LA TEORÍA DE LAS DECISIONES PARA ELEGIR AMANTE

La ecuación que te ayuda a encontrar al amor de tu vida

La doctora Hannah Fry cree que nuestras relaciones pueden explicarse mediante ecuaciones matemáticas, que nos pueden ayudar, además, a encontrar a nuestra media naranja

Foto: Hannah Fry y su ecuación para encontrar pareja. (TED)
Hannah Fry y su ecuación para encontrar pareja. (TED)

La doctora Hannah Fry se doctoró en mecánica de fluidos pero en la actualidad investiga patrones de comportamiento humanos en la University College London. Parecen campos muy alejados, pero los dos tienen algo en común: las matemáticas.

Fry es una apasionada de los números; a tal nivel que confeccionó la lista de invitados de su boda calculando antes, mediante un modelo estadístico, el porcentaje de personas que rechazarían asistir al evento, lo que le permitió invitar a más gente.

En su opinión, las matemáticas están presentes en todas las facetas de nuestra vida. Y ha escrito un libro para demostrarlo. “Quería elegir deliberadamente el asunto que estuviera más alejado de las matemáticas y demostrar que incluso en ese campo las matemáticas tiene algo que ofrecer”, explicaba Fry en una entrevista en The Guardian. Así nació The mathematics of love (TED).

“Las matemáticas son, en última instancia, el estudio de los patrones”, explica Hannah en la introducción de su libro. “Pueden predecir fenómenos como el tiempo que va a hacer o la velocidad de crecimiento de las ciudades. Pueden revelarlo todo, desde las leyes del universo al comportamiento de las partículas subatómicas. Y el amor –como casi todo lo que pasa en la vida– está lleno de patrones: desde el número de amantes que tenemos hasta cómo elegimos a quién escribir en un sitio de citas de Internet”.

Y estos son, según explica Fry en su libro, los patrones que deberías tener en cuenta a la hora de buscar pareja.

Cómo encontrar a nuestra pareja ideal

¿Cuáles son las probabilidades que tenemos de encontrar a nuestra pareja ideal? Es difícil calcularlo, pero hay quien lo ha intentado. En 2010 el matemático Peter Backus trató de averiguar con cuántas mujeres podría tener una cita. Primero eliminó a todas las mujeres que no vivían en Londres, después a todas la que no entraban en su rango de edad, tras esto a las que no estaban solteras, las que no tenían título universitario, las que no eran guapas, las que no le encontraban guapo y las que, al final, le gustarían como para salir. En total, aseguró, sólo había 26 mujeres en el mundo con las que podría tener una cita.

Fry reconoce que la suposición de Backus es del todo exagerada: si no fuera tan exigente podría elegir a muchas más mujeres. Pero acierta en una cuestión: es posible estimar cantidades imposibles de verificar. Y esta es una habilidad clave de todo científico.

Cuántos más posibles candidatos tengamos, más probabilidades tendremos de encontrar a uno que nos convenza

Calcular el número de posibles parejas que cada persona puede encontrar es un juego que sirve para poco (y depende por completo de las chorradas que quieras poner como criba). Pero nos enseña algo evidente: cuántos más posibles candidatos haya, más probabilidades tendremos de encontrar a uno que nos convenza. Y aquí surge un nuevo problema ¿cuándo debemos dejar de buscar?

La teoría de la decisión

Fry propone aplicar un área de las matemáticas, “la teoría de la decisión” (y más concretamente "la teoría de la parada óptima"), a la búsqueda de pareja. Esta, asegura, nos permite elaborar una ecuación que predice cuantas posibles parejas tienes que rechazar antes de encontrar a tu media naranja. Así sabremos en qué momento debemos dejar de buscar y quedarnos con el mejor candidato que encontremos.

La ecuación propuesta por Fry, donde 'r' es cada posible candidato y 'n' todos los candidatos posibles.
La ecuación propuesta por Fry, donde 'r' es cada posible candidato y 'n' todos los candidatos posibles.

Tal como cuenta Fry, esta ecuación explica que si estás destinado a salir con 10 personas en toda tu vida, tienes la mayor probabilidad de encontrar a la persona adecuada cuando rechazas a los cuatro primeros amantes, entre los que sólo hay un 39,87% de probabilidades de que esté tu media naranja, frente al 60,13% de que se encuentre entre los siguientes. Si estuvieras destinado a salir con un número infinito de amantes, deberías rechazar a los primeros 37%, para tener un poco más de un tercio de posibilidades de éxito.

¿Cómo se aplica esto a la vida real? “Digamos que empiezas a tener citas cuando tienes 15 años y te gustaría sentar cabeza antes de cumplir los 40”, plantea Fry en el libro. “En el primer 37% de tus citas (justo hasta tu 24 cumpleaños) debes rechazar a todo el mundo; utiliza este tiempo para tantear el mercado y construir una expectativa realista de lo que puedes esperar en un compañero de por vida. Una vez que hayas superado esta fase de rechazo, elige a la siguiente persona que aparezca que sea mejor que cualquiera de tus anteriores amantes”.

“Siguiendo esta estrategia tendrás, sin duda, las mayores posibilidades de encontrar el amor de tu vida”, asegura Fry.

Esta ecuación no es exclusiva para encontrar pareja. Como explica la doctora, sirve para tomar mejores decisiones en todas las facetas de la vida. “¿Tienes tres meses para encontrar un sitio en el que vivir?”, se plantea. “Recházalo todo en el primer mes, y escoge la mejor casa que encuentres después. ¿Tienes que contratar un asistente? Rechaza el 37% de los candidatos, aquellos que has entrevistado primero, y da el trabajo a la siguiente persona que sea mejor que todos los anteriores”. Esto es algo que conocen todos los responsables de Recursos Humanos, pues es una norma clásica de la selección de candidatos.

En realidad, como explica Fry en The Guardian, esta estrategia (que es la mejor matemáticamente hablando) es la que suele seguir todo el mundo: los humanos rechazan a sus primeros amantes sin necesidad de saber qué es lo matemáticamente correcto. “Hacemos las cosas de forma óptima sin darnos cuenta”, asegura. “La mayoría de la gente no se casa con su amor del instituto. Así que tenemos unas herramientas que nos permiten optimizar las cosas de una forma bastante natural. Las matemáticas sólo nos ofrecen una forma de describirlo”. 

Alma, Corazón, Vida

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