"improbable" no es lo mismo que "imposible"

¿III Guerra Mundial? “Sí, puede ocurrir”

Esta semana se celebra el centenario de las primeras batallas de la IGM. No son pocos los historiadores que han aprovechado la efeméride para dar la alarma

Foto: Un soldado ucraniano sostiene su rifle en un puesto de control de la ciudad de Debalcevo. (Reuters)
Un soldado ucraniano sostiene su rifle en un puesto de control de la ciudad de Debalcevo. (Reuters)

Aunque el inicio de la I Guerra Mundial suele fecharse el 28 de julio de 1914, día en el que fue asesinado en Sarajevo el archiduque Francisco Fernando de Austria, no fue hasta el 4 de agosto cuando se inició realmente un conflicto que, hasta entonces, muchos creían inimaginable. Ese día, hace justo un siglo,  Alemania invadió Bélgica y Luxemburgo, lo que provocó la intervención inglesa en el conflicto. Todos los países se vieron obligados a pronunciarse. Tal día como hoy, un 5 de agosto, España y Estados Unidos proclamaban su neutralidad. El resto es historia… Y más de 9 millones de muertos.

Aprovechando la efeméride, no son pocos los historiadores que han realizado una analogía entre el mundo de hace un siglo y el que vivimos hoy. Y, por desgracia, han encontrado muchas similitudes. La historiadora Margaret MacMillan autora de De la paz a la guerra (Turner) –un análisis del origen de la I Guerra Mundial–, explicaba en una entrevista en El Confidencial que no es descartable hoy en día un nuevo conflicto global. “China está recuperando la relevante posición en política internacional que tenía antes del XIX y comienza a utilizar su poder económico para convertirse en potencia militar”, aseguró MacMIllan. “Para una fuerza dominante nunca es fácil gestionar la pérdida de poder, y Estados Unidos ya no es tan fuerte como antes. Gran Bretaña se vio ante el mismo problema con EEUU y con Alemania. Resolvió las diferencias y evitó la guerra con sus antiguas colonias, pero terminó en contienda armada con Alemania”.

Hoy como entonces, las tensiones nacionales siguen siendo un problema. No hay que olvidar lo que está ocurriendo en Ucrania, Oriente Medio, Siria y el Pacífico –donde sigue creciendo la tensión por el control de las Islas Senkaku entre Japón y China–. Estamos viviendo un ambiente prebélico (siendo generosos con el prefijo) cuya evolución es difícil de prever.

Puede pasar otra vez

En un artículo publicado en The Atlantic, con el explícito título «Sí, puede pasar otra vez», el veterano corresponsal de The New York Times Roger Cohen, asegura que, al igual que hoy en día, en 1914 era impensable que estallara un conflicto global. Pero estalló. Y lo más peligroso que puede ocurrir es que pensemos, como entonces, que no existe tal posibilidad.

Aunque hubo episodios que antecedieron el desastre, los líderes mundiales no creían que un conflicto mundial fuese posible

“Entonces, como ahora, Europa había vivido un largo periodo de paz relativa, tras la finalización de las guerras napoleónicas”, explica Cohen. “Entonces, también, el rápido progreso en ciencia, tecnología y comunicaciones habían dado a la humanidad un sentido de interés compartido que impediría la guerra, a pesar de la ominosa competencia naval entre Gran Bretaña y Alemania. Entonces, también, las personas más ricas dedicaron sus fortunas a la conciliación y el entendimiento humano”.

Aunque hubo episodios que antecedieron el desastre, como la anexión de Bosnia-Herzegovina por parte del imperio Austrohúngaro en 1908 –un suceso directamente relacionado con el estallido seis años después de la guerra–, los líderes mundiales no creían que un conflicto mundial fuese posible. Pero era posible. Igual que lo es ahora.

Los príncipes británicos, el presidente francés, los reyes de Bélgica, el presidente alemán y el rey Felipe en la conmemoración de la IGM, ayer, en Lieja. (Reuters)
Los príncipes británicos, el presidente francés, los reyes de Bélgica, el presidente alemán y el rey Felipe en la conmemoración de la IGM, ayer, en Lieja. (Reuters)

Un posible escenario

No hace falta tener demasiada imaginación –aunque sí poca fe en la humanidad– para esbozar una plausible sucesión de acontecimientos que nos llevarían a la III Guerra Mundial. Esto es lo que podría ocurrir según Cohen:

1. Se intensifican los enfrentamientos entre las fuerzas del gobierno de Ucrania y las formaciones paramilitares organizadas por quintacolumnistas rusos. Se eleva el número de muertes.

2. La OTAN envía tropas y cazas F-16 a Polonia y los estados bálticos para disuadir a Rusia, lo que redobla su ira. Un general ruso declara que Rusia es “una gran y humilde nación asediada”.

3. El presidente de Estados Unidos explica que su país está agotado de la guerra y no buscará un conflicto, pero impone sanciones a todo el sector energético ruso. Los estados europeos dependientes de la energía rusa se quejan. Un excanciller alemán que trabaja ahora en el Consejo de Administración de una empresa energética asegura que los intereses de su país están alineados con los de Moscú.

4. Un movimiento independentista de la minoría rusa de Estonia gana fuerza apoyado por agentes rusos y anuncia su apoyo a la República Popular de Donetsk y los separatistas prorrusos de Ucrania. Una ola de ataques cibernéticos inhabilita las instalaciones del gobierno de Estonia y un pez gordo del país asegura que el presidente ruso es un “troglodita imperialista atrapado en un juego de suma cero”.

5. Después del intento de asesinato del ministro de exteriores estonio en un mitin en la capital, crecen las presiones para que Estados Unidos invoque el artículo 5 del tratado de la OTAN, según el cual “cualquier ataque armado contra uno de los países miembros en Europa o Norteamérica será considerado un ataque contra todos”. El presidente de EEUU insiste en que “dibujar líneas rojas en el siglo XXI no es un ejercicio útil”.

6. Poco después del discurso del presidente de EEUU, en una misteriosa coincidencia, un barco chino encalla en una de las deshabitadas islas Sensaku, administradas por Japón. China envía una pequeña fuerza a lo que ellos llaman islas Diayou “como medida de protección”. Japón envía cuatro destructores para desalojar a los chinos y le recuerda al presidente de EEUU lo que había dicho sobre esas islas, ubicadas junto a unas importantes reservas de petróleo submarinas: que están incluidas en el acuerdo de defensa establecido entre Washington y Tokio.

7. Un senador republicano, aprovechando el ambiente belicoso que se vive en Washington, declara que “Estonia es más que un par de rocas en el mar de China Oriental” y exige saber si “los Estados Unidos han roto las alianzas de tratados en Europa y Asia que han sido el fundamento de la seguridad global desde 1945”.

8. El presidente de EEUU, forzado por el senado, da un ultimátum a China para que abandone las islas Sensaku bajo amenaza de acciones militares. Además le dice a Rusia que otro acto de violencia secesionista en Estonia enfrentará a las fuerzas de la OTAN con las tropas rusas concentradas en la frontera con los países bálticos. Ambas advertencias son ignoradas. Los líderes chinos y rusos acusan a los Estados Unidos de “prolongar las hostilidades y alianzas propias de la Guerra Fría para buscar la dominación global”. Comienza la III Guerra Mundial.

Vladimir Putin en 2005, durante una visita a EEUU, en una exposición del museo Guggenheim de Nueva York. (Reuters)
Vladimir Putin en 2005, durante una visita a EEUU, en una exposición del museo Guggenheim de Nueva York. (Reuters)

Razones para la esperanza

Aunque Cohen insiste en que un escenario como el que imagina en su artículo es perfectamente posible, también reconoce que hay razones para pensar que la III Guerra Mundial, al menos de momento, es perfectamente evitable:

  • Europa es una entidad política y económicamente integrada y, sobre todo, partidaria de la paz, en la que creen fuertemente la mayoría de los europeos, que contemplan la guerra con revulsión.
  • Estados Unidos, después de enfrentarse a dos guerras sin victoria, se encuentra en un periodo de contracción que podría durar toda una generación.
  • Las guerras ya no son lo que eran. Nunca más veremos una guerra entre dos grandes ejércitos en tierra. Los conflictos se dirimirán gracias a drones sin piloto. Algo especialmente importante de darse un conflicto entre Rusia y China contra EEUU, países a los que separa un océano.
  • Al contrario que en 1914 o 1939, Estados Unidos cuenta con enormes bases en Europa y Asia, que sostienen una tenaz Pax Americana.
  • La Rusia de Putin es oportunista. Puede involucrarse en conflictos en Ucrania o Georgia porque considera aceptable el precio a pagar, pero, previsiblemente, no se atrevería a hacer lo mismo en países de la OTAN.
  • China está concentrada en su propio éxito económico y entiende la utilidad de Estados Unidos para tranquilizar a vecinos como Japón y Vietnam. De momento, China no tratará de imponer su propia versión de la Doctrina Monroe. Aunque se acelere la carrera armamentística asiática, mantendrá el nacionalismo bajo control.
  • Si algo nos enseñó la II Guerra Mundial fueron los horrores de la guerra nuclear. Estas armas siguen sobre el tablero de juego y, al igual que en la Guerra Fría, el temor a un holocausto nuclear sigue presente.

Aunque a veces pensemos lo contrario, el optimismo es inherente a la humanidad. Basta revisar cualquier periódico anterior a la primera y segunda guerra mundial para encontrar textos en los que se insistía en que un conflicto bélico de escala global era impensable. Nos equivocamos si pensamos que algo “improbable” es lo mismo que “imposible”. Y, según Cohen, “no hay que descartar a la ligera un pesimismo bien fundamentado ni los tratados que ha producido”. 

Alma, Corazón, Vida
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