'midyear burnout'

La razón por la que nos queremos ir de vacaciones urgentemente

Si echas un vistazo alrededor observarás que todo el mundo parece agotado. Incluido tú. ¿Es una epidemia? ¿Qué nos está pasando?

Foto: Foto: iStock.
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"Necesito vacaciones". "A estas alturas del año no puedo más". "Ya es hora de un descanso, no veo la hora en que me pueda ir a la playa". ¿Algunas de estas frases te son familiares? ¿Has oído recientemente a alguien en tu entorno laboral decir algo parecido? Enhorabuena, formáis parte de esa mayoría de la población que comienza a quemarse a mediados de año y necesita un descanso urgente. Se conoce comúnmente como 'Midyear Burnout'. Llega el 'summertime sadness' que cantaba Lana del Rey, con su voz triste y susurrante.

¿Cuánto de científico tiene un término que se basa en un supuesto cansancio acumulado conforme pasan los días en el calendario gregoriano? Aun así, lo escucharás en todas partes a estas alturas. Con las primeras alergias de primavera (la comúnmente conocida como fiebre del heno), nuestros cuerpos parecen, cada año, ir perdiendo cuerda, como si fuéramos los famosos conejos Duracell, conforme el calor y el verano se aproximan por la vuelta de la esquina.

El hastío veraniego

Algunos dirán que es un mito y otros que es verdad, pero todo apunta a que estamos permanentemente agotados. El periódico 'The Guardian' publicó, hace poco tiempo, las declaraciones de muchos lectores que decían sentirse así. Mientras que algunos se burlaban de la promisa del agotamiento de mediados del año ("una etiqueta moderna para el cansancio", dijeron, "¿qué diablos tiene que ver el calendario con esto?"), otros parecían sentirse así. Charlotte, una mujer inglesa de 47 años, aseguraba levantarse por la mañana "como si tuviera resaca, lo primero que me pregunto es si me emborraché anoche, luego recuerdo que no y que simplemente estoy cansada y con mal humor la mayor parte del tiempo".

La Organización Mundial de la Salud aclaró que el agotamiento es un fenómeno resultante del estrés laboral crónico y no gestionado

La mitad del año parece ese momento clave para hacer un balance. En navidades, cuando un año moría y nacía otro nuevo, los propósitos eran muchos y muy diversos. Quizá incluso los apuntaste en un papel para constatar la seriedad de los mismos: "Dejar de fumar", "ir al gimnasio". Quizá se han diluido o quizá no, pero probablemente a estas alturas del año los veas muy lejanos. Como dice la psiquiatra Natasha Bijlani: "Soy un poco escéptica acerca de que exista ese agotamiento de mediados de año. Si haces la misma pregunta a la gente en abril y en septiembre te darás cuenta de que es más un cansancio que va por trimestres".

A tanto ha llegado que la Organización Mundial de la Salud aclaró en mayo que no considera el agotamiento como un problema médico sino más bien un "fenómeno ocupacional", resultante del estrés laboral crónico y no gestionado, que no debe aplicarse para describir experiencias en otras áreas de la vida. Pero, ¿y sí no sabes separar el trabajo del resto de tu vida? La solución no es tan sencilla como "tomarse unas vacaciones".

Al final, las vacaciones parecen un parón en medio de una rueda de la que es imposible salir. Un idílico momento de ocio irreal, que no engaña a nadie, y que a veces no sirven para recuperar en absoluto pues, ya sabemos, también está el estrés vacacional (de la depresión post vacacional ni hablamos). La londinense Claire, de 35 años, solía trabajar 60 horas a la semana en verano en su anterior trabajo. "Siempre empeoraba mi cansancio en esa época. Los jefes solían tomarse seis semanas completas de descanso y volvían con el ánimo completamente renovado, mientras que mis vacaciones, si se las podía llamar así, eran los fines de semana de los días festivos de agosto, cuando iba a visitar a mi familia y me quejaba del agotamiento que tenía".

La solución, según los especialistas, es coger más vacaciones en periodos más cortos: lo ideal es una semana cada tres meses

Todo empeora, según la psicoterapeuta Siobhan Murray (autora de 'The burnout solution' o 'La solución ante el agotamiento') en una sociedad como la actual, en la que los jóvenes viven la presión de un mercado competitivo con prácticas no remuneradas y trabajo muy inestable. En un mundo así, donde tenemos que compatibilizar nuestro estilo de vida con otro tipo de obligaciones (cuidar de padres ancianos, encargarse del hogar) descubrir, además, que esa escapada tan esperada podría no ser tan reparadora como imaginábamos, podría tener un efecto increíblemente negativo en nuestro ánimo.

¿Cuál es la solución? Ella aboga por tomar una semana libre cada tres meses. Más cortos pero de una manera más regular, sin tener que aguantar esas palizas desde la Navidad hasta el verano, estos descansos podrían ser más reparadores. "Podemos soñar con una semana laboral que dure cuatro días, pero no parece algo realista a corto plazo", indica. Recomienda, por tanto, reevaluar los compromisos y objetivos, priorizando en aquello que realmente importe. "No puedes llevar un ritmo de vida en el que por la mañana vas a una clase de gimnasia, luego al trabajo y después te toca hacer de padre y recoger a tus hijos para llevarlos a clase de violín. No hay horas suficientes en el día. Hay que descansar".

Hay que establecer límites, no es factible llevar una vida en la que tienes que compaginar el trabajo, el gimnasio, la vida social y la familiar

Por tanto, apunta, tienes que conocer tus límites y saber gestionarlos. Saber cuándo decir no a algunas obligaciones o incluso a algunos encuentros sociales y ociosos. "Las personas que llegan con éxito a este periodo del año sin estar cansadas es porque han definido perfectamente sus límites personales. Saben que tienen que retirarse en algunas ocasiones para poder sobrevivir", indica. Por lo menos, hasta que llegue el otoño y tratemos de recargarnos de nuevo.

Alma, Corazón, Vida

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