actuaban INFILTRándose en las filas enemigas

Asesina y celébralo como si no hubiera un mañana: los guerreros secretos de Churchill

La SSRF fue un grupo de hombres sanguinarios que sembraron el terror detrás de la líneas enemigas actuando bajo las órdenes de propio Churchill

Foto: Winston Churchill velaba por los intereses de esta unidad secreta para poder llevar a cabo operaciones en países neutrales.
Winston Churchill velaba por los intereses de esta unidad secreta para poder llevar a cabo operaciones en países neutrales.

El libro de Damien Lewis Churchill's Secret Warriors (Quercus) recoge una de las historias menos conocida de la Segunda Guerra Mundial pero igualmente impresionante: la de un pequeño grupo de hombres sanguinarios que sembraron el terror trás las líneas enemigas actuando bajo las órdenes del propio Churchill.  

Brian Viner recoge en el Daily Mail algunas de las historias que se pueden encontrar en el libro de Lewis para presentarnos a este ejército secreto poco convencional y extremadamente violento, cuya arma preferida era el arco y la flecha.  

Conocidos oficialmente como la Small Scale Raiding Force (SSRF), este comando secreto actuaba sin piedad y se infiltraba allá donde les ordenaban con el objetivo de derribar al enemigo con tácticas poco “comunes”.

La unidad fue entrenada para llevar a cabo operaciones políticamente explosivas, ilegales o inmorales

Bajo el mando del aristócrata danés Anders Lassen –conocido como Andy–, personaje carismático y sin escrúpulos, la SSRF terminó por ser conocida como el Ministry of Ungentlemanly Warfare (algo así como ministerio de la guerra poco gentil), encargado de sembrar el terror entre las filas nazis.   

La SSRF, sin moral ni control   

La SSRF se creó en julio de 1940 como una unidad secreta formada esencialmente para operaciones especiales. Con el tiempo, sus poco ortodoxas técnicas de combate fueron determinantes ante muchos de los enfrentamientos frente al ejército alemán.

Anders Lassen, el líder de la SSRF. (Wikipedia)
Anders Lassen, el líder de la SSRF. (Wikipedia)

En palabras del propio Vines, la unidad fue entrenada “para llevar a cabo operaciones políticamente explosivas, ilegales o inmorales” demasiado arriesgadas como para ser realizadas o respaldadas oficialmente el bando británico.

Peculiares técnicas como la que usaba Lassen al gritar sus órdenes en alemán para confundir al enemigo, o no tomarse demasiado en serio las normas oficiales del ejército y enviar a sus superiores, como informe operacional tras una batalla, el simple y breve mensaje: ‘Landed. Killed Germans. F***ed off.’

El hecho de que actuasen por su cuenta y de un modo especialmente agresivo y sanguinario, derivó en una batalla constante no sólo entre los aliados y los nazis, sino entre el propio ejército regular británico y Churchill al no entender por qué concedía tantas licencias a este comando de guerreros mercenarios.  

Armados con arcos y flechas

Una de las cosas que más llaman la atención de este grupo secreto es que su arma preferida era el arco y la flecha. El propio Lassen fue quien solicitó en la oficina de guerra que se le permitiera armarse con el arco y la flecha con los que había aprendido a cazar en su finca familiar presentándolos como “la máquina de matar en perfecto silencio”.  

Lewis comenta irónicamente que no les concedieron el permiso para usar flechas porque eran demasiado “inhumanas”, mientras les instaban a “armarse con ametralladoras y lanzallamas” para vencer al enemigo.  

No obstante, esto no impidió que Lassen, conocido como un Robin Hood mercenario, preparase asaltos furtivos arco en mano en las zonas ocupadas de Channel Islands.

Estrategia: atacar durante la embriaguez del enemigo

En el libro, Lewis recoge algunas de las asombrosas hazañas de estos guerreros secretos de Churchill en África Occidental, las Islas del Canal, Creta, Grecia e Italia.

Viner destaca entre ellas la primera operación que se registró en nombre del secreto SSRF y que marcó su forma de trabajo: siempre de imprevisto, sorprendiendo al enemigo agresivamente cuando menos se lo espera.  

Cuando observaron que estaban lo suficientemente borrachos, Lassen y su equipo remolcaron las embarcaciones hacia Nigeria

Con nombre en clave Operación Postmaster (jefe de correos), tuvo lugar en 1942 en la colonia española de Fernando Poo (una isla de África Occidental que ahora se llama Bioko). España era un país neutral, por lo que Churchill no podía correr el riesgo de ordenar un ataque abierto en este territorio.  

Así, la unidad secreta dirigida por Lassen se dirigió a la zona en un pequeño barco de guerra disfrazado como si fuese un crucero de vacaciones de origen sueco, con el objetivo de desactivar y capturar los barcos alemanes e italianos anclados allí.

Se aprovecharon de la celebración de una cena multitudinaria a la que estaban invitados los oficiales alemanes e italianos encargados de la custodia de los barcos y, cuando observaron que estaban lo suficientemente borrachos, Lassen y su equipo remolcaron las embarcaciones hacia Nigeria, territorio británico.

“Fue un acto de flagrante piratería y una violación peligrosa de neutralidad”, comenta Vine, pero realmente útil para el ejército británico, que pudo negar cualquier relación de aquel sabotaje con sus hombres.  La SSRF había conseguido no dejar ninguna prueba tangible de la participación británica, y “Churchill estaba encantado”.

Lassen y su equipo: alcohol, fiesta y efectividad

La unidad secreta de Churchill, no se caracterizaba precisamente por su disciplina y organización. Al contrario, como explican en el libro, eran un grupo de mujeriegos, alcohólicos y fiesteros.

Portada del libro de Damien Lewis 'Churchill's Secret Warriors'
Portada del libro de Damien Lewis 'Churchill's Secret Warriors'

Como ejemplo, Lewis comenta que, tras su crucial papel en la liberación de Atenas, los miembros de la SSRF “se lanzaron a las calles en medio de una lluvia de flores como si no hubiera un mañana”.

El papel de Lassen en esta historia es fundamental. Un líder al que sus hombres adoraban por su valentía y porque “nunca dio una orden que no llevaría a cabo él mismo”.

Lassen y su grupo de combatientes disidentes eran “una especie de cruce entre unos merodeadores vikingos y James Bond”, explica el autor.

Infiltrados entre las filas enemigas, sus ataques directos y sorpresivos eran capaces de exasperar a cualquier soldado nazi. De hecho, Vines recoge una frase de un comandante alemán que define cómo actuaban Lassen y sus hombres: 'vienen como los gatos y desaparecen como fantasmas'.

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