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Trece canciones sobre la muerte
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LAS MEJORES LETRAS SOBRE LA CUESTIÓN CAPITAL

Trece canciones sobre la muerte

Es el gran enigma de la existencia humana desde tiempos inmemoriales. Distintos rituales, manifestaciones artísticas, festividades y reflexiones han sido dedicados al momento final de nuestras

Es el gran enigma de la existencia humana desde tiempos inmemoriales. Distintos rituales, manifestaciones artísticas, festividades y reflexiones han sido dedicados al momento final de nuestras existencias. Cómo no, la música rock también ha reflejado la preocupación por ese instante en el que las Moiras cercenarán el hilo que nos mantiene unidos a la vida. Luis Boullosa, periodista, escritor y colaborador de El Confidencial nos cuenta el reflejo que ha tenido en la música popular, seleccionando trece temas significativos. Boullosa estará actuando junto a su banda Gog y las Hienas Telepáticas en Madrid el 3 de mayo (Wurlitzer Ballroom), en Móstoles el día 5 (Asociación de Músicos), el 10 en León (Pub Santa Cruz), el 16 de junio en Madrid (Barracudas) y el 22 de ese mes en Pontevedra (Liceo Mutante).


1. Lou Reed - Magician (Magic and Loss, 1992)

En 1992, Reed compuso Magic & Loss, su disco conceptual sobre el asunto que nos ocupa, tras el deceso de dos amigos cercanos (uno de ellos el músico y compositor Doc Pomus). Sigue siendo una obra esencial algo incomprendida y, en lo que a mi respecta, el último disco realmente necesario que firmó. Uno de mis primeros grupos se llamó Goodby Mass en honor a una de sus canciones, pero quizá sea este Magician la pieza más demoledora de todas. Reed se introduce en el papel del moribundo para proyectar un helador reflejo de la perplejidad y la impotencia. “Mago, toma mi espíritu/por dentro soy joven y vital/por dentro estoy vivo/por favor, rescátame/Quedan tantas cosas que hacer/es demasiado pronto/para que se acabe mi vida/para que este cuerpo se pudra simplemente//Quiero una magia que me mantenga vivo/quiero un milagro, no quiero morir/Me da miedo ir a dormir y nunca despertarme/no existir más(…)”. Buen rollo.

2. Arab Strap - The night before the Funeral  (Philophobia, 1999)

La reseña del Rockdelux sobre el primer largo de Arab Strap, que salió a la calle hace ahora trece años, estaba muy bien escrita. Tanto que lo primero que hice fue comprármelo. El periodista, bendito sea, no recuerdo su nombre, tenía razón por una vez. Esta noche me he lo he vuelto a poner y su distanciada magia, su gélido ardor, siguen intactos. Disco semi-conceptual sobre las varias jodiendas psico/sexuales de la primera edad adulta, en él se respira el cargado tufo de un realismo feista y nada autoindulgente que las instrumentaciones acompañan a la perfección con su fría pero enfática síntesis. Es un paseo árido, sincero hasta la náusea, que, como no, tiene un funeral como a mitad de trayecto. A determinadas alturas, todos hemos ido a alguno ya. Por aquel entonces, cuando lo escuché, yo vivía con otros tres tipos en un piso en Madrid. Tenía un colchón en el suelo del cuarto, revistas tiradas por todas partes y una mesa barata. Las persianas bajadas daban a bloques de pisos. Recomiendo ese mismo escenario para la escucha perfecta de esta maravilla.

3. Shane MacGowan and The Popes - Paddy Rolling Stone (The Crock of Gold, 1997)

Si eres bueno, tus canciones sobre la muerte suelen ser también poderosas canciones sobre la vida, y a Shane MacGowan la vida y la muerte le salen por los poros, a chorros de whisky. El líder de los legendarios Pogues y magistral narrador de historias abría con este temazo su segundo y último trabajo con The Popes, el disco de Irish pub punk definitivo, si acaso eso existiera. Por lo demás, tiene clarito que no viene a cuento cambiar de hábitos en el otro barrio: “Y cuando me muera, no me molestéis/sólo cavadme un agujero de dos metros/con un candil en mi cabeza, otro a mis pies/y una jarra de alcohol”. Por cierto, Shane sigue vivo y coleando, y este verano grabará un directo con los Pogues en el Olympia de París, esa ciudad tan desagradable.

4. Enablers - Cliff (Blown Realms and Stalled Explosions, 2011)

Sereno y emocionante acercamiento a la muerte del padre y a las horas previas de vejez y contemplación de lo que huye. Solemne y al tiempo doméstico, transmitido por la carnosa voz del poeta Pete Simonelli y envuelto en fluir de post rock ambiental de una de las bandas más injustamente subvaloradas que recuerdo. Su mezcla de poesía y música, lejos de quedarse en un experimento para minorías, resuena en directo con abrasiva intensidad, y Simonelli parece haber pasado de la agitación post-beat a una profundidad equilibrada y tensa que presagia obras mayores, si cabe: “En un año yo dormiría en el suelo junto a su cama/y escucharía su errático respirar a través de la noche,/esperando a que el cuerpo se rindiese.//Cuando el último suspiro llegó, el me miró directamente,/y después, se fue.//Rodando, sacaron el pequeño cuerpo consumido/bajo una sábana blanca./La mayor parte de la tierra en torno estaba muerta con él”.

5. Nick Cave and the Bad Seeds - Papa Wont leave you, Henry (Henry’s Dream, 1992)

Explosivo arranque de Henry’s Dream, un disco irregular que contiene sin embargo varias gemas en bruto (Straight to you, Loom of the Land…). Me interesa por la relación entre la muerte y una de las más clásicas mentiras de la humanidad: “Papá no te va a dejar, no te preocupes”. Lo cual permite que las palabras del Cave más asalvajado resuenen con extraña ironía. A él se le da bien eso.

6. Poison Idea - Feel The Darkness (Feel the Darkness, 1996)

Por lo que recuerdo de una vieja entrevista, la canción va sobre una pobre chica punk a la que conocían los miembros de la banda y que se enganchó a la heroína. Terminó trabajando como prostituta, siendo finalmente víctima de un asesino en serie. El único medio tiempo y una de las mejores canciones del disco al que da nombre, obra maestra de unos de los peces gordos indiscutibles del punk en los 90. En directo hacemos una versión de Taken by Surprise, del mismo disco. No tiene ni un tema malo.

7. Tom Waits - The ocean doesn’t want me (Bone Machine, 1992)

Tema poco recordado de mi disco favorito de Tom Waits, Bone Machine un trabajo en el que la muerte aparece como personaje central en al menos otras dos canciones (las poderosísimas Earth Died Screaming y Black Wings). The Ocean… es una miniatura de menos de dos minutos que pasa casi inadvertida, encajonada como una psicofonía aleatoria entre los apocalípticos arranques del disco y justo antes de la antológica Jesus Gonna Be Here. Alguien, frente al mar, fantasea con la desaparición:  “Y me encantaría ir ahogándome/y quedarme y quedarme/pero el océano no me quiere hoy//Con seguridad no dolería/Todo lo que encontrarían sería mi cerveza/y mi camisa//Hay una resaca del diablo/y el socorrista se ha ido/pero el océano no me quiere hoy…”. Todos lo hemos pensado alguna vez, ¿no? 

8. The Drones - Words from the executioner to Alexander Pearce (Gala Mill, 2006) 

“Dime como lo llevas/ahora que es hora de irse…” pregunta el verdugo. Palabras del ejecutor a Alexander Pearce es uno de los temas que convierten al árido, rocoso y oscuro Galla Mill de The Drones en una obra maestra en la que su líder, Gareth Liddiard, explota definitivamente como el letrista prodigioso que es. En este caso, se mete en la piel del verdugo encargado de ejecutar a Pearce, personaje histórico casi legendario en Australia y cuya historia de desgracia, presidio, fugas, canibalismo y muerte deberían buscar y leer si quieren entender de que va la canción.

9. Mark Lanegan - Man in the Long Black Coat (I’m Not There, 2007)

Mark Lanegan se apropia con éxito -y ese vozarrón suyo que derrite la piel- de uno de los temazos de ese clásico menor de Dylan (o acaso no tan menor) que es Oh Mercy. Decorado caribeño con huracán en ciernes para la misteriosa fuga de una mujer con un tipo maqueado de negro y con una cara “como una máscara”. En realidad no tiene por qué ser la muerte, pero me adhiero a la interpretación de mi amigo Pepe: “Dylan vuelve otra vez sobre los pasos de Woody Guthrie para contar la historia de una mujer que abandona su confortable vida para huir hacia adelante con un diabólico hombre de negro. ¿Puede esta mujer, en realidad, haberse suicidado y ser el Hombre del Abrigo Negro simplemente la muerte misma?”. El disco entero es una maravilla que los dylanólogos de nuevo cuño deberían revisar con atención, y el capítulo que Dylan dedica a la grabación en su biografía “Crónicas” quizá sea lo mejor de un libro de por sí excelente.

10. Giant Sand - Death, Dying & Channel 5 (Ballad of a thin line man, 1986)

“Cuando estás a punto de vivir/estás a punto de morir/ y es todo la misma cosa”. Un temazo del primer disco de los prodigiosos Giant Sand, cuando hacían rocanrolazo desbocado y desmañado, pero ya expresionista. La letra oscila entre lo costumbrista y lo críptico, aunque Howe Gelb suele importar más por cómo lo canta que por lo que canta. Están reeditando su discografía completa en vinilo, así que es un buen momento para revisar esta época inicial de una banda única.

11. Los Enemigos - La otra orilla (La Cuenta Atrás, 1991)

“A lo lejos se ve/la otra orilla/No me haré viejo sin ver/la otra orilla”. Una de las joyas indiscutibles de la trilogía metafísica de Josele Santiago, esos tres discos irrepetibles que son La vida Mata, La Cuenta Atrás y Tras el último no va nadie. Hubiese valido también la escalofriante Septiembre, o La carta que no, una de esas canciones capaces de hacerme llorar, pero La otra orilla plantea el tema de manera clásica, casi onírica y especialmente clara al tiempo. El hombre frente a su particular laguna estigia. O así lo percibo yo, al menos.

12. Rafael Berrio - Simulacro (1971, 2011)

Pieza maestra dentro de un disco maestro. No hay mucho que comentar, basta con escucharla. Probablemente la segunda mejor canción en español que he escuchado en años. Y la primera también está en ese 1971 que es, por el momento, la cumbre del amigo Berrio.

13. Corcobado y los Chatarreros de Sangre y Cielo - Ladrada del afilador (Tormenta de Tormento, 1991)

Cima absoluta del cosmos corcobadiano de la época; estigma, quizá, porque su sombra es larga, la ladrada de Miguel Angel, el afilador dibuja ese punto exacto en el que vanguardia y tradición se dan la mano para crear algo único. Por desgracia en España ese momento ha acaecido muy raramente. Por lo demás, una canción narrativa absolutamente magistral, interpretada con ferocidad y arropada a la perfección por un grupo muy notable en el que estaban, si no recuerdo mal, Nacho Colis, Justo Bagüeste y Nacho Laguna.

Es el gran enigma de la existencia humana desde tiempos inmemoriales. Distintos rituales, manifestaciones artísticas, festividades y reflexiones han sido dedicados al momento final de nuestras existencias. Cómo no, la música rock también ha reflejado la preocupación por ese instante en el que las Moiras cercenarán el hilo que nos mantiene unidos a la vida. Luis Boullosa, periodista, escritor y colaborador de El Confidencial nos cuenta el reflejo que ha tenido en la música popular, seleccionando trece temas significativos. Boullosa estará actuando junto a su banda Gog y las Hienas Telepáticas en Madrid el 3 de mayo (Wurlitzer Ballroom), en Móstoles el día 5 (Asociación de Músicos), el 10 en León (Pub Santa Cruz), el 16 de junio en Madrid (Barracudas) y el 22 de ese mes en Pontevedra (Liceo Mutante).