Salud: El timo de los remedios para el dolor de espalda: la industria millonaria, desmontada
¿QUÉ FUNCIONA Y QUÉ NO?

El timo de los remedios para el dolor de espalda: la industria millonaria, desmontada

La periodista Cathryn Jakobson Ramin sufrió durante años fuertes dolores de espalda y pierna. Cuando pensó que tan solo le quedaba operarse, descubrió que podía ser aún peor

Foto: ¿Cuál es su utilidad real... y cuáles sus efectos secundarios? (iStock)
¿Cuál es su utilidad real... y cuáles sus efectos secundarios? (iStock)

El dolor de espalda es uno de los problemas más frecuentes, dolorosos e incapacitantes en los países desarrollados. En España, hasta un 18% de la población española lo sufre en alguna de sus variantes, y afecta más a las mujeres (22,8%) que a los hombres (14,3%). La situación solo irá a peor. Como recordaba Francesc Balagué, presidente del Centro de Salud de la Columna de Barcelona y miembro de la International Platform for the Integration of Health Management (IPHM), hasta el 80% de la población sufrirá problemas de espalda en algún momento de su vida.

Esta dolencia es particularmente desmoralizadora en cuanto que condiciona nuestra vida diaria, nuestro desempeño laboral y nuestro tiempo de ocio. De ahí que muchas personas busquen como sea cualquier solución que les alivie, aunque sea temporalmente. Una de ellas es la periodista estadounidense Cathryn Jakobson Ramin, que durante más de una década “había gastado una fortuna en quiroprácticos, acupuntura, terapeutas y masajes”, como ella misma explica. El pilates, el yoga, el taichi y otros ejercicios tan solo habían conseguido intensificar el dolor: “En 2007, no podía sentarme o caminar durante más de unos pocos minutos”.

Los pacientes tienden a sobrevalorar los beneficios de los tratamientos y pasan por alto los aspectos negativos

Tan solo parecía haber una solución para lo que le estaba ocurriendo, y esa pasaba por operarse. Sin embargo, cuando comenzó a investigar sobre las implicaciones de la cirugía, se dio cuenta de que esta opción tampoco era milagrosa. Ocho años y 600 entrevistas después, el resultado es 'Crooked: Outwitting the Back Pain Industry and Getting on the Road to Recovery' (Harper), que en apenas mes y medio se ha convertido en un fenómeno editorial en Estados Unidos. “El tratamiento del dolor de espalda es un microcosmos de todo lo que va mal con el sistema sanitario”, señala. “Estos problemas, en todas sus variantes, cuestan a EEUU alrededor de 100.000 millones de dólares al año, más que para tratar el cáncer, las enfermedades coronarias y el sida”.

El libro intenta reflejar todas las caras del problema. Las grandes motivaciones económicas de los muy variados actores de la industria (de farmacéuticas a terapeutas), las compañías de seguros, la industria publicitaria… Y que tienen algo en común: sacar tajada de la necesidad acuciante de los enfermos de ver su problema remediado o, al menos, rebajado. “Los pacientes tienen la tendencia de sobrevalorar los beneficios de los tratamientos al mismo tiempo que pasan por alto los aspectos negativos, especialmente cuando se encuentran con un facultativo que no va a admitir que hay cosas que no conoce”, concluye Ramin. Es este sesgo de optimismo el que provoca que la cantidad de pacientes que buscan tratamiento se dispare aunque su resultado no esté garantizado.

Soluciones populares, remedios insuficientes

“La gente que siente dolor toma malas decisiones”, escribe la autora. Entre los remedios preferidos se encuentran, como recoge un resumen del libro publicado en 'Quartz', “calmantes innecesarios, inyecciones, cirugía y 'ajustes' quiroprácticos”. En Estados Unidos, la situación es aún peor que en otros países que también gastan grandes cantidades de dinero como Reino Unido, Alemania, Suecia, Dinamarca, Países Bajos, China, Corea del Sur o Australia, puesto que gran parte del auge de la adicción a opioides como la oxicontina encuentra su origen en los tratamientos del dolor de espalda.

El porcentaje de éxito de la fusión espinal es del 35%, y tan solo suele funcionar entre los jóvenes con una buena condición atlética

En primer lugar, el diagnóstico no es siempre sencillo. Según los cálculos de la autora a partir de sus entrevistas con un gran número de cirujanos, entre el 80 y el 85% no es capaz de señalar la causa exacta del dolor. Uno de los tratamientos criticados es la cirugía de descompresión lumbar, que elimina el hueso o el tejido que presiona el nervio de la columna, y que aunque no es de los más caros e invasivos, en ocasiones puede ser muy perjudicial. La autora cita el caso de Steve Kerr, el entrenador de los Golden State Warriors, que ha vivido un calvario de operaciones, migraña y náuseas después de que esta operación “relativamente común” provocase un derrame de fluido espinal.

Menos útil y más cara resulta la fusión espinal, una técnica en la que se unen varias vértebras para impedir el movimiento entre ellas, extrayendo los discos que funcionan como amortiguadores. Por lo general, se utiliza para tratar la curvatura anormal de la columna, las lesiones en las vértebras y la protuberancia de los discos. Es el tratamiento preferido en EEUU, donde cada año se gastan 40.000 millones de dólares en esta cirugía (el número total ha aumentado en un 600% desde el año 1993, hasta los 465.000 anuales), que cuesta unos 80.000 dólares por persona. El porcentaje de éxito es, no obstante, tan solo del 35%, y por lo general tan solo beneficia a los jóvenes con una buena condición atlética.

Steve Kerr, entrenador de los Golden State Warrios. (EFE/Epa/Larry W. Smith)
Steve Kerr, entrenador de los Golden State Warrios. (EFE/Epa/Larry W. Smith)

Un estudio publicado por la Fundación para la Investigación de la Columna Vertebral puso de manifiesto que, a pesar de ello, los pacientes habituales tienen de media 54 años, cuando el dolor de espalda está asociado a los achaques de la edad. E incluso los que habían tenido éxito terminaban consumiendo tranquilizantes dos años después de la operación. Entre los efectos secundarios se encuentra también el debilitamiento de la parte de la espalda que rodea las vértebras fundidas y los problemas musculares causados por la operación, en la que se separan ligamentos que tardan mucho en regenerarse.

¿Qué hacemos con los quiroprácticos?

La autora tampoco tiene mejores palabras para las medicinas alternativas. En concreto, para la quiropráctica, que se basa en la manipulación de la columna vertebral, las articulaciones y los tejidos blandos. Una disciplina nacida a finales del siglo XIX de mano de David Daniel Palmer, que terminó encarcelado por ejercer sin licencia. A menudo se trata de un tratamiento con efectos adversos moderados o leves, como también advierte la Organización Mundial de la Salud, que especifica que está contraindicada para hasta 21 condiciones graves debido a la fuerza aplicada por sus practicantes.

Los especialistas comparten gran parte de las apreciaciones de la periodista, aunque recuerdan que operarse puede ser útil en muchos casos

Según los principios de la disciplina, la mayoría de enfermedades humanas (desde los problemas digestivos hasta los cambios de humor) están causadas por la conocida como subluxación vertebral, una malformación de la columna que presiona los nervios y que, como recuerda Ramin, si fuese tal, no podía repararse más que en cirugía. ¿Por qué, entonces, uno se siente bien después de pasar por las manos de un quiropráctico, al menos a corto plazo? Probablemente por el subidón de endorfinas que son liberadas para aliviar el dolor y que causan un efecto similar a la morfina, la heroína y la codeína.

¿Es una visión alarmista? Algunos médicos han planteado sus reservas hacia la manera en que la autora expresa sus opiniones, aunque no tanto sobre el fondo de las mismas, con el que están de acuerdo. La especialista en tratamientos de columna del hospital baptista de Nueva Inglaterra Carol Hartigan reconoce en 'Quartz' el gran esfuerzo de investigación llevado a cabo por Ramin, aunque recuerda que no debe hacerse caso a su recomendación de no pasar jamás por el quirófano, puesto que si bien no funciona en todos los casos, puede resultar útil para un gran número de pacientes. Como recuerda, un buen médico disuadirá al enfermo de operarse si esto no le va a resultar útil.

Una útil manera de prevenir los dolores de espalda. (iStock)
Una útil manera de prevenir los dolores de espalda. (iStock)

¿Por qué, a pesar de estos datos, que no están precisamente escondidos, la gente sigue probando suerte? Básicamente, porque el dolor de espalda condiciona tanto nuestra vida diaria y afecta a tanta gente dispuesta a buscar una solución a cualquier precio que ha propiciado la aparición de una potente industria a su alrededor. Uno de los problemas, recuerdan los psicólogos consultados en el libro, es que los tratamientos son dolorosos y hace falta que hagamos deporte, por lo que no se obtiene una solución inmediata, que es lo que la mayoría desea. ¿Hay algo que esté en nuestra mano para evitarlo antes de que aparezca? Tan sencillo como “moverse”, recuerda Ramin; no hay nada más perjudicial para nuestra espalda que pasar tanto tiempo sentados a lo largo del día.

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