"NOS CRITICAN DEMASIADO"

Lo peor que hacen los pacientes a los enfermeros, contado por ellos mismos

La falta de respeto hacia su profesión, abusos verbales y físicos, largas jornadas laborales, la muerte de sus pacientes... ¿Qué es lo que más les importa a estos trabajadores?

Foto: Foto: iStock.
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Los enfermeros/as son vitales para el cuidado de la salud de los pacientes de los hospitales, centros sanitarios, asistencia en casa o residencias. Muchos aseguran que esta profesión tiene un componente muy vocacional, pero también se aprende con el estudio la relación con los demás.

Es cierto que es un empleo muy estresante, pero es uno de los trabajos con mayor demanda hasta 2026. Lidiar con la política del hospital, el trato con el paciente, la desinformación, las críticas o el cansancio son algunas de las cosas con las que deben enfrentarse cada día.

Desde 'El Confidencial' nos hemos puesto en contacto con algunos de estos empleados para que nos contaran qué aspectos de su trabajo se les hace más difíciles. ¿Qué crees que nos han contado? Todas las anécdotas que han confesado estos profesionales te sorprenderán. Pon atención.

Desinformación

"Cuando ingresa un paciente nuevo se le pregunta sobre sus antecedentes familiares sobre enfermedades, y es muy típico que respondan que no tienen ninguno. Después, al pedir los medicamentos que toman, suelen sacar pastillas para la tensión, la diabetes, el colesterol, la próstata... y cuando ves todo lo que deben ingerir sueles quedarte con cara de póker porque o no se ha enterado de lo que le has preguntado o no saben a lo que te referías. Hay mucha incomprensión, sobre todo con la gente más mayor", asegura Rubén.

"También hay personas diabéticas que aseguran que ya no lo son desde que se toman una pastilla y no cuidan su alimentación. Explicarles que su enfermedad continúa aunque ese medicamento remite los síntomas les enfada mucho porque afirman que eso que les decimos 'es mentira'. La gente suele tener muy mal genio con nosotros, no nos valoran y creen que somos los secretarios de los médicos. Siempre nos preguntan cuándo va a aparecer el doctor, pero no llevamos su agenda y no lo sabemos siempre, y eso les molesta", continúa.

El Observatorio Nacional de Agresiones a Enfermeras/os del Consejo General de Enfermería registró un total de 1.469 agresiones en 2018

"Otros enfermos se ponen histéricos cuando se les acaba el suero. Gritan pensando que se van a morir porque tardemos un poco en cambiarlo. Muchos se hacen los listos y no nos dejan hacer nuestras tareas. Recuerdo varios señores que llevan media vida tomando el sintrom y cuando se lo suspendes para hacerles alguna prueba o lo sustituyes por otra cosa, o se lo cambias porque es necesario para algo, no confían en ti y te amenazan con que si se mueren quedará en tu conciencia", explica.

"Muchos tienen dificultades para saber qué medicación toman y eso nos dificulta el trabajo porque debemos saberlo siempre. Cuando por ejemplo les preguntas sobre la pastilla para la tensión, te responde 'pues la blanca pequeñita redonda', ¡como si no fueran todas iguales! Y también hay algunos pacientes ya mayores que son muy verderones: la semana pasada una señora de unos setenta años me agarró el trasero y me dijo 'si me pillaras con treinta años menos te hacía un hombre", afirma.

Mente fría

"Si hablamos en cuando a la forma de trabajar, el horario nos obliga estar disponibles todos los días se la semana durante todo el año. No podemos hacer ningún plan sin antes saber cómo nos van a organizar y siempre nos perdemos los festivos. La carga de trabajo es mucha y nadie hace nada por cambiarlo: he llegado a llevar 18 pacientes yo solo y quema muchísimo", comenta Carlos.

Foto: EFE.
Foto: EFE.

El Observatorio Nacional de Agresiones a Enfermeras y Enfermeros del Consejo General de Enfermería registró un total de 1.469 agresiones en 2018. Por comunidades autónomas, Andalucía es la que mayor número de incidentes tiene (373), seguida de País Vasco (184) y Castilla-La Mancha (145). La tipología de la agresión sigue siendo fundamentalmente verbal (más de un 70%) mientras que la física está en torno a un 30. Esta última es la que suele denunciarse, pero son muchas más las que afectan desde el punto de vista psicológico de una forma muy importante al profesional.

Muchos pacientes no saben ni qué medicación toman y eso nos dificulta el trabajo porque debemos saberlo siempre

"Hay pacientes indeseables. Por ejemplo, hay personas que tienen peores venas que otras y cuando les tienes que pinchar varias veces creen que no sabes hacer tu trabajo. Algunos incluso te insultan y te tachan de inútil. Debo reconocer que a veces he pasado miedo. Te gritan, empujan, dan manotazos y se convierte en una situación incontrolable. Y si sufren alguna enfermedad mental mucho más", continua.

"También pasas situaciones muy difíciles. Cuando estuve en oncología, traté sin saberlo a la abuela de un amigo. Me enteré que era ella en su lecho de muerte, minutos antes de fallecer y estuve hablando con su hija sin poder decirle la triste noticia. Es una situación muy incómoda. En muchas ocasiones, si has pasado mucho tiempo cuidando a alguien y al final muere, es inevitable cogerle cariño. Hay que ser muy fuerte mentalmente para que estas cosas no te afecten, porque es realmente duro", concluye.

Responsabilidades

"Independientemente del médico, los enfermeros somos los que seguimos la evolución de los pacientes y los que al final sabemos más sobre ellos. De hecho, las decisiones, aunque las tomen los médicos, la mayoría de las veces son en conjuntas. Al ser la cabeza visible de todo el proceso por tener el continuo trato con el paciente siempre nos cargamos las broncas. Los doctores suelen ser como una 'institución' y nosotros meros mercenarios", explica Maria.

Una señora de unos setenta años me agarró el trasero y me dijo 'si me pillaras con treinta años menos te hacía un hombre'

"A menudo es complicado contarle a alguien todo el trabajo que hacemos. Vivimos en la crítica constante y a veces hay comentarios que nos duelen mucho. Solo queremos que los pacientes mejoren y hacer todo lo que esté en nuestra mano para conseguirlo. Que la mayoría de la veces el paciente no confíe en nosotras es muy frustrante y cansa mucho", continúa.

"No todo son cosas malas, pero es cierto que estamos en muchas ocasiones infravaloradas. Tener que lidiar con las familias se convierte en un suplicio y los desprecios son continuos, lo que hace que psicológicamente estemos agotadas", concluye.

Alma, Corazón, Vida

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