FASCISTAS DEL FUTURO Y OTRAS INVENCIONES

Las frases más célebres de Churchill (que en realidad nunca pronunció)

Olvídate de los memes, de los copia y pega en Facebook y de las citas apócrifas. Aquí tienes una guía para identificar cuándo alguien te la intenta colar con una frase del inglés

Foto: No hagan que se revuelva en su tumba. (Cordon Press)
No hagan que se revuelva en su tumba. (Cordon Press)

Que Internet está lleno de citas falsas de personajes célebres es algo bien conocido. Son el argumento de autoridad definitivo: no hay nada como buscar una frase que defienda alguna de tus tesis, ponerle una tipografía bonita, colocarla encima de una fotografía en blanco y negro y compartirla en redes sociales para tener la defensa definitiva para cualquier cosa que quieras demostrar y, de paso, contribuir un poco más al ruido en la red.

Entre todos los personajes propicios para esta clase de experimentos destacan las grandes figuras del siglo XX. Eso sí, muertas, para que no protesten demasiado por la apropiación de su figura. Ocurre con Mahatma Gandhi o Nelson Mandela, pero sobre todo, con Winston Churchill. Político, vencedor en la Segunda Guerra Mundial, Premio Nobel de Literatura y, en resumidas cuentas, icono para todo, es una de esos personajes capaces de conciliar a amplios grupos sociales (eso sí, más bien de derechas).

La página web de la Sociedad Internacional de Churchill recoge casi una veintena de citas equivocadamente atribuidas a él

Muchas de las frases falsas recordadas de Churchill hacen, precisamente, referencia al socialismo y al comunismo. Algunos artículos, como este titulado “Frases demoledoras sobre el socialismo, los impuestos y la memoria histórica”, recogen los puntos de vista del Primer Ministro sobre dichos temas. Sin embargo, una gran cantidad de las frases atribuidas a Churchill que circulan por la red son falsas o inexactas. Tanto es así que la página web de la Sociedad Internacional de Churchill recoge casi una veintena de citas equivocadamente atribuidas a él, pero hay incluso más.

Examinamos aquí algunas de las más famosas con la ayuda del reportaje que el periodista Matt Novak ha publicado en 'Gizmodo' y que nos recuerda que, aunque la cita es bella, el revisionismo histórico para apoyar nuestra propia agenda no lo es.

“Los fascistas del futuro se llamarán a sí mismos antifascistas”

Un clásico que ha saltado desde los 'timelines' de Twitter hasta las cenas en familia. Basta con una somera búsqueda en internet para descubrir que Churchill nunca pronunció dicha frase, como confirma la propia institución dedicada a su figura. Sin embargo, no resulta nada fácil trazar el verdadero origen de esta expresión. Novak recuerda que el senador de Louisiana Huey Long dijo algo parecido antes de 1935: “Cuando el fascismo llegue a América será llamado antifacismo”.

En realidad, era una expresión relativamente común antes de la Segunda Guerra Mundial que ni siquiera inventó Long, como explica el blog 'Stand Up to Hate'. Un recorte de periódico muestra una columna escrita por un profesor de la Universidad de Yale que alertaba ante la posibilidad de que el fascismo europeo se infiltrase en EEUU bajo la denominación de “americanismo”.

“Matamos al cerdo equivocado”

La favorita de aquellos que consideran que el fascismo no era tan malo en comparación con el comunismo. Se suele interpretar la frase como una pista de que Churchill se arrepentía de haber acabado con los nazis cuando el verdadero enemigo era la Unión Soviética. Novak recuerda que muchas páginas neo-nazi revisionistas defienden la tesis de que el inglés realmente nunca quiso actuar contra el Tercer Reich y que se vio obligado a hacerlo por presiones del 'lobby' judío.

¿Cómo habría podido hablar tan mal de su mujer Clemmie, que se sabe que fue liberal durante toda su vida?

Al parecer, la cita aparece por primera vez en el año 2001, en el prefacio de la edición de ese año de 'Propaganda in the Next War' de Sydney Rogerson. El problema es que el libro fue publicado por primera vez en 1939 y el autor murió en 1993, lo cual quiere decir que cualquier puede editarlo en Inglaterra y, por lo tanto, añadir cualquier prólogo sin ninguna clase de revisión más allá de la de la propia editorial.

“Si no eres liberal a los 25 años, no tienes corazón. Si no eres conservador a los 35, no tienes cerebro”

Un clásico que encanta a los conservadores. La página de la Sociedad Internacional de Churchill señala que no hay ningún registro que muestre que el político dijese nada parecido, y cita al profesor Paul Addison de la Universidad de Edimburgo, que aclara que “Churchill no puede haber utilizado las palabras que se les atribuyen. ¡Era un conservador a los 15 años y un liberal a los 35! ¿Y cómo habría podido hablar tan mal de Clemmie, que se sabe que fue liberal durante toda su vida?” Se refiere a Clementine Holzier, la esposa de Churchill desde 1908 hasta la muerte de este en 1965.

Churchill el 5 de marzo de 1946, pronunciando el discurso conocido como del Telón de Acero. (Cordon Press)
Churchill el 5 de marzo de 1946, pronunciando el discurso conocido como del Telón de Acero. (Cordon Press)

¿De dónde sale la frase? Parece ser, según una entrada publicada en 'Quote Investigator', que de un libro editado en 1975 por el novelista, dramaturgo e historiador Jules Claretie. Eso sí, como suele ser habitual, la frase original era un poco menos llamativa: “Aquellos que no son republicanos a la edad de 10 años nos hacen dudar de la generosidad de su alma; pero aquellos que, después de los 30, persisten, nos hacen dudar de su salud mental”.

“No hay impuesto bueno”

El argumento de autoridad definitivo para los detractores del Estado de bienestar y los servicios públicos. Que nadie haya sido capaz de encontrar esta frase de boca de Winston Churchill no quiere decir, obviamente, que este no tuviese ninguna opinión sobre los impuestos, pero esta era más compleja. El 12 de febrero de 1906, en la Cámara de los Comunes, Churchill dijo lo siguiente: “Los impuestos son malos; un mal necesario, pero aun así, un mal, y cuantos menos tengamos, mejor”. Puede sonar parecido, pero no es lo mismo.

“Creo que tendremos que elegir durante las próximas semanas entre la guerra y la vergüenza“, escribió en una carta, y probablemente ese sea el origen

“El gobierno tuvo que elegir entre la guerra y la vergüenza. Eligieron la vergüenza. También obtuvieron guerra”

La cultura popular señala que Churchill soltó esta sentencia a propósito del inicio de la Segunda Guerra Mundial, pero es una verdad a medias. Como ocurre a menudo, las alteraciones para embellecer una frase que literalmente perdería algo de fuerza puede contribuir a que se tergiverse la realidad. El Instituto Churchill señala que lo más probable es que la afirmación evolucionase desde una carta que el Primer Ministro envió a David Lloyd George el 13 de agosto de 1938, antes de la Conferencia de Múnich que se celebró entre los líderes ingleses, franceses, italianos y alemanes con el objetivo de solucionar la crisis de los Sudetes.

“Creo que tendremos que elegir durante las próximas semanas entre la guerra y la vergüenza, y no estoy muy seguro de qué va ser lo que realmente decidamos” es lo que estamos seguros que Churchill escribió en su día.

“Ron, sodomía y látigo”

Rum sodomy lash
Rum sodomy lash

Los más melómanos recordarán el título del mejor disco de los irlandeses The Pogues, “Rum, Sodomy & the Lash”, es decir, “ron, sodomía y látigo”. Durante décadas se ha pensado que Churchill fue el que aseguró que “las únicas tradiciones de la Marina Real británica son el ron, la sodomía y el látigo”. No fue así, pero lo mejor de todo es la explicación que ofreció el asistente de Churchill, Anthony Montague-Browne: no, su jefe no pronunció dicha frase, pero le habría gustado que se le hubiese ocurrido a él.

“¡Nunca te rindas!”

El mensaje de autoayuda perfecto, tanto más cuando Churchill se puso al frente de los aliados durante una de las guerras más cruentas que ha vivido el ser humano. A menudo se cita como “nunca, nunca, nunca, nunca, te rindas” (“never quit, never never quit”), pero, en realidad, la frase original tenía un matiz añadido que le restaba algo de fuerza: “Nunca te rindas, nunca, nunca, nunca, nunca, excepto a las creencias del honor y el buen juicio”.

“Ofrezco hambre, sed, marchas forzadas, batalla y muerte”, dijo Garibaldi a mediados del siglo XIX

“Sangre, sudor y lágrimas”

La reservamos para el final porque, aunque no pronunciase nunca dicha expresión textualmente, Churchill sí que dijo algo muy parecido. La expresión que el Primer Ministro manejó durante su comparecencia en la Cámara de los Comunes el 13 de mayo de 1940 era “sangre, trabajo duro, lágrimas y sudor”. En algún momento de la historia y, una vez más, por economía lingüística, el esfuerzo se quedó por el camino.

Giuseppe Garibaldi.
Giuseppe Garibaldi.

Al parecer, era una expresión muy querida por el mandatario inglés, que ya la empleó en 1931. Su origen se remonta a Giuseppe Garibaldi, que el 2 de julio de 1849 arengó a sus tropas en Roma con la siguiente frase: “Ofrezco hambre, sed, marchas forzadas, batalla y muerte”. El general italiano era uno de los ídolos de Churchill, que de hecho, hasta sopesó la posibilidad de escribir su biografía.

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