sudor y lágrimas

"Perdí la cuenta de los hombres con los que me acosté": una adicta al sexo lo cuenta todo

El sexo era todo en la vida de Laurie Woodruff. Un día su cabeza hizo clic y supo que era el momento de frenar. Ahora, relata su experiencia en un nuevo libro

Foto: Foto: Instagram.
Foto: Instagram.

"Nunca era suficiente. He perdido la cuenta de la cantidad de hombres con los que he practicado sexo". Hasta hace tan solo un año, la vida de Laurie Woodruff era eso que pasaba entre hombre y hombre. Su promiscuidad comenzó siendo adolescente, pero poco a poco fue desarrollando una conducta adictiva que le sumió en un oscuro pozo emocional del que solo pudo salir con la ayuda de su hijo y sí, mucha terapia.

Ahora, con 30 años recién cumplidos, ha conseguido dejar su problema atrás y para coronar su victoria ha publicado un libro titulado 'Diary of a sex addict' en el que relata sus experiencias. Nacida en el condado de Sheffield, tuvo su primera relación íntima con apenas 12 años. "Era menor y sabía que estaba mal", asegura en una entrevista a 'The Sun'. "Sabía que era altamente sexual. Me gustaban los hombres y mujeres, y me moría de las ganas por tener una nueva cita".

Me lo estaba pasando bien y de repente, comencé a agobiarme. Me asusté muchísimo

Su deseo se acrecentó a medida que fue pasando el tiempo. Pasada la adolescencia, buscaba de forma activa tener nuevas parejas y era la reina de las discotecas. También comenzó a asistir a fiestas sexuales para "aliviarse", como ella misma expresa. "Mi ex me llevó a una fiesta en Liverpool donde se quedó mirando mientras me acostaba con seis hombres al mismo tiempo".

Portada del libro de Woodruff.
Portada del libro de Woodruff.

"Me llevaba a la cama a varios incluso sin tener ganas", reconoce Woodruff. "No podía controlar el deseo. Supongo que tan solo buscaba la emoción de conseguir una conexión con alguien". Poco a poco se dio cuenta de que ya no lo disfrutaba. Pero no era capaz de dejarlo. La adicción sumió su vida en una frustración continua en la que siempre necesitaba más y más.

Nunca tuvo que enfrentarse a la soledad de la soltería. Según ella misma afirma, ni siquiera usaba las apps de citas más populares, como Tinder. En su mayoría, eran hombres que le solían enviarle mensajes elogiosos en Instagram por su físico. Más tarde, quedaban para conocerse. Este tipo de problema acarreaba peligros, ya que nunca sabes con qué clase de persona te puedes encontrar. Una vez, dos sujetos comenzaron a acosarla, lo que la hizo sentir en peligro y correr a buscar ayuda.

"Estaba completamente desesperada", señala Woodruff. "Me lo estaba pasando bien y de repente, comencé a agobiarme. Me asusté muchísimo". Fue en ese preciso momento en el que algo hizo clic en su cabeza. Había llegado el primer día del resto de su vida en el que, o cambiaba, o irremediablemente se quedaría en ese estado obsesivo y paranoico. Pero para cambiar de rumbo tenía primero que aceptarse a sí misma y luego a las personas de su entorno, como su hijo pequeño llamado Henry. "Nunca tenía suficiente, pero rápidamente me di cuenta que esto podía afectarlo, por lo que busqué ayuda".

Mi hijo estaba conmigo todo el día y solo me preocupaba por el sexo

Woodruff confesó que había tenido seis parejas estables a lo largo de su vida, pero no duraron mucho, ya que ellos no toleraban la idea de una relación abierta. Con muchos de ellos, el trato fue abusivo. Pero con el padre de su hijo llegó a acordar un vínculo monógamo. Todo ello derivó en discusiones continuas por su adicción y al final, terminaron separándose.

Una de las peores cosas que recuerda es el sentimiento de culpabilidad al haber desatendido a su hijo por satisfacer su necesidad: "Mi hijo estaba conmigo durante todo el día y solo me preocupaba por el sexo, no paraba de escribir a hombres, dándoles prioridad antes que a él", lamenta con sumo dolor. Para salir de esta situación, buscó ayuda en una organización destinada a gente como ella y se inscribió a un programa de desintoxicación al sexo.

"Quedé impresionada al ver la cantidad de historias parecidas a la mía", arguye. "Muchas mujeres tuvieron los mismos problemas en la infancia, ya fueran familias desestructuradas, relaciones tóxicas o abandonos. Por todo ello, sentíamos la vergonzosa urgencia de recurrir al sexo una y otra vez". También puso en relieve el hecho de vivir en una sociedad machista por la cual está bien visto que al hombre le guste acostarse con chicas, mientras que ellas siempre son acusadas y señaladas. "Fue un alivio conocer a otras personas que también habían pasado por lo mismo".

Alma, Corazón, Vida

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