"CUENTA DESPACIO HASTA DIEZ"

"Desde que me hipnotizaron tengo el mejor sexo de mi vida"

Grant Stoddard sufría disfunción eréctil y estaba desesperado. Un día, oyó hablar de un método que no dudó en probar. Los resultados fueron casi milagrosos

Foto: Foto: iStock.
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Entre las muchas maneras de conseguir que tus relaciones sexuales sean más intensas destacan los juguetes eróticos o, incluso, ponerse de acuerdo para llamar a una tercera persona que quiera participar. Cualquier cosa vale mientras haya confianza y comunicación con tu pareja. Pero, ¿a que no te habías planteado usar el hipnotismo como forma de aumentar y mejorar tu satisfacción en la cama?

Antes de que, querido lector, comiences a pensar mal, no: esto no va de que te hipnoticen o hipnotices a alguien contra su voluntad para tener sexo. Pero si estás preocupado por algún problema de índole sexual, como bien puede ser la temida disfunción eréctil o la eyaculación precoz, puede serte de gran ayuda. Así lo fue para Grant Stoddard, periodista de la revista 'Best Life', quien ha escrito un artículo en el que cuenta su experiencia.

Con la cuenta atrás, mi cuerpo se volvía más ligero hasta que me quedé casi inconsciente

"Después de una mala experiencia reciente de disfunción eréctil en la cama, decidí buscar la ayuda de un profesional", confiesa Stoddard. "Finalmente me encontré sentado en el Centro de Hipnoterapia Avanzada de la ciudad de Nueva York, donde un hipnoterapeuta llamado Jeffrey Rose me aseguró que podía restaurar completamente 'mi mojo'. Desde entonces, he tenido el mejor sexo de mi vida". Al periodista le fue bien a título personal. Pero, ¿qué dice la ciencia? Un estudio reciente realizado en 79 individuos que no tenían una causa orgánica detectable para su impotencia fueron divididos en tres tipos de tratamiento: testosterona, trazodona e hipnosis. Las tasas de éxito fueron del 60% para el primero, del 67% para el segundo y hasta del 80% para el último. Eficacia comprobada.

"Antes de nuestra sesión, Rose me hizo rellenar un riguroso cuestionario de admisión detallando cómo, cuándo y cuánto tiempo duermo, cuánto alcohol y café bebo y con qué frecuencia hago ejercicio, entre otras cosas", explica. "Adopta un enfoque holístico de la hipnoterapia, pero al ver todo lo que indiqué en la encuesta de estilo de vida, se sorprendió y creyó haber dado con el problema. Para que lo voy a negar: bebo demasiado, salgo hasta muy tarde y tomo muchísimo café por la mañana. Lo único que hago es ejercicios matutinos".

Estaba en un estado de trance en el que perdí el sentido del tiempo, pero en ningún momento me sentí bajo el control de nadie

Uno de los principales muros contra los que se estrella la hipnosis es que mucha gente cree que solo sirve para algunas personas. Pero según el hipnoterapeuta, "cualquiera puede ser hipnotizado siempre que esté dispuesto a seguir las instrucciones". A ese primer formulario le siguió otro más abstracto. "Me preguntó si confiaba plenamente en lo que veía o si sentía que puedo interpretar el mundo que me rodea", narra Stoddard.

Al final, Rose le hizo ponerse unos cascos en los que sonaba "una música muy dulce", tomó un micrófono y comenzó a hablar. "Cerré los ojos mientras él contaba muy despacio hasta diez", relata el periodista. "Con cada número, mi cuerpo se volvía más y más ligero, hasta que cuando llegó a uno, rocé por completo la inconsciencia. En ese momento, me pidió que visualizara una isla tropical, describiendo la información sensorial que experimentaría al caminar por una colina llena de hierba hasta un bosque que hay en lo alto. Luego hay una playa donde avisté una nube blanca y esponjosa, que empezó a oscurecerse. Eso representaba mis problemas. Poco a poco, comenzó a disiparse. Y después, me sentí increíblemente bien".

Estaba en un estado hipnagógico, la fase de transición en la que todavía estás despierto y vas a quedarte dormido

"Lo que sucedió a continuación es bastante difícil de explicar", reconoce Stoddard. "Estaba en un estado de trance en el que perdí el sentido del tiempo, aunque nunca sentí que estuviera bajo control de nadie. Recuerdo a Rose llenando mi cabeza con afirmaciones positivas sobre mi miembro erecto, para generar esa respuesta positiva en mí y volver a tener erecciones fantásticas. Después de 5 o 15 minutos, tal vez mucho más, Rose hizo que me despertara. Cuando abrí los ojos, todavía me sentía extremadamente relajado y abierto a todo tipo de sugerencias".

"Estaba en un estado hipnagógico, la fase de transición en la que todavía estás despierto y vas a quedarte dormido", recuerda el periodista. "Lo pasas cada vez que te duermes, una vez por la noche y otra por la mañana". Claro que, como en otros tratamientos por hipnosis que se usan para dejar de fumar entre otras adicciones, lo importante es someterse a más sesiones, esta vez en casa. "Si las sesiones son grabadas y escuchadas durante unas semanas, es hasta mejor", aconseja Rose.

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