El truco sencillo que mejora mucho el sabor de las pechugas de pollo
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un alimento comodín en cualquier dieta

El truco sencillo que mejora mucho el sabor de las pechugas de pollo

Utiliza esta técnica para evitar un error común en las cocinas españolas: que el filete te quede muy hecho en un extremo y muy crudo en el otro

placeholder Foto: Lo importante es tener una superficie uniforme. (iStock)
Lo importante es tener una superficie uniforme. (iStock)

Es uno de los platos estrella en los pisos de estudiantes. Y por algo será. Cuando tienes poco tiempo y necesitas algo sabroso pero fácil de hacer, recurrimos a las pechugas de pollo. Además, debido a que casi no tiene grasas y a su alto contenido en proteínas, es un alimento comodín en casi cualquier régimen. Sin embargo, si no se cocina bien pueden resultar secas, insípidas y, en definitiva, poco emocionantes.

Por muy común que sea el plato en nuestra dieta, para algunas personas resulta casi imposible dar con el punto exacto. No importa cuánto lo intenten: muy hecho en un extremo y muy poco en el otro, una mezcla de sabores entre suela de zapato y crudo. Cuando esto ocurre nos quedamos con cara de tontos pensando qué habremos hecho mal. Pero es que hacerlas perfectas tiene truco.

Al utilizar un mazo de carne, el filete de pollo tendrá un grosor más uniforme, por lo que se cocinará mucho mejor y quedará más tierna

Según J. Kenji López, uno de los autores del blog 'The Food Lab', todo se reduce al corte desigual de las pechugas, es decir, cada una tiene un espesor distinto y además varía en el mismo trozo: “Esto significa que muchas veces no importa cómo las cocines, ya que hay muchas posibilidades de que el extremo más fino termine de cocerse antes que el grueso”. Para superar este obstáculo, el experto recomienda algo tan rudimentario y simple como aplanarlas mediante golpes.

placeholder Esta herramienta es más habitual utilizarla en platos con carne de ternera. (iStock)
Esta herramienta es más habitual utilizarla en platos con carne de ternera. (iStock)

Para realizar la técnica hay que utilizar un mazo de carne o ablandador, que se pueden encontrar en tiendas especializadas por un precio de entre cuatro y 20 euros. Esta herramienta consigue que la carne quede con un espesor más uniforme y que se va a cocinar mucho mejor, quedando así la carne más tierna. Basta poner el filete sobre la encimera, a poder ser entre dos láminas de film transparente o la típica bolsa para congelar, para evitar que se rompa. Luego, se dan golpes suaves desde el centro hacia el exterior, hasta que veamos que la carne queda con el grosor deseado.

A golpes

Si en cambio tu cocina no cuenta con un ablandador, puedes probar con casi cualquier herramienta pesada y resistente, como un rodillo, una sartén o una olla. Eso sí, recuerda que no hay que pasarse de entusiasta, pues puede hacer que la carne se desgarre. Lo ideal, asegura el experto, es que quede con una anchura entre los 0,6 y los 1,3 centímetros, aunque lo más importante es que el grosor sea igual en todo el filete.

Ponerlo en la plancha o la sartén directamente del frigo no es buena idea. Por fuera parecerá hecho pero es probable que por dentro siga crudo

Este método es especialmente recomendable para muchas recetas clásicas como los escalopes, sándwiches, pollo marsala, cordon bleu o incluso para las que se necesita horno. De esta forma, cualquier adobo o marinado penetrará en todos los sectores de la carne de manera repartida, dando como resultado una comida más sabrosa de punta a punta del filete. Todo quedará uniforme, desde el grosor hasta el estado de cocción y los sabores.

Cómo reducir los riesgos a la hora de cocinarlo

Cuando necesitamos una comida rápida caemos en el riesgo de tener demasiada prisa, cocinarlo nada más sacarlo de la nevera, manipularlo sin cuidado y comernos el filete sin que esté debidamente cocinado. Estos deslices no solo provocan problemas en el sabor sino que abren la puerta de par en par a organismos non gratos en nuestro sistema digestivo.

Foto: Pechugas de pollo. (iStock)

Otro error común es lavar el pollo con agua en el fregadero. En vez de limpiarlo, aumenta el riesgo de propagación de la bacteria campylobacter. El contagio, ya sea a través de las manos, la superficie de la cocina o la ropa, es muy sencillo, ya que es una de las causas más comunes de intoxicación alimentaria. Para reducir los riesgos, además de no lavar el pollo, se recomienda guardarlo siempre en la nevera, en la parte inferior, para evitar que otros alimentos lo contaminen. También se deben limpiar bien los utensilios que se usan, desde cuchillos a tablas de cortar.

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