El secreto de Lyon: la ingeniosa forma con la que escaparon de los nazis
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El secreto de Lyon: la ingeniosa forma con la que escaparon de los nazis

La Resistencia francesa consiguió huir de las tropas alemanas durante la Segunda Guerra Mundial en la ciudad de Lyon gracias a unos curiosos pasadizos

Foto: Foto: iStock.
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Trampillas en el suelo, puertas que conducían a otras habitaciones, paredes falsas. Hemos visto tantas películas y leído tantos relatos sobre el Holocausto que no nos pilla de nuevas: prácticamente en media Europa millones de judíos trataron de escapar de los campos de exterminio y concentración (Auschwitz, Treblinka, Mauthausen) huyendo de sus casas y abandonando todo lo que conocían. "Considerad si es un hombre quien trabaja en el fango, quien no conoce la paz, quien lucha por la mitad de un panecillo", decía Primo Levi, y nos sorprende que alguno de ellos realmente lograra sobrevivir. También los miembros de la Resistencia, los que no estaban conformes con lo que sucedía a su alrededor, fueron perseguidos y tuvieron que buscar una huida.

Y algunos lo consiguieron. La palabra 'traboule' viene del latín 'transambulare', y en francés viene a ser un pasaje que atraviesa los patios interiores de uno o varios edificios, permitiendo así pasar de una calle a otra cruzando el interior de la manzana. Este tipo de estructuras están presentes en Lyon, Villefranche-sur-Saône, Mâcon, Chanbéry o Saint Ètienne, y es justo a la primera de ellas a la que nos referimos. La ciudad del centro-este de Francia, la tercera más poblada del país, solo por detrás de París y Marsella, esconde muchos secretos en su interior.

Aunque sirvieron como pasadizos para escapar se construyeron antes, debido a la falta de agua y el mal funcionamiento de los acueductos

En Lyon se tejen aproximadamente unos 400 traboules ocultos a través de los antiguos barrios, según informa 'BBC'. Son profundos, angostos, difíciles de entrever. Cada uno es diferente, y aunque hay tantos, en la actualidad son menos los que están abiertos al público. Aunque sirvieron para escapar de las garras de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, lo cierto es que su construcción es anterior, aproximadamente pertenece al siglo IV. Debido a la falta de agua y el mal funcionamiento de los acueductos, los habitantes de lo que era Lugdunum tuvieron que trasladarse a las orillas del río Saona, en la parte baja de la ciudad. Los traboules se inventaron para permitir a las personas llegar rápidamente desde sus hogares al río.

placeholder La Tour Rouse en Lyon, a modo de belvedere.
La Tour Rouse en Lyon, a modo de belvedere.

Algunos, construidos en el barrio de la Croix-Rousse, son más recientes que los del centro histórico (de 1820 aproximadamente) y su función principal era que los 'canuts' o tejedores de seda pudieran transportar los fardos sin que se mojaran por la lluvia. Han visto cómo la ciudad cambiaba ante ellos, fueron testigos de las revueltas por los derechos de los trabajadores y, por supuesto, debido a su posición estratégica, fueron utilizados como decíamos de laberinto estratégico para huir, por parte de la Resistencia francesa.

Como cuenta Isabelle Doré-Rivé, del Centro Histórico de la Resistencia y la Deportación: "Estos pasadizos permitieron a los miembros de la Resistencia escapar cuando estaban siendo rastreados, ya fuera por la policía francesa o, peor aún, por la alemana. En el tiempo en que Klaus Barbie (conocido como el carnicero de Lyon) desempeñó su cargo como alto oficial de las SS y la Gestapo, fueron arrestadas, torturadas y asesinadas miles de personas en Lyon", indica. "En la primavera de 1943, con el arresto de Jean Moulin (director del Consejo Nacional de la Resistencia durante la ocupación de Francia) y sus camaradas, las cabezas visibles de la Resistencia decidieron trasladarse a París".

En los años 60 se intentaron derribar los pasadizos, pero la población se negó, alegando que formaban parte de la historia de la ciudad

La guerra pasó y acabó, los oficiales fueron juzgados y Hitler se suicidó en un búnker, en Berlín. Como sucede por norma, la vida continuó. En 1960, el distrito antiguo de Lyon había adquirido una reputación muy mala, por ello mismo el alcalde de entonces, Louis Pradel, tenía la intención de destruir todas estas traboules que tantos siglos habían resistido al paso del tiempo. "Pensaba que sería más efectivo y barato derribarlo todo y volver a construir casas de cero", explica la historiadora y guía Hristina Popova. "Quería que la carretera pasara por esa zona, pero la gente se negó, decían que los pasadizos formaban parte de la historia de la ciudad".

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La historia de la Resistencia francesa está grabada a fuego en los muros de Lyon y, por supuesto, en los traboules. Estos resistentes fueron hombres y mujeres, jóvenes, bohemios, universitarios, periodistas, ingenieros, obreros, eclesiásticos o militares. Un grupo variopinto, de todas las capas sociales y creencias, que combatieron para procurarle un mundo mejor a los que estaban por venir.

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