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La isla escocesa de las brujas y los tesoros españoles

Los cuentos sobre seres mágicos, gaiteros condenados y supuestos botines hundidos sobre las aguas alimentan la creatividad en la cuarta ínsula más grande del país

Foto: Foto: iStock.
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Cada visitante que acude a la Isla de Mull queda hipnotizado por sus numerosos tesoros. Todos los que viven allí, ya sean artistas, músicos o fabricantes de whisky, están en simbiosis con su entorno gracias al folclore incrustado en el alma de esta porción de tierra.

Está situada en el Océano Atlántico y forma parte del archipiélago de las Hébridas Interiores. Su relieve está marcado por las glaciaciones, tiene origen volcánico y se estima que estuvo habitada por primera vez poco después del final de la última Edad de Hielo, alrededor del año 6.000 a.C.

La historia de la cueva de MacKinnon, una de las más profundas de este conjunto de islas, enfría el corazón de muchos gaiteros. Cuenta la leyenda que uno de ellos estaba paseando a su perro por allí dentro y tuvo un trágico final cuando una ogra o hada (dependiendo de quién lo cuente) no se impresionó con su actuación. El perro sobrevivió, pero emergió enloquecido y sin pelo por el miedo. Algunos afirman haber visto al animal condenado y calvo caminando por la parte superior de las cuevas, y si eres lo suficientemente valiente como para entrar, sus aullidos desgarradores aparentemente se oyen en el silbar del viento.

Hadas y elfos

Después está el antiguo círculo de piedra de Lochbuie: nueve rocas de granito que se sientan en silencio en su propio anfiteatro natural con vistas a las laderas de Ben Buie. Aunque la mayoría de los visitantes lo consideran como un lugar de tranquilidad, la leyenda dice que la zona está encantada.

Está poblada de fantasmas. El más curioso es la encarnación local de la 'banshee', un espectro que lava la ropa de los que pronto morirán cerca del río

Aún más escalofriante es la historia del idílico Loch Ba, conocido como el hogar de Cailleach Bheur, una de las brujas más poderosas de Escocia. Una vez cada 100 años, antes de que cualquier otra criatura se despertara, la vieja arpía de cara azul se sumergía en el agua del lago y se transformaba en una belleza encantadora. El hechizo se rompió por el ladrido de un perro que se había despertado antes de que ella terminara de bañarse. Se dice que ella, también conocida como la reina del invierno, creó las hermosas colinas ondulantes de la isla mientras atravesaba la tierra y soltaba piedras de su canasta para formar sus propios peldaños.

La leyenda del galeón

Cuentan los pobladores de la zona que un navío español cargado de oro naufragó en algún lugar de la bahía de Tobermory. Según los relatos, La Florencia, un barco de la derrotada Armada Española que huía de la flota inglesa en 1588, ancló en la zona para tomar provisiones. Después de una disputa sobre el pago, el barco se incendió y la pólvora que contenía explotó, hundiéndolo bajo las aguas.

En su bodega, supuestamente, había 300.000 libras esterlinas (unos 325.000 euros) en lingotes de oro, con un valor que sobrepasa a día de hoy los tres millones. Sea o no cierta la leyenda, ha habido numerosas búsquedas de los restos del naufragio y su tesoro desde mediados del siglo XVII hasta finales del siglo XX, pero aún no se ha recuperado ningún resto significativo. Otros investigadores continúan explorando las aguas porque están convencidos de que la aparición esporádica de artefactos valiosos tiene que ver con el San Juan de Sicilia, otro galeón español.

Una vez cada 100 años, antes de que cualquier otra criatura despierte, una bruja se sumerge en el agua del lago para transformarse en una bella mujer

Sin embargo, hay más riquezas en esta zona. En una ciudad construida como puerto pesquero hay una aclamada escena artística con su propia galería y grupo de teatro. También puedes probar su variedad en mariscos frescos, acudir a los numerosos restaurantes y pubs pintorescos y tener la suerte de ver delfines, ballenas y tiburones cerca de la costa.

Fantasmas

Su encanto escocés está poblado de fantasmas. El más curioso es la encarnación local de las banshees: Bean-nighe. Estos espectros lava la ropa de los que pronto morirán en la orilla del río Moy Castle. Aparentemente, los pechos de estas 'mujeres' son tan grandes que le cuelgan sobre los hombros. Si alguien los coge por detrás, está obligada a informar de quién es el dueño de las ropas y si es el que en ese momento la tiene cogida, deberá cambiar su destino.

Foto: Wikimedia.
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Por si esto fuera poco, la isla también disfruta de su propio fantasma sin cabeza a lo Sleepy Hollow. Y no solo eso, también de Kelpie, un espíritu de agua capaz de cambiar de forma y que en sus apariciones se describía con la forma de un caballo y que toda buena extensión de agua escocesa debe tener en su historia.

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