ten mucho cuidado

Las enfermedades que puedes contraer a causa de tu mascota, según un veterinario

Nos encanta acariciarlos, quererlos, besarlos, abrazarlos... pero debes saber que tus peludos amigos pueden transmitirte algo más que su fidelidad y cariño

Foto: Fotograma de la película 'Mascotas'.
Fotograma de la película 'Mascotas'.

Tener un compañero fiel que te espere en casa tras un duro día de trabajo es una alegría. En España, casi el 40% de los hogares tienen al menos una mascota, según el censo de la Asociación Madrileña de Veterinarios de Animales de Compañía (AMVAC), siendo el perro el preferido de los españoles (5.147.980 ejemplares registrados en 2017).

Su compañía tiene innumerables beneficios que van desde aliviar la depresión o mejorar la vida social hasta aumentar los niveles de felicidad y autoestima. Pero por maravillosos que sean nuestros amigos peludos (también escamosos o con plumas) existen ciertos riesgos para la salud que conlleva tener un animal en casa.

Las enfermedades zoonóticas son las que pueden transmitirse entre animales y seres humanos. "Da igual sean salvajes o domésticos, transfieren virus, bacterias, parásitos y hongos dañinos a las personas", explica Alfredo López, veterinario, a El Confidencial. Hablar con un especialista sobre el posible contagio puede evitar los riesgos. Es posible que no te des cuenta, pero sus fluidos corporales, mordeduras accidentales, rasguños o picaduras a través de garrapatas, pulgas o mosquitos son las principales vías de transmisión. Los niños pequeños, los ancianos y personas con sistemas inmunitarios débiles corren un riesgo especialmente alto.

Virus y bacterias

Toxoplasmosis: se produce como consecuencia de una infección por el parásito Toxoplasma gondii, uno de los más comunes del mundo. La infección suele contraerse al exponerte a las heces del gato infectadas (pero la mayoría de las veces es por ingerir carne mal cocinada o mediante la transmisión de madre a hijo durante el embarazo). Puede provocar síntomas parecidos a los de la gripe en algunos individuos, pero la mayoría no presentan signos.

Se pasa una sola vez y deja inmunización perpetua, situación que le sucede al 20% de las mujeres. Si es grave es muy posible que tengas visión borrosa, desorientación, pérdida de coordinación y requieras atención médica inmediata, especialmente si tu sistema inmunitario está debilitado. Hay que recalcar que es poco probable que te contagies a través del animal, ya que para ello tendrías que manipular directamente las haces y llevarte la mano a la boca, por lo que las embarazadas pueden convivir perfectamente con los felinos (desaconsejando que limpien los areneros).

En muchos casos es posible que no presentes síntomas de la enfermedad que te ha transmitido tu mascota, pero no quiere decir que estés a salvo

Rabia. Es una enfermedad vírica que ocasiona trastornos en el Sistema Nervioso Central de los individuos afectados, y con consecuencias mortales en la práctica totalidad de los casos. En Europa y Estados Unidos, los esfuerzos realizados para su control han llevado a una significativa disminución de su incidencia, e incluso a su erradicación en amplias regiones geográficas. En España no existe en animales terrestres desde 1966, salvo el brote aparecido en Málaga a mediados de los años 70. Pero se sigue aplicando el procedimiento si un animal te muerte.

El virus se transmite a través de la saliva del animal enfermo cuando es inoculada al individuo sano a través de heridas o laceraciones de la piel, sean estas causadas por el propio animal transmisor o preexistentes. Si te ha mordido, acude a tu médico para empezar con el tratamiento (una serie de vacunas cada 10-15 días). Tiene cura, pero si no te tratas podría ser mortal.

"Sarna con o sin gusto sí pica, que no te engañen", asegura el veterinario. No debes confundir la de las personas con la de los animales, aunque las molestias son parecidas. Es posible que si tu mascota la tiene, el ácaro te muerda cuando acaries al animal, pero no se vaya contigo. Los principales síntomas son los picores severos y la irritación de la piel.

Parásitos y gérmenes

La leptospirosis es una infección y se presenta al entrar en contacto con la bacteria leptospira. Esta puede encontrarse en aguas dulces que han sido ensuciadas por la orina de animales. También podrías infectarte si entras en contacto con animales infectados. Ocurre en climas cálidos y no se propaga de una persona a otra, excepto en casos muy poco comunes.

Es posible que tu mascota o tú no presentéis síntomas, pero otros tendrán vómitos, diarrea, pérdida de apetito, decaimiento, fiebre, dolores musculares, diarrea, escalofríos... Si te recuperas de una primera fase y recaes, es posible que se manifieste en forma de meningitis, insuficiencia renal o hepática.

Fluidos corporales, mordeduras accidentales, rasguños o picaduras (de garrapatas, pulgas o mosquitos) son las principales vías de transmisión

Tiña. "Si la envidia fuera...". Es una enfermedad micótica que crece en los folículos pilosos y se transmite tras el contacto directo. Debes limpiar la ropa de cama de tu mascota con regularidad, lavarte las manos con frecuencia y aspirar y desinfectar donde se tumbe. Al igual que en tus mascotas, esta afección aparece en los seres humanos y suele ser fácil de detectar gracias a la erupción en forma de anillo que a menudo es roja y causa picor.

Giardia. Aunque creas que no, hay parásitos que puedes pillar por tu perro o gato. Por ejemplo, la giardia es un microorganismo parasitario intestinal común que causa síntomas gastrointestinales severos (mirándola por un microscopio parece sonreír). Puede propagarse por agua contaminada o por el contacto con heces infectadas. Es posible que creas que es una gastroentertis, pero si va acompañada de calambres, gases dolorosos o pérdida de peso desmesurada, ve al médico para que te hagan un análisis de heces.

Anquilostomas o Tenia. También son dos de los posibles parásitos que podrías contraer de tu mascota. El primero entra en contacto a través de la piel si los tocas. Lavarse bien las manos te ayudará mucho, especialmente después de tocar a tu perro. El segundo se contrae a través de la transmisión oral-fecal por tocar directamente las heces de las macotas (y es más común de lo que piensas). Depende de ti que no te lleves una nueva "mascota" a tu organismo y sufras después las consecuencias de un huésped no deseado.

Alma, Corazón, Vida

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