la 'teoría de los helados'

La mujer que ha estado con 77 hombres cuenta su experiencia

La joven Anna representa a la mayoría de nosotros: es imposible encontrar a una persona decente con la que comenzar una relación. ¿Por qué? ¿Somos muy exigentes o narcisistas?

Foto: Anna Heaton
Anna Heaton

Se llama Anna Heaton, tiene 29 años y no encuentra a su hombre ideal. Lo ha intentado. En los últimos dos años ha tenido 77 primeras citas. Con algunos repitió y con otros no, pero nunca pasó de los dos encuentros. A veces hubo sexo, pero ninguno de los pretendientes consiguió conquistarla hasta tal punto de decidir comenzar una relación con él.

Contó su historia en el programa de televisión de Victoria Derbyshire, en la BBC. "Busco a alguien con un buen sentido del humor; eso es totalmente necesario para mí (...) También encuentro la ambición muy atractiva en los hombres", dijo, puntualizando que eso es aplicable tanto al trabajo como a la vida social. Además busca varones que vistan bien y se cuiden. A priori no parecen peticiones descabelladas, pero lo cierto es que ninguno de los 77 hombres se ajusta a los criterios de Heaton.

Tiene 29 años y no encuentra a su hombre ideal. Lo ha intentado. En los últimos dos años ha tenido 77 primeras citas, en las que a veces hubo sexo

Ojo, que sexo ha habido. "No me malinterpreten. He tenido una segunda cita, pero la cosa no ha ido a más porque no he sentido el tipo de emoción que esperaba", explicó la joven.

Después de tantas citas infructuosas, Heaton comienza a preguntarse si el problema no será suyo. Se plantea que igual puede ser un poco exigente: "Sé lo que estoy buscando y no lo he encontrado. A menudo tengo mucho en común con la gente, pero la chispa no está ahí. Simplemente no me gustan".

Además de buscar el amor con ahínco, Heaton es posiblemente la soltera más organizada de Gran Bretaña, pues tiene una hoja de cálculo en la que apunta todas sus citas, junto con la fecha, la apariencia, la personalidad y la chispa del pretendiente. Comenzó a hacerlo como una broma con sus compañeros de trabajo, pero luego le cogió el gusto y lo ha ido actualizando hasta ahora.

Cuando encontrar pareja es (casi) imposible

La historia de Anna Heaton podía ser la tuya, la de tu amiga o la de tu vecino del cuarto. Igual no tanto por la cifra de citas, pero sí por la dificultad que hay actualmente a la hora de encontrar pareja. "Quedo con muchos pero me aburro en seguida, siento que no tienen nada que ofrecerme. Y así llevo cinco años", nos contaba un compañero de redacción, de 32 años, la pasada semana. "Las novias no me duran más de seis meses. Y a mis amigos les pasa lo mismo. Creo que es porque actualmente cada uno va a su rollo y no piensa en nadie más", nos dijo otro, de 27 años.

[El secreto para ligar y que funcione. Y puede hacerlo cualquiera]

Es un hecho: ligar ya no es lo que era. Nos pasamos el día en el trabajo, salimos a las tantas y vamos derechos a hacer nuestros quehaceres diarios. Ir al súper, poner lavadoras, ir al gimnasio o, en el mejor de los casos, a olvidar la jornada que hemos tenido con cervezas varias. Llega el fin de semana y salimos con la gente de siempre. Pero tenemos una carencia sexual, entonces nos ponemos a pescar los fines de semana, en bares o discotecas. ¿Resultado? Nos vamos a casa más solos que una. Nadie parece ser lo suficientemente bueno para nosotros.

Luis, de 35 años, lleva ya nueve citas, y todas han sido un completo fracaso: "Son todas muy raras"

Entonces, tenemos tres opciones: liarnos con alguien del trabajo (tantas horas juntos convierten el roce en cariño), enrollarnos con un amigo cercano (siempre es mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer) o ligarnos al primer ser medio aparente que veamos en una discoteca (y con elevadas dosis de alcohol en vena el criterio se vuelve bastante bajo).

Pero todas las opciones anteriores, además de dar pereza, son mala idea. A la oficina, mejor ir solo a trabajar (ya sabes, donde tengas la olla, no metas...); con los amigos, mejor no cruzar la línea, o corremos el riesgo de perderlos; y en los garitos, todo se quedará en un mal polvo a altas horas de la madrugada. Y, a priori, no queremos eso, sino una pareja estable.

[Cómo descubrir las relaciones sexuales ocultas en tu oficina]

Esta triste realidad es la que ha llevado a miles de personas, como Anna, a abrirse una cuenta en aplicaciones para ligar como Tinder, Meetic, eDarling... o a aceptar citas a ciegas con amigos de amigos. Al final todo acaba saliendo mal. Y no es sorprendente: es un encuentro forzado. El destino (o la casualidad, si lo prefieres) puede hacer que estés en el momento y lugar indicado, donde dés con la persona idónea para iniciar un romance; pero raras veces sucede.

Cada semana llegan a nuestros oídos decenas de historias 'tinderianas'. Luis, de 35 años, lleva ya nueve citas, y todas han sido un completo fracaso. "Voy a quitarme de eso, pero quiero encontrar a una chica especial, y no sé dónde buscarla", asegura el joven, que añade: "Yo que sé, no funciona; son todas muy raras, muy radicales... o no tienen chispa". Otra chica, de 28 años, nos cuenta que quedó con varios chicos, pero que "ninguno sabía hacer el amor", así que no repitió. "El último era un tío muy raro; me decía cosas guarras y muy raras nada más conocerme. No volví a quedar con él ni con ninguno de esa app", añade.

Un hombre maduro nos confiesa que tuvo perfil en una de estas cuentas durante unos meses de soltería, y que se lo pasó bien porque su objetivo no era enamorarse, sino solo divertirse, en la cama y fuera de ella. Ese es el quid de la cuestión: las apps son solo para un encuentro rápido. Ojo, siempre hay excepciones. Dirás que conoces a Fulanito y Menganita, que se enamoraron en Meetic y que ahora se van a casar... sí, pero son la excepción.

El ligoteo actual está condicionado por 'la teoría de los helados': es imposible elegir un solo sabor y pensar que es el mejor. Siempre querrás probar otro

Anna está en busca de una utopía. Nunca va a encontrar al hombre de sus sueños, porque ese no estará en una web de citas ni en un restaurante esperándola. Es imposible. Además, cada vez que queda con uno entra en juego la 'teoría de los helados'. La explicamos. Actualmente, los solteros ven el ligar como una heladería. Si solo tienen sabor vainilla y les gusta, pues se llevan un cono; pero si además de vainilla tienen diez sabores más, dudarán al elegir, pero al final se decantarán por uno. El problema es que al día siguiente querrán probar el de chocolate, porque se quedaron con las ganas y también era una buena opción. Se comen el de chocolate pero piensan "seguro que el de nueces está más rico y me gustará más", así que a la semana siguiente van a por él. Y así sucesivamente.

Entre tanta oferta es imposible estar seguro de haber tomado una buena decisión. Esto, sumado al narcisismo de la mayoría de los jóvenes, hace que ninguna potencial pareja parezca lo suficientemente buena para nosotros.

¿Estás de acuerdo? ¿Te ha pasado? ¿Por qué crees que es tan difícil iniciar un romance hoy en día?

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