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Las mejores técnicas para descongelar el pollo rápido y bien

¿Cuál es la forma más rápida de hacerlo? ¿Y la más segura para evitar enfermedades? Lo cierto es que hay varios métodos, elige tú el que prefieras

Foto: Foto: iStock.
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Te apetece comer pollo, y, como vivimos en un mundo moderno en el que todas las comodidades están a nuestro alcance, no tenemos más que bajar al supermercado o a la pollería y hacernos con unas pechugas. Sin embargo, imagina que al día siguiente tienes que hacer un viaje de varios días y no vas a poder cocinarlas. Lo normal, entonces, es dejarlas en el congelador para que no se estropeen, pero ¿y si cambian todos los planes de improviso y te encuentras con que tienes que cocinar algo al día siguiente? ¿Está condenada tu comida porque no estás seguro de cómo descongelar el pollo de la manera correcta?

No, claro, por eso estás leyendo esto, porque aún tienes un ápice de esperanza y crees que puedes solucionar las cosas. Meredith Carothers, jefa de cocina de 'HelloFresh', ha brindado información en 'Eat this, not that' sobre la manera en la que puedes descongelar este alimento de manera segura para no enfermar. Así, podrás hacer una receta 100% segura para que todos los comensales se chupen los dedos.

Método 1. En el refrigerador

De todos los métodos que vamos a ver, este es el más seguro pero, sin embargo, lleva más tiempo. Por eso, debes planear con bastante antelación cuándo lo vas a descongelar para que tenga tiempo suficiente para hacerlo correctamente.

El refrigerador es la mejor opción, pero si tienes mucha prisa y lo haces con agua o microondas, recuerda que debes cocinarlo al momento

Si tienes al menos 12 horas para llevar a cabo el proceso, Carothers apunta que elijas este. No expone la carne a temperaturas más cálidas y además requiere menor cantidad de atención. Solo tienes que sacar el pollo del congelador con, aproximadamente, dos días de antelación antes de cocinarlo.

Método 2. Con agua fría

Vale, se te ha echado el tiempo encima y estás en un momento crítico. Este es un método sin duda rápido y efectivo, su único inconveniente es que el pollo debe estar bien "cerrado", de una manera compacta que no permita fugas, en una bolsa de plástico.

De lo contrario podrían introducirse en el alimento bacterias del entorno o que hay en el aire, y no queremos eso. Además el tejido de la carne puede absorber el agua y el resultado no quedaría muy bien. Debes cambiar el agua cada 30 minutos para que continúe descongelándose apropiadamente.

Método 3. En el microondas

Sin duda es el más rápido. Vamos, que los invitados están subiendo por el ascensor y no sabes que decirles. El microondas tiene un ajuste para descongelar, pero hay algo que tienes que tener presente (ya elijas este o el método con agua fría): una vez que los descongeles tienes que cocinarlos inmediatamente. Si lo metes de nuevo en el refrigerador por alguna vicisitud del destino podrías provocar que algunas bacterias dañinas crezcan en la carne.

¿Y dejarlo en la encimera?

Definitivamente no. No es una forma segura, los alimentos perecederos nunca deben descongelarse en el mostrador porque aunque el paquete y el plástico parezcan congelados, la parte exterior del alimento es otra cosa. Si lo dejas sobre la mesa de la cocina las bacterias pueden multiplicarse rápidamente y pueden producir toxinas que no se destruyen con la cocción.

¿Puedes cocinarlo congelado?

Sí. Pero, como explica Meredith, requiere un tiempo de cocción más largo. Las recetas que requieren una cocción lenta y no saltearse o freirse son a las que más les conviene, pues este método evitará que el pollo se ponga demasiado crujiente. Ahora, manos a la obra, es hora de ponerse a cocinar. O a descongelar.

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