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UN CÍRCULO VICIOSO DEL QUE NO SE PUEDE SALIR

La tormenta perfecta del empleo: quién ganará y quién saldrá perdiendo

No se trata tan solo de los trabajos manuales o no cualificados. Hay otras tendencias que están provocando que el mercado se parta entre los que salen adelante y los que no

Foto: El mercado está cada vez más polarizado. (iStock)
El mercado está cada vez más polarizado. (iStock)

A estas alturas ya habrá oído hablar del último informe de Oxfam, que recuerda un año más que la mayor parte de la riqueza global se concentra en unas pocas manos. En concreto, el 82% del crecimiento mundial va a parar al 1% más rico, que vio incrementada su fortuna en 762.000 millones de dólares durante el último año. Lo que no queda tan claro es el mecanismo que se oculta bajo esta realidad, más allá de la sospecha de que los adelantos tecnológicos polarizan aún más la concentración de riqueza.

Un informe recién publicado por el Foro Económico Mundial aprovechando la cita de Davos ofrece un nuevo ángulo sobre el problema. Realizado por Saadia Zahidia, directora de educación, recuerda que en el año 2026, el 57% de los trabajos que desaparezcan a causa de la automatización habrá pertenecido a las mujeres, lo que contradice el tópico que señala que serán los empleos de cuello azul, masculinos y obreros, los que más sufrirán. Como recordaba otro informe del FEM del pasado año, por primera vez desde 2006 la brecha salarial entre hombres y mujeres se ha ampliado.

Empleos como profesor, enfermera, recepcionista, secretaria, camarero, trabajadora doméstica o agente de viajes sufrirán más de lo que se pensaba

Detrás de estos datos pueden leerse dos tendencias. Por una parte, que los empleos conocidos como 'de cuello rosa' sufrirán mucho más de lo que se sospechaba ya que en principio parecían estar al margen de los procesos de automatización. Se trata de empleos como enfermera, profesor, recepcionista, secretaria, camarero, trabajadora doméstica o agente de viajes. Como recordaba un informe del ISEA americano (Institute for Spatial Economy Analysis), aunque la mayoría de trabajos desaparecidos serán de oficina, administrativos y comerciales, otros sectores en teoría no rutinarios también sufrirán las consecuencias, como los profesionales de la salud y la educación o los camioneros.

Las enfermeras, otro de los perfiles en riesgo. (iStock)
Las enfermeras, otro de los perfiles en riesgo. (iStock)

Hay otra tendencia paralela a esta: un gran número de los empleos condenados a la desaparición se concentra en el sector de la tecnología. Es decir, se trata de trabajos cualificados. Como recuerda el informe, se debe al predominio masculino en sectores como la biotecnología y la información unido a las dificultades de las mujeres para ascender en sectores como la educación y la salud, donde participan en un mayor porcentaje, pero cuyos puestos de liderazgo están fuera de su alcance. Dos tendencias que conforman una nueva tormenta perfecta en la que se promueve a los que ya están dentro y se perjudica a los que no lo están. ¿Qué otras fuerzas se ponen en juego dentro de esta dinámica?

Quién se puede reciclar (y quién no)

Uno de los mantras que se repiten sobre el futuro del trabajo es que este requerirá nuevas habilidades de los trabajadores, especialmente los de las regiones desarrolladas como Europa o EEUU (economías emergentes como China se están adaptando de otra forma al cambio). Según un informe de McKinsey, hasta un 50% de los japoneses deberá reciclarse, por un 12% de los chinos. Sin embargo, la clave se encuentra en quién podrá formarse y en qué condiciones.

“Las empresas no suelen proporcionar formación a los trabajadores menos capacitados”. Otro ejemplo más del peligroso círculo vicioso

Como recordaba un informe sobre movilidad social de Sutton Trust, son por lo general los más ricos los que pueden destinar dinero a su formación y a adquirir nuevas habilidades a medida que envejecen, puesto que disponen de recursos que les permiten afrontar los costes de una educación cada vez más cara y pasar largas etapas sin trabajar. Además, como señalaba un informe de la OCDE, los trabajadores con peores habilidades suelen ser los que menos entrenamiento reciben. “Las empresas suelen proporcionar menor formación a los trabajadores menos capacitados”, recordaba el informe. Otro ejemplo más del peligroso círculo vicioso.

La desaparición de los 'trabajos lanzadera'

Muchos de los puestos que desaparecerán a causa de la automatización son aquellos de nivel más bajo, cuya labor pueda ser realizada por máquinas. Como recuerda el informe de Sutton Trust, eran puestos que servían de puerta de entrada a muchos sectores, especialmente para aquellos trabajadores que quizá tenían una menor formación y que, de esa forma, podían conocer el negocio, aprender el oficio y hacer contactos que les permitiesen crecer en el medio plazo.

Con la eliminación de estos puestos —sobre todo los considerados como 'semiadministrativos'—, el acceso a determinados sectores se complica. “Tradicionalmente, estos empleos eran un vehículo para la movilidad social”, señalaba Carl Cullinane, director de investigación de la compañía, a 'The Verge'. Es lo que ocurre con los asistentes legales en el mundo de la abogacía, cuya labor está pasando a ser realizada por programas como Ross Intelligence.

Será más difícil acceder a la abogacía. (iStock)
Será más difícil acceder a la abogacía. (iStock)

Las habilidades blandas, para unos pocos

No se trata tan solo de adquirir nuevas habilidades, sino de cuáles son y de qué manera se obtienen. Suele hablarse, por lo general, de habilidades blandas, que tienen más que ver con la comunicación y la personalidad. Como recuerda el mismo informe, son conceptos a los que suelen prestar una gran atención en las universidades de élite o privadas, que ofrecen a sus clientes/alumnos una mayor atención personalizada. Por el contrario, son mucho más difíciles de aprehender en las públicas, donde la masificación de las aulas dificulta el desarrollo de estas cualidades clave.

El final de las huelgas

Hay otra razón por la que los trabajadores menos favorecidos perderán poder de negociación, y es que, a medida que la automatización se ocupe de la mayor parte de la producción, esta será más independiente de su labor. Dicho de otra forma, la huelga perderá fuerza como arma de presión, por lo que los trabajadores tendrán menos recursos para pelear por un mejor sueldo. Como recuerda en 'The Guardian' el escritor Ben Tarnoff, el final del trabajo equivale a hablar del final de los sueldos, que ha sido tradicionalmente la forma de acceso a la riqueza (y a la supervivencia) de los trabajadores. “Si controlan los puntos de producción, los pueden paralizar”, recuerda. “Una economía completamente automatizada no solo haría que la huelga fuese redundante, sino que también los dejaría desvalidos”.

Cuanto más grande sea una ciudad, más protegida estará frente a la automatización de los trabajos

Grandes ciudades, pueblos en crisis

Los cambios en las fuerzas laborales no afectarán a todas las regiones por igual. Como desvelaba una investigación realizada en el MIT (Massachusetts Institute of Technology), cuanto más grande sea una ciudad, más protegida estará frente a la automatización de los trabajos. En concreto, las localidades con menos de 100.000 habitantes se encuentran en un gran peligro. Algo quizás aún más grave en España, donde Madrid y Barcelona concentran la mayoría de trabajos especializados. El resultado, preconizaba el informe, es la aparición de megaciudades donde se concentren los grandes sectores de la economía del conocimiento. Una posible alternativa es el modelo chino, donde las capitales de cada región se especializan en algo distinto.

Que se salve quien pueda

Un informe de Randstad España aseguraba que la digitalización creará 1.247.000 empleos en nuestro país, de los cuales 390.000 son STEM, 689.000 inducidos y 168.000 indirectos. Al igual que el informe publicado por Pew Research Center el pasado año, este incidía en que la mayoría de potenciales candidatos no están preparados para los puestos que ofertan. Entre las opiniones de los empresarios, era palpable una gran insatisfacción hacia la formación reglada. De ahí que “el que se adapte mejor (y más rápido) ganará”, como señalaba el profesor del Instituto de Tecnología de Georgia Calton Pu.

La mayoría de empleos que desaparecerán serán aquellos que sean automatizables, pero con excepciones. El informe de McKinsey recordaba que los empleos “no predecibles” de baja remuneración resultan tan caros de automatizar que no es rentable para las empresas hacerlo. Se trata, por ejemplo, de la jardinería, la fontanería y el cuidado de los niños. Algo que se extiende a algunos de los puestos organizativos mejor pagados y que resultan difíciles de automatizar. Al final, se trata de una cuestión de competitividad entre el hombre y la máquina, con el agravante de que algunos hombres tienen más recursos que otros.

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