LA IMAGEN DE SÍ MISMOS por encima del PLACER

Jóvenes adictos al porno pero ignorantes sexuales: "Hay chicos de 15 años con Viagra"

La adicción a la pornografía y la escasa educación sexual están generando una juventud que concibe el sexo como producto y en la que abundan los problemas para conseguir placer

Foto: Muchos adolescentes experimentan problemas sexuales por las altas expectativas generades con el porno. (Corbis)
Muchos adolescentes experimentan problemas sexuales por las altas expectativas generades con el porno. (Corbis)

Entre las fiestas y botellones que plagan los campus universitarios, parques o discotecas, se está introduciendo de manera silenciosa un agente inesperado. El alcohol y las drogas ya no son los únicos elementos prohibidos que persiguen los jóvenes españoles para sus noches de farra. Una pastilla azul, conocida mundialmente con el nombre de Viagra, forma parte ya de la rutina de muchos adolescentes obsesionados con rendir igual que un actor porno.

El miedo a "no dar la talla" está aumentando el consumo de este asistente químico para lograr una erección. "Por lo que nos llega a la consulta, estamos hablando de chicos de 15 años que ya la están consumiendo" apunta Vanessa Rodríguez, psicóloga y autora del libro 'La lucha sexual de los adolescentes en la hipermodernidad'. Conseguirla es extremadamente fácil incluso para menores de edad: sólo hace falta acceso a internet y una cuenta con fecha de nacimiento falsa.

Pero ¿por qué recurren a este fármaco personas que, por edad, no deberían tener ningún problema para cumplir con su pareja de turno? El uso de esta pastilla, señalan expertos psicólogos y sexólogos, es el reflejo más claro de una generación que ha crecido con la pornografía como única educación sexual, el sexo como producto de consumo, y la propia imagen como núcleo en el que pivotan las relaciones interpersonales. Un "analfabetismo relacional", aseguran, que genera problemas como la disfunción eréctil, falta de empatía y dificultades para encontrar el placer —propio y ajeno—.

Imitadores de pornografía

Según el portal de contenido para adultos PornHub, España se sitúa el 13º en el 'ranking' de consumo de pornografía del mundo. Además, la media para empezar a ver este tipo de contenidos está en torno a los once años. Es decir, cuando los preadolescentes apenas están recibiendo educación sexual, se exponen a imágenes y relatos que poco tienen que ver con el mundo real.

"No queremos entrar en un discurso antipornográfico, pero es cierto que la cantidad de contenido sexual a la que los adolescentes tienen acceso sin filtro ni visión crítica es muy alta", señala el también psicólogo especializado en sexualidad Ricardo Fandiño y coautor del libro con Rodríguez. "El problema es el tipo de porno que encuentran: mayoritariamente duro, con una imagen de la mujer siempre disponible, sometida, y de un hombre continuamente activo, que siempre rinde, que tiene éxito… Y no hay alternativa a ese modelo".

Intentan reproducir en la vida real lo que ven en el porno, y eso está llevando a mucho sufrimiento y decepción

Lejos han quedado las revistas compradas a hurtadillas o descifrar la codificación del Canal+. A través de la intimidad de sus pantallas los jóvenes tienen acceso a un tipo de prácticas sexuales que crean en su imaginario una serie de expectativas difíciles de cumplir. "Intentan reproducir en la vida real lo que ven en el porno, y eso está llevando a mucho sufrimiento y decepción porque es imposible alcanzar esos estándares", apunta Vanessa Rodríguez.

Al igual que ocurre con las redes sociales, donde lo que se busca es la gratificación inmediata a través de los 'likes' del otro, en la cama los adolescentes están más preocupados por la imagen de sí mismos que proyectan. "El placer y el goce quedan relegados; lo que importa es la representación casi gimnástica del acto y parecer que eres bueno reproduciendo ciertas prácticas que has visto en el porno", añade Rodríguez que apunta que tanto chicos como chicas reproducen estás prácticas, aunque en el caso de las segundas se refleje a través de la sumisión. "Lo que experimentan después de tener una relación es más bien alivio por haber rendido que placer", señala Fandiño sobre su experiencia tratando con adolescentes.

En los talleres de los centros de Planificación Familiar, también ven a menudo cómo ese imaginario traído de la pornografía está detrás de muchas de sus consultas: "Tienen dudas sobre cómo debe ser la medida de sus genitales, su forma, cuánto tienen que durar las relaciones, el rol que debe jugar cada uno… Tienen dudas hasta de lo que deben desear", señala Raquel Hurtado directora de la Federación de Planificación Familiar Estatal. "Nos han llegado a preguntar hasta qué es un bukake", añade. "La famosa escena de la Manada, por ejemplo, es una reproducción de una película porno", comparte Fandiño. "La mujer está puesta en el lugar de un objeto, está siendo usada y da igual qué chica sea".

"Lo que importa es el número"

En 2015, una chica fue violada mientras estaba inconsciente en una macrofiesta de Panamá City Beach, Florida. A plena luz del día, y ante las miradas indiferentes de decenas de personas que la rodeaban como si no fuera con ellos. El caso conmocionó a Estados Unidos y dos años después, el documental 'Liberated: The new sexual revolution' intentó explicar cómo en un entorno donde mantener relaciones sexuales es el centro de la fiesta, el sexo se banaliza hasta el extremo.

Un fragmento del documental 'Liberated'. (Netflix)
Un fragmento del documental 'Liberated'. (Netflix)

Un momento de la cinta lo ejemplifica a la perfección: un grupo de universitarios está bebiendo en el rellano de su apartamento cuando una chica pasa por delante. En poco más de 15 minutos a uno de ellos le da tiempo a presentarse, invitarla dentro de la habitación, apagar las luces y salir para contar la hazaña al resto del grupo. "Una más", bromean entre ellos, como si fuese otro de los collares de plástico que coleccionan en el cuello, típicos de esta cita anual entre universitarios estadounidenses. "Lo que importa es el número", aseguran a cámara.

A diferencia de la revolución sexual de los años 60, reflexiona el documental, esta nueva oleada ha traído un sexo desligado de cualquier tipo de sentimiento y empatía hacia el otro. Y las relaciones esporádicas se convierten en el mejor reflejo, dicen los expertos, de la sociedad de consumo actual. Otro grupo de chicos lo define frente a la cámara como el "CMGM: Cuanto más grande mejor", o lo que es lo mismo, la actitud del eterno insaciable. "Eso es lo que te aleja de las relaciones, que siempre puedes tener algo mejor. Una chica siempre puede estar más buena, tener el culo más grande, las tetas más grandes o más bonitas", se sincera uno de los entrevistados.

El porcentaje de menores que ha perdido la virginidad antes de los 15 años se ha duplicado

"Los jóvenes están socializando llevando las relaciones personales al terreno de lo momentáneo; la sexualidad se convierte en un objeto de consumo. Por supuesto, no hay que generalizar, a algunos les atrae eso pero otros siguen teniendo relaciones tradicionales", señala Jorge Benedicto, sociólogo de la UNED.

Según los informes Juventud en España que elabora el INJUVE periódicamente, la edad de la primera relación sexual se ha ido adelantando progresivamente en los últimos años. Un 12,3% de los jóvenes reconocieron haber tenido su primer encuentro con penetración antes de los 15 años en 2012, a diferencia de los 5,2% de 2004. "No es que haya prisa, pero vivimos en un mundo y en una sociedad llena de estímulos e incentivos donde lo atractivo es ser independientes y sentirse adultos cuando antes. La necesidad de convertirse en una persona que hace cosas, que decide por su cuenta y que construye su propia autonomía, aunque sea a través del sexo", señala Benedicto, coordinador del último estudio del INJUVE.

Sin embargo, sigue habiendo mucho desconocimiento debido a una educación sexual ineficiente, y basada únicamente en la anticoncepción y la transmisión de enfermedades sexuales, pero no en el erotismo o el autoconocimiento sexual. "Una anécdota que siempre contamos sobre nuestros talleres es que cuando le preguntamos a los chicos y chicas de 16 años cuántos orificios tiene una mujer no lo saben. O te encuentras chicas que te preguntan que si para orinar necesitan quitarse el tampón", explica Vanessa Rodríguez.

Cuando le preguntamos a los chicos y chicas de 16 años cuántos orificios tiene el cuerpo de una mujer no lo saben

Es lo que en su libro denominan el "doble ciego". A diferencia de generaciones anteriores, donde la cultura sexual estaba fuertemente restringida y censurada, la juventud goza hoy en día de un acceso a información sin precedentes. Pero eso no les hace saber más, solo "creer que saben". "Antes los adolescentes se educaban bajo una represión y tenían muy claro que no sabían sobre sexo, por lo que había una búsqueda, un proceso de conocimiento, pero ahora creen que ya lo saben todo porque lo tienen al alcance de un clic, por lo que no hay esa lucha por conocer su sexualidad", explica Rodríguez.

Las relaciones sexuales se consumen como productos. (Netflix)
Las relaciones sexuales se consumen como productos. (Netflix)

Superar el umbral de excitación

Debido a esa presión marcada por el porno y al propio desconocimiento de su cuerpo, los jóvenes atraviesan problemas sexuales hasta ahora desconocidos para ese rango de edad, como la disfunción eréctil o la eyaculación precoz, que motivan el uso de Viagra con el que arrancaba este artículo. Según el doctor experto en sexología y director médico de la clínica Boston Medical, José Benítez, el consumo masivo de porno tiene consecuencias a nivel químico en el organismo: "Con la excitación se genera dopamina, y con el consumo de pornografía el cuerpo se acostumbra a ciertos niveles: es lo que llamamos el umbral de excitación. El problema surge cuando en la práctica sexual en la vida real no se llega a ese nivel de excitación y ahí es cuando se produce la disfunción eréctil".

Sufren problemas de eyaculación precoz porque están acostumbrados a consumir porno masturbándose de manera apresurada

Además, en el caso de los jóvenes muchas veces no han llegado si quiera a tener relaciones sexuales en la vida real, por lo que "sufren problemas de eyaculación precoz porque están acostumbrados a consumir porno masturbándose de manera apresurada, y el organismo se acostumbra a esa rápida eyaculación", explica el doctor sobre los jóvenes. Recuperarse de estos problemas es más complicado en ese rango de edad que entre los adultos porque están menos acostumbrados al sexo real. Mientras que una persona mayor puede superar estos problemas generados del consumo de porno en dos o tres meses, en el caso de los más jóvenes puede llevar un año de tratamiento psicológico.

Por eso, antes de llegar a esos extremos, los expertos apuntan como solución fomentar un tipo de educación sexual que aborde realmente todos estos problemas, y que no se centre solo en evitar embarazos no deseados ni enfermedades de transmisión sexual. "En las charlas que se dan en los colegios, el acercamiento a la sexualidad es siempre negativo. Es como si vas a dar una clase de vino y hablas de cirrosis", reflexiona Rodríguez. "Hace falta abordar la sexualidad desde la idea de relación, del erotismo, de la duda, del conocimiento del cuerpo… Y, cuando lo haces, en realidad ellos están deseando hablar, y aprender".

Alma, Corazón, Vida

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