, pero ¿cada cuánto se debe hacer realmente?

Seguramente no te des cuenta de tus propios olores corporales así que probablemente no notes tampoco que las sábanas, de un momento a otro, vayan a salir andando porque tienen vida propia. Pero ya sean malolientes o no, si están sucias pueden provocarte problemas de salud como piel irritada, acné o reacciones alérgicas. Según 'Prevention' y la experta Laura Goodman, esta es la frecuencia con la que debes hacerlo.

Lo haces poco

"Como regla general, debes lavarlas cada una o dos semanas", dice Goodman. Dicho esto, si tú o tu pareja sudáis, tenéis relaciones sexuales, dormís desnudos o compartís la cama con vuestra mascota, estás ensuciando el espacio de sueño más de lo que lo harías si estuvieras, por ejemplo, durmiendo solamente. Si realizas algunas de estas cosas anteriormente mencionadas, debes intentar cambiarlas más menudo, cada diete días.

No eches mucho detergente porque podría provocar un efecto perjudicial. Las moléculas de estos productos se quedan en las sábanas e irritar tu piel

Otra nota: si eres propenso a tener acné, es posible que desees limpiar las fundas de las almohadas más veces, según la Academia Estadounidense de Dermatología (AAD). Lo mismo ocurre si tiendes a quedarte dormido sin quitarte el maquillaje: "Lávate el cabello solo unas pocas veces a la semana o usa abundante crema hidratante antes de acostarte", dice la experta.

Hay algo ahí

Hongos, bacterias, pelo de animales, polen, pero también varios residuos del cuerpo humano (sudor, saliva, secreciones vaginales, orina, células de la piel...". Según varios investigadores, también las cantidades son alarmantes: se ha calculado que un hombre de tamaño medio puede liberar hasta 100 litros de sudor por año en la cama y que los cojines, de plumas o sintéticos, pueden contener de cuatro a 17 especies diferentes esporas fúngicas.

Cada hora nos despojamos de unas 200 millones de células de piel muerta (más de 1.400 millones por noche y dos veces más si duermes con alguien). Los ácaros se alimentan de ellas y aunque no portan ninguna enfermedad, sus heces son uno de los desencadenantes de alergias más comunes todo el año. "Si no las lavas regularmente, es posible que estornudes, tengas la nariz moqueando y en casos extremos, incluso padezcas sibilancias o dificultad para respirar", dice la experta.

Como todas estas sustancias entran en contacto cercano con tu piel mientras duermes, pueden surgir una amplia gama de problemas que van desde irritación de la piel hasta acné e incluso infecciones (aunque estamos hablando del peor de los casos). Si tienes piel seca o sensible, eccema o rosácea, corres mayor riesgo porque tu barrera cutánea está debilitada.

¿No tienes tiempo?

Vivimos al minuto, sin parar, casi pidiendo permiso para respirar. Si tienes tus electrodomésticos a poca distancia, tienes fácil solución. "Guarda tres juegos de sábanas para tu cama y cámbialas cada una o dos semanas. Ten preparadas el siguiente juego para no perder mucho tiempo", sugiere Goodman.

Si tú o tu pareja sudáis, tenéis relaciones, dormís desnudos o compartís la cama con vuestra mascota, estáis ensuciando más de lo normal

Cuando tengas tiempo, asegúrate de seguir la etiqueta de cuidado con las instrucciones específicas de lavado y secado (por lo general, el poliéster se limpia mejor con agua tibia, mientras que el algodón tolera bien el agua caliente). Si es posible, opta por una temperatura más caliente para matar los ácaros del polvo, y, por supuesto, recuerda separarlas por colores: los oscuros o rojos pueden desteñir en los más claros.

No eches mucho detergente porque eso podría provocar un efecto perjudicial. Las moléculas de estos productos se quedan en las sábanas e irritar tu piel. Recuerda que una higiene correcta ayuda mucho a tu salud.

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