SEGÚN UN INFORME DE INTERMÓN OXFAM

De decretos leyes a puertas giratorias: los 7 mecanismos de las élites para mover los hilos

Las democracias capturadas, en las que la política sirve a los intereses de un grupo reducido de personajes, se forjan con una serie de mecanismos. Un informe los desvela

Foto: Dos expresidentes que pasaron por Endesa y Gas Natural. (EFE)
Dos expresidentes que pasaron por Endesa y Gas Natural. (EFE)

Si una democracia es un “sistema político que defiende la soberanía del pueblo y su derecho a elegir y a controlar a sus gobernantes”, quizá podría afirmarse que un país es democrático o no. La realidad no es tan sencilla, y hay democracias más o menos completas según su calidad. España, por ejemplo, se encuentra en uno de los últimos puestos entre las plenas, según el discutido Índice de Democracia 2018 de 'The Economist', pero somos el quinto mejor país entre los del G-20: necesitamos mejorar en funcionamiento del Gobierno o participación política.

¿Qué falla en las democracias? Un nuevo informe de Intermón Oxfam ha analizado las “democracias capturadas”, es decir, aquellas en las que la política fiscal ha sido secuestrada por parte de las élites locales. Aunque el trabajo de la economista Rosa Cañete Alonso se centra en 13 casos de América Latina y el Caribe en el periodo comprendido entre 1990 y 2017, los mecanismos utilizados por los grupos de poder son exportables a otros rincones del planeta. Quizá cambie su frecuencia, pero no las herramientas en sí.

Las élites trabajan contra el pueblo, pero no de espaldas al pueblo, así que deben garantizar que la opinión pública apoya sus propuestas

“Solo en un Estado que privilegia a unos pocos frente a la mayoría de la población puede ocurrir que las políticas públicas reduzcan o limiten los derechos de la ciudadanía”, señala el informe. Este recuerda que la implementación de políticas no se da en el vacío, sino en “espacios donde hay asimetrías de poder”. Si las desigualdades son profundas, señala, son las élites “las que permean con sus intereses las políticas resultantes”. Esto da lugar a sistemas en los que unos pocos diseñan las políticas públicas para la mayoría. Lo que no suele quedar tan claro, no obstante, es cómo consiguen hacerlo. Estos son los siete mecanismos que utilizan, y puede que nos suenen cercanos.

Los medios de comunicación, en pocas manos

Es el mecanismo más utilizado para garantizar el control de las políticas fiscales de un país, que ocurre en el 69% de casos. En el 'latifundio mediático', como se suele denominar, la concentración de medios en unas pocas manos afecta a la calidad democrática, ya que son los grandes grupos los que controlan la agenda y, a través de ella, la opinión pública. “Las élites empresariales han invertido fuertemente en medios de comunicación de toda la región”, recuerda el informe. A menudo, se vulneran los principios de la ética periodística, en connivencia con las élites políticas.

Que este sea el mecanismo más utilizado revela que, en realidad, las élites trabajan contra el pueblo, pero no de espaldas al pueblo, y deben garantizarse que este apoye las decisiones políticas que les favorecen. Es tremendamente fácil para los grupos empresariales “colocar sus opiniones sobre las reformas fiscales”. Por ejemplo, aludiendo al miedo al retroceso de la inversión y el crecimiento cuando se plantean impuestos a las rentas del capital, o promoviendo la privatización de los servicios públicos “presentando al Gobierno como un despilfarrador que roba a la ciudadanía”.

Fernando Lugo, expresidente de Paraguay. (EFE)
Fernando Lugo, expresidente de Paraguay. (EFE)

¿Un ejemplo? El caso de la salida de la presidencia en junio de 2012 de Fernando Lugo, a causa del debate sobre el aumento de los impuestos sobre la exportación de soja, en la que resultó clave una campaña liderada por el diario 'ABC Color,' propiedad de Aldo Zuccolillo, principal socio de Cargill Paraguay, el principal exportador de soja del país.

La puerta no para de girar

En España estamos acostumbrados a ellas: parece normal ver a antiguos presidentes como Aznar o González como consejeros de Endesa y Gas Natural, respectivamente. Es el segundo mecanismo más recurrente, ya que no tiene “mucho cuestionamiento desde la ciudadanía”. “El flujo de altos cargos entre el sector público y el privado, incluyendo organismos internacionales, parece un tránsito habitual que evidencia la colusión de intereses de élites políticas y económicas”, recuerda el informe.

Entre los intercambios más peligrosos se encuentran los pasadizos subterráneos entre el Ministerio de Hacienda y el sector financiero o entre los empresarios agrícolas y el Ministerio de Agricultura. Unas cuantas soluciones, por si alguien quiere tomar nota: regular mediante códigos estrictos el tránsito de los funcionarios públicos, por ejemplo, a través de periodos de 'enfriamiento', o la recusación obligatoria en asuntos relacionados con antiguos clientes o empleadores.

Cuando lo excepcional se convierte en ordinario

Quizá Pedro Sánchez, el presidente que ha batido todos los récords de decretos leyes con 32 en nueve meses, trague saliva al leer que este mecanismo, junto a los proyectos con carácter de urgencia o las aprobaciones en horarios extremo, es habitual en estas democracias cautivas: “Cuando la democracia implica un proceso largo de deliberación, puede ocurrir que las élites políticas y económicas se lo salten”.

España es un país que desconfía sistemáticamente de los 'lobbies', pero que mira con mayor normalidad las puertas giratorias

Cabe otra posibilidad: que, en lugar de acelerar los procesos, estos se retrasen. Es lo que ocurrió en Paraguay con el debate sobre los impuestos a la exportación de grano, que se postergó durante casi una década. Ni tanto ni tan calvos: cuando se rompe el mecanismo ordinario para establecer una ley, se ponen en peligro “la participación, deliberación, imparcialidad e independencia necesarias para impulsar el bien común en las decisiones públicas”.

Apoyo económico a los partidos

Si quieres que promuevan tus intereses, financia los partidos que los van a defender. Una peligrosa máxima que ha conducido en Europa al control de la financiación de los partidos. La legal, no digamos ya la ilegal. Es lo que ocurrió con el conglomerado brasileño Odebrecht, que financió campañas a cambio de la adjudicación de obras públicas. Hasta 163 millones de dólares se llevaron de forma ilícita a través de sobornos que llegaron a España en forma de blanqueo.

¿La solución? Además de la transparencia en la financiación de partidos o la imposición de límites a su financiación privada, evitar estrategias habituales en los países latinoamericanos como la creación de partidos pirata, a través de la reforma de los sistemas electorales, planteando requisitos de base social y cuotas de voto.

Que vienen los 'lobbies'

España es un país que desconfía sistemáticamente de los 'lobbies', como puso de manifiesto un informe de Transparencia Internacional que señalaba que un 82% de los españoles considera que generan políticas en contra del interés de la población. El informe recuerda que es “normal en el desarrollo democrático”, pero que puede convertirse en un problema en caso de que algunos sectores tengan una capacidad mucho mayor de influencia que otros. Es decir, en caso de que los recursos de las élites les garanticen una situación privilegiada.

La regulación de los encuentros entre cabilderos y políticos (por ejemplo, a través de un registro), como ocurre en la Unión Europea, es, en ese sentido, vital. Cabe otra posibilidad, el conocido como 'cabildeo informal', mucho más difícil de trazar: “Las élites se conocen, muy a menudo estudiaron en los mismos colegios o han compartido espacios de recreo y, por lo tanto, tienen vínculos primarios entre ellas”. En otras palabras, el acceso a las fuentes de poder es mucho más fácil que para los sectores más populares de la población que “se deben enfrentar a una gran burocracia o tienen que ejercer presión vía marchas para ser recibidos en las oficinas gubernamentales”.

Velo, o cuando lo político es técnico

El lenguaje no solo tiene la capacidad de que nos entendamos, sino también de que las decisiones políticas que nos afectan sean casi inescrutables. Es lo que ocurre cuando los debates económicos sobre impuestos o gasto público se convierten en algo aparentemente técnico, cuando en realidad influyen en la vida diaria de los ciudadanos. “El velo técnico excluye a la mayoría de la gente de las decisiones y permite que sectores con más recursos para ejercer influencia determinen de forma desmedida las decisiones fiscales”, recuerda el informe.

Durante los años de la crisis y el auge de los tecnócratas, nos acostumbramos a que las decisiones políticas se convirtiesen en decisiones puramente técnicas. Esto ocasiona “que se eviten los debates públicos” y que se construyan “argumentos que dificultan la comprensión y participación por parte de la ciudadanía e incluso de los tomadores de decisiones, fundamentalmente en el Parlamento”. Es lo que ocurrió con una ley de reforma fiscal aprobada en Perú en 2014, ya que debido a su carácter técnico, el 74% de la población reconocía no entenderla.

Marcos regulatorios: tú sí, tú no

¿Puede la ciudadanía influir en algún grado en las decisiones políticas que se toman? Uno de los grandes hándicaps es que las regulaciones faciliten que las élites tomen parte en el proceso de toma de decisiones pero excluyan a otros grupos interesados. Una vez más, el ejemplo utilizado en el informe es el de República Dominicana y la ley sobre incentivos fiscales, donde los intereses del sector privado estaban sobrerrepresentados.

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