blanco y en botella

La leche es mala para los resfriados: los científicos lo demuestran

Un estudio del Hospital Lister en Stevenage parece haber demostrado algo que llevaba creyéndose mucho tiempo... ¿agrava los síntomas?

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¿A quién no le ha pasado? Te encuentras mal, 'has cogido frío', como comúnmente se dice, y algún familiar o amigo bienintencionado te receta "tomar un vaso de leche bien caliente y meterte en la cama".

Pero, al parecer, ya hay una evidencia científica que nada tiene que ver con las leyendas urbanas: la leche empeora los resfriados, y esto es porque agrava los síntomas de los pacientes que tienen una secreción excesiva de moco.

Lo curioso es que los científicos que han llevado a cabo el estudio ni siquiera buscaban esa evidencia. Ha sido una serendipia en toda regla. Los doctores detrás del hallazgo, que se publicó en la revista Laryngoscope, esperaban desacreditar este vínculo entre las mucosidades y los productos lácteos.

"Era escéptico" señaló Adam Frosh, otorrinolaringólogo en el Hospital Lister en Stevenage "pero me lo habían preguntado tantos pacientes a lo largo de los años que pensé que tenía que probarlo". Otros estudios anteriores habían asegurado que el vínculo no existía, de ahí lo más sorprendente.

¿Cómo actúa?

Las mucosidades (cuidado gente altamente sensible a estas cosas) están hechos de proteínas, agua y sal. Las enzimas antibacterianas que tienen son las que ayudan a proteger contra las infecciones. El exceso del mismo puede gotear hacia la garganta (mediante los cilios, o pelos microscópicos) lo que provoca tos, dolor de garganta y ronquedad.

La idea de que la leche no era buena ante estos problemas viene de lejos, de hecho en 1946 el pediatra Benjamin Spock publicó un libro sobre el cuidado de los niños, en el que explicaba que los bebés con problemas respiratorios debían evitar la leche.

Me lo habían preguntado tantos pacientes a lo largo de los años que tuve que estudiarlo

Para este estudio se han reclutado 26 hombres y 82 mujeres en el Hospital Lister. Todos ellos se habían quejado de secreciones de moco los días anteriores, por lo que se les sometió a una dieta sin lácteos. Desde el tercer día la mitad bebió 350 ml de leche de vaca entera, y el resto 350 ml de bebida vegetal de soja, ambas con sabor por lo que no sabían cuál de las dos bebían. Los síntomas de los que tomaban bebida de soja se redujeron en los días posteriores, no siendo así los del resto.

No hay unanimidad de opiniones

El doctor Ian Balfour-Lynn, por ejemplo, especialista en enfermedades respiratorias de niños en el Royal Brompton Hospital de Londres, explica que no hay ninguna evidencia de que esto sea real, e insta a los padres a que sigan sirviendo leche a sus hijos.

"Lo que sucede es que los pacientes al tomar leche se imaginan que tienen más moco en la garganta por la viscosidad de la leche, pero no hay ninguna prueba real que refute esto". E insta a los niños a seguir tomando leche para que no tengan déficit de calcio en el futuro. ¿En qué quedamos?

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