Cómo descubrir las relaciones sexuales ocultas en tu oficina. Porque las hay

Claves para detectar los líos en el trabajoSeamos claros. La mitad de tu oficina se ha acostado o lo está haciendo. Algunos tienen pareja, otros hijos

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Cómo detectar los líos en el trabajo

Seamos claros. La mitad de tu oficina se ha acostado o lo está haciendo. Algunos tienen pareja, otros hijos y el resto está soltero. Varios practican sexo sin compromiso, otros están inmersos en una relación oculta y un gran porcentaje ha tenido un encuentro íntimo. Los hay, incluso, que han estado con varios colegas. Asúmelo: no es una exageración y no, la gente no se arrepiente. Una de las últimas encuestas de este tipo, realizada por 'Business Insider' a más de 2.500 personas, arroja que tan solo uno de cada diez se arrepiente de su desliz sexual o que el 84,5% ha fantaseado con alguno de sus compañeros o jefes.

No es raro: el roce hace el cariño, y al final ves más a tus compañeros que a tus amigos o familia. Se trata de un fenómeno asumido y aceptado por todos. Al respecto, el 92% de los encuestados son contrarios a que la dirección de la empresa prohíba explícitamente las relaciones entre compañeros, o que obligue a dar parte de ellas. Asimismo, dos de cada tres trabajadores consultados consideran que tener sexo con los compañeros es bueno, siempre y cuando no afecte a la carrera profesional de los implicados. Y esto suele suceder si la relación es entre jefe y subordinado. De hecho, el 65% desaprueba estas uniones.

Una vez conocida la realidad, vamos a pasar a aprender a identificarla. En otras palabras, detallamos las claves que te ayudarán a identificar quién de tu oficina está manteniendo un affaire. En realidad no ganas nada sabiéndolo, pero el morbillo de detectarlo es impagable. O puede que te guste la de Administración pero no sabes si está liada con el de Comercial. Bien, ahora lo descubrirás.

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1) Han cambiado su relación

De pronto, ves a dos personas que aparentemente no tienen asuntos laborales en común hablando. Cada día más. Piensas: "¿Y estos desde cuando son tan amigos?". Já. Hay gato encerrado en la mayoría de los casos, amigo. Se dan los buenos días, se preguntan por el capítulo de la serie o se hacen cuestiones que solo ellos entienden, como por ejemplo "¿qué tal acabaste al final?" o "¿viste lo que te dije?". Uy, estos hablan en privado... y lo sabes.

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2) Están dispersos

No se concentran igual ni están tan implicados en el trabajo. Se pasan el día dándose paseíllos por la oficina, y pasando de manera sospechosa por departamentos con los que no tienen nada que ver. Si están en la misma área, parecen como atontados. Van más lentos y les preguntas por cómo va el proyecto y no saben muy bien de qué les hablas. El amor es lo que tiene.

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3) Hay tensión sexual en su mirada

Cuando dos personas se gustan es evidente. Sonríen con la mirada, y la complicidad y confianza que muestran al hablar no es casualidad. Ahí hay algo. Se percibe cuando ambos conversan como si nadie más les estuviese viendo, y cuando parece que se van a dar un abrazo de un momento a otro. Se miran de arriba a abajo mientras hablan y la energía que fluye hace la relación más que evidente. Por mucho que se intente disimular, una mirada dice más que cualquier otra cosa.

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4) Buscan excusas para verse

De pronto, Fulanito va más al servicio que de costumbre. Y, qué casualidad, que justo el sitio de Menganita le pilla de paso. O, lo que es más evidente, de pronto él tiene muchas dudas acerca de cómo acabar bien un trabajo y le pide ayuda a ella, o viceversa. Es más claro incluso cuando ambos se piden opinión sobre lo que están haciendo o van a hacer. "¿Puedes decirme qué te parece esto?" o "pásate luego por mi sitio que te tengo que consultar algo" son peticiones comunes entre los amantes. Todo con un tono serio impostado y una media sonrisa difícil de esconder. A ello se suma que de repente comen o se toman el café juntos, cuando antes nunca habían coincidido o, al menos, no tanto.

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5) Llegan a la vez

Lo más patente es la llegada al curro. Suelen dormir juntos entre semana, así que es normal que vayan en el mismo coche. Si de pronto comienzas a verlos salir del mismo automóvil por las mañanas o al irse, no tengas duda: no se han convertido de pronto en vecinos. Si los pillas una vez puede que de verdad haya sido casualidad, pero si ya van más de tres... sospecha. Además, puedes fijarte en sus caras y actitud. De pronto, y qué casualidad, los dos tienen mucho sueño ese día y les ves cada poco en la máquina de café.

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6) Bromean

El buen rollo entre compañeros no tiene por qué implicar que haya detrás una relación sentimental. Pero un exceso de bromitas efectuadas para hacer reir a la otra persona no es tan normal. Es una señal de coqueteo evidente, y verás si hay algo por cómo reacciona la parte pasiva del asunto. "¡Que te vas a dormir!", a lo que el otro responde "Jijiji. Ya, es que esta noche no he dormido mucho" o simplemente contesta con una sonrisa, blanco y en botella.

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7) Se tocan

Ambos buscan cualquier excusa para tener contacto físico. La proxémica señala que tendemos a situarnos más cerca de aquellas personas con las que estamos a gusto y nos sentimos atraídas para entablar una conversación e, incluso, una relación. Si se dan toquecitos en los brazos o no mantienen la distancia formal que implica no invadir el espacio personal del otro, es que ahí hay carnaza.

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8) Hablan cara a cara

Si te fijas, cuando dos compañeros hablan no suelen hacerlo uno frente al otro. Normalmente, uno de ellos está haciendo otra cosa mientras (tecleando, siviéndose un café, yendo al baño...), solo verás a dos colegas charlando quietos, cara a cara, cuando se trate de un asunto importante. Si no es así, y ambos adoptan esa postura, es que están liados.

Fíjate, además, en la dirección de sus pies. Tendemos a adoptar posturas en las que nuestros pies están dirigidos hacia aquella zona de la habitación a la que queremos encaminarnos. Lo cual quiere decir que apuntar con los pies hacia una persona significa que siente atracción por ella. Está abierto a lo que el otro le tiene que decir. Además, los pechos de ambos están frente a frente, una señal clara de interés personal.

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9) Se arreglan más (sobre todo ellas)

El coqueteo es lo que tiene. Ellas se maquillan más y ellos se ponen más guapetes. Si es generalizado y no han quedado después con nadie, es que el lío lo tienen a pocos metros. Las mujeres, sobre todo, empiezan a vestir más sexy y provocativas, para llamar la atención de su affaire. Es posible asimismo que estrenen ropa nueva o se pongan prendas que antes no se habrían atrevido a llevar. Los hombres, por su parte, no renuevan armario, pero tienen ese andar confiado y seductor que hace que su apariencia se vea diferente.

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10) Hablan en susurros

Otro punto, y quizá el más llamativo, es que de pronto les pillas hablando por 'lo bajini' y mirando a los lados como si estuviesen haciendo algo malo. Ahí tienes dos opciones: o pensar que están tramando algo relacionado con el curro o que, como todo parece indicar, están hablando de 'sus asuntos'. Pasas por al lado o les miras y suben el tono, y sueltan la típica coletilla de "me dices" o "vamos hablando" y se va cada uno por su lado. Mmmmm... ¡pillados!

Alma, Corazón, Vida

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