Trabajo: Recuperación, sí, pero solo para los más ricos: Soy como una esclava
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Recuperación, sí, pero solo para los más ricos: "Soy como una esclava"

Un informe de Intermon advierte de más de diez millones de españoles están por debajo del umbral de la pobreza y de que España es el tercer país más desigual de Europa tras Rumanía y Bulgaria

Foto: Una mujer que no llega a fin de mes. (iStock)
Una mujer que no llega a fin de mes. (iStock)

En España hay más 10,2 millones de personas bajo el umbral de la pobreza. La tasa total de individuos en esa situación es del 22,3% de la población, la más alta desde 1995. Solo están peor a ese respecto en la Unión Europea Rumanía y Bulgaria. La cifra es aún mayor si se circunscribe a los menores de 16 años. Entonces, alcanza la cota del 28,9%. Si atendemos a aquellas familias en las que nada más hay un adulto con menores a su cargo, el guarismo escala hasta el 42,2%, todo según un reciente estudio de Intermon Oxfan (‘¿Realidad o ficción? La recuperación económica en manos de una minoría’).

Gladys Jiménez responde punto por punto al peor de esos escenarios. Esta mujer de 38 años tiene un niño de cinco a su cargo y un trabajo por horas en una empresa multiservicios. “Es como si fuera su esclava, me pueden llamar a cualquier hora y en cualquier momento durante seis días a la semana”, se lamenta. Pueden llamarla a cualquier hora, y de hecho, lo hacen. “El otro día me exigieron que llevara a un anciano a urgencias y terminé a las dos de la madrugada. Luego tuve que cogerme un taxi y pagármelo yo. Casi perdí dinero en vez de ganarlo, además de tener que dejar a mi hijo con una vecina hasta esas horas”, cuenta. Ha solicitado muchas veces que le pongan un turno compatible con sus obligaciones como madre, pero no solo no le hacen caso sino que la han llegado a amenazar con no volver a llamarla si seguía insistiendo y, desde luego, si rehusaba alguno de los encargos para los que la demandan.

Empresas multiservicio

La empresa de Gladys es una de esas que se autodefinen como “multiservicio”. Estas compañías han proliferado durante los últimos diez años y copan un amplio espectro de trabajos. En la de Gladys, además de cuidadores hay monitores, cocineros, limpiadores o camareros. Por supuesto, al no tener un convenio de referencia se les aplica el más desfavorable a los intereses del trabajador. Según el informe, se estima que en España hay 60.000 personas contratadas en esta clase de empresas. Pero ese número ha crecido en más de 45.000 desde la reforma laboral de 2012.

Según UGT las personas como Gladys cobran entre 5.800 y 8.400 euros anuales menos que los trabajadores que realizan las mismas labores acogidos al convenio colectivo sectorial. Gladys percibe siete euros la hora y nunca sabe exactamente el número de ellas que va a trabajar ese mes. “Desde 2012 la productividad por hora trabajada ha crecido diez veces más que el salario promedio por hora trabajada”, afirma el estudio.

Cobraba más de 2.000 euros al mes. Ahora, “a duras penas llego al salario mínimo trabajando en lo que puedo"

El caso de Carmen es bastante semejante. Tiene 49 años, dos hijos y una casa en propiedad. “Si no tuviera una vivienda propia estaría pidiendo ayuda a servicios sociales porque no llegaría de ninguna manera a fin de mes”, explica esta mujer asturiana, licenciada en Ciencias Económicas, y eventual cocinera para una empresa de catering. “Nunca sé cuando voy a tener trabajo, aunque ultimamente está siendo bastante regular un encargo para preparar la comida en una residencia de ancianos”, comenta. Se quedó en paro en 2009. Entonces cobraba más de 2.000 euros al mes. Ahora, “a duras penas llego al salario mínimo trabajando en lo que puedo”, confiesa. Durante estos años también ha conseguido ingresos a través de tareas remuneradas en dinero 'negro' y esporádicas. El estudio cifra en un 17% el peso de este tipo de prácticas en el mercado laboral español, solo por debajo de Grecia e Italia.

“Esta es la trastienda de la afamada recuperación económica española: pese al incremento de la producción y la recuperación del empleo, las mejoras en las condiciones sociales de los sectores más golpeados por la crisis apenas se han dejado notar”, sentencia el informe, elaborado por el economista José Moisés Martín Carretero. De hecho, las de muchas personas han empeorado notablemente. Es el caso de Luis Montaña, de 47 años. “Éramos 15 personas en nómina y echaron a 9. A los que quedamos nos bajaron el sueldo más de un 25%”, rememora este carpintero. “Con los años han ido contratando personal nuevo, aunque sin llegar a ser tantos como antes, pero ni a nosotros nos han vuelto a subir el sueldo, ni a los que entran les pagan ni la mitad de lo que se pagaba antes”.

La cara oculta de la prosperidad

La desigualdad se ha incrementado en esta última década y más concretamente desde la recuperación (2013-2016). 29 de cada 100 euros provenientes del crecimiento han ido a parar al 10% de los ciudadanos con las rentas más altas. Solo ocho de cada 100 han caído en los bolsillos del 10% más pobre. “La recuperación económica ha favorecido cuatro veces más a los ricos que a los más pobres”, concluye Martín Carretero.

Los datos muestran que el 14% de aquellos que tienen un empleo no logran salir de la pobreza. Es el caso de Gladys y Carmen. “Yo ya tuve que pedir todas las becas para mi niño y acercarme a la parroquia para contactar con Caritas”, confirma Gladys. Carmen no ha acudido a los servicios sociales ni a ninguna otra clase de ayuda, excepto “la familia, que de vez en cuando me tiene que echar un cable para gastos extraordinarios de las niñas”. Entre esos gastos extraordinarios, por ejemplo, está el dentista. "Esta es la cara oculta de la prosperidad; aquella que es difícil encontrar en los discursos del poder", concluye el informe.

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