SEXO, DROGAS, CHAMPÁN Y SÍFILIS

La misteriosa muerte de Olive Thomas, "la mujer más hermosa del mundo"

Ha pasado ya casi un siglo desde que Olive Thomas bebió un frasco de bicloruro de mercurio, y tan solo su marido supo qué pasó exactamente aquella noche de 1920

Foto: Memory of Olive Thomas, pintado por Alberto Vargas en 1920.
"Memory of Olive Thomas", pintado por Alberto Vargas en 1920.

“Un telegrama informó al director de Selznick Pictures que su mayor estrella había aparecido muerta en París. El sosegado, célebre Hotel Crillon de la Plaza de la Concordia era un entorno improbable para el primer escándalo de Hollywood. Esa mañana de septiembre, el botones utilizó su llave maestra para entrar en la suite real del hotel con su carrito de desayunos. Lo que vio le dejó paralizado. Una capa de marta cibelina estaba desplegada en el suelo, y encima de ella, había una joven desnuda. Una mano aún agarraba una botella de cloruro de mercurio. El suicidio de Olive Thomas generó titulares en todo el mundo y provocó una seria controversia… ¿Qué pudo hacer que Olive Thomas acabase con su vida?”

Esta es la descripción de la muerte de la actriz Olive Thomas que el cineasta Kenneth Anger realiza en “Hollywood Babilonia”, la célebre recopilación del lado más escabroso de las estrellas cinematográficas que perpetró el icono del cine 'underground' USA. La muerte de Olive Thomas el 10 de septiembre de 1920, un mes antes de cumplir los 26 (¿club de los 27? ¡Ja!) fue uno de los primeros casos en sacudir Hollywood, que por aquel entonces empezaba a apuntalar su “star system” y que había caído prendado de Thomas, “la mujer más bella del mundo” en palabras del ilustrador Harrison Fisher.

Durante cuatro días, Olive Thomas agonizó entre terribles dolores. El veneno la había dejado ciega y había corroído sus cuerdas vocales

Thomas se había convertido en un icono de la noche a la mañana después de pasar por las Ziegfield Follies y varios papeles para la Selznick Pictures –a razón de ocho al año–, entre los que se contaba el de “The Flapper” (Alan Crosland, 1920). La joven actriz se había casado poco antes de su muerte en segundas nupcias con Jack Pickford, hermano de Mary Pickford, lo que los había convertido en la pareja de moda del Hollywood de la época. Por eso, su estilo de vida al límite y una prensa del corazón ávida de escándalos provocaron que, cuando Thomas murió en extrañísimas circunstancias, el morbo se disparase.

¿Suicidio, asesinato o accidente?

Su viudo explicó a 'Los Angeles Herald-Examiner' lo que pasó aquella infausta noche en el Hotel Ritz parisino. La pareja había vuelto de un recorrido por los bistrós de Montparnasse a eso de las tres de la mañana, después de “beber un poco”, y con el plan de marcharse a Londres el día siguiente. Jack había convencido a su mujer de que no hiciese las maletas, y se metió en la cama, cansado. Ella escribió una carta a su madre y se dirigió al baño. Allí, de repente gritó “¡Dios mío!”

“Salté de la cama, salí corriendo hacia ella y la cogí entre mis brazos”, explicó. “Me gritó que averiguase qué había en la botella. La cogí y leí 'veneno'”. El hombre lo intentó todo para que vomitase lo que acababa de echarse en el estómago, o al menos eso explicó: agua, huevos crudos… Ni siquiera los golpes del médico en el vientre consiguieron que reaccionase. Una vez en el hospital de Neuilly, los médicos Choate y Wharton confirmaron al angustiado actor que lo que había bebido era bicloruro de mercurio en una solución alcohólica. Pickford lo tenía claro: “No quería morir. Tomó el veneno por error”.

“Todas las historias sobre fiestas salvajes, cocaína y peleas domésticas no son verdad”, declaró su marido

Durante cuatro días, Olive Thomas agonizó entre terribles dolores. El veneno la había dejado ciega y había corroído sus cuerdas vocales. Cuando sus riñones dejaron de funcionar, los médicos perdieron toda esperanza, aunque le dijeron a su marido que estaba luchando más que cualquier paciente que jamás hubieran visto. “Ha sido todo un error, querido Jack”, le dijo a su marido, siempre según la versión de este. Durante las doce últimas horas, la actriz se mantuvo viva a base de inyecciones. Sus últimas palabras fueron dirigidas a su marido, después de que este le preguntase cómo se sentía: “Muy débil, pero todo estará bien en un rato, no te preocupes, cariño”. Una hora más tarde, murió.


Pickford decidió relatar con detalle lo ocurrido aquella noche por la gran cantidad de especulaciones que habían circulado alrededor de la muerte de su esposa, sobre todo relacionadas con su licenciosa vida, y a pesar de que las autoridades francesas declararon la muerte de Thomas “un accidente”. Por eso, el actor recordó que “todas las historias sobre fiestas salvajes, cocaína y peleas domésticas desde que dejamos Nueva York no son verdad”. Sin embargo, ¿fue exactamente así?

Una teoría inconsistente

“La noche de excesos de Jack con el consumo de alcohol y drogas, combinada con la sobrecogedora impresión que le causó lo que había hecho y el dolor de perder a su esposa, junto con su conocido historial de autopreservación, hace que su versión de los hechos sea poco creíble”, sugiere Michelle Vogel en 'Olive Thomas: The Life and Death of a Silent Film Beauty' (McFarland). Muy probablemente, añade, la verdad se encuentre en algún punto intermedio entre la embellecedora versión del viudo (especialmente para él) y las teorías que circularon en la prensa de la época, que iban desde el planeado envenenamiento por parte de Pickford hasta el suicidio, pasando por una moralista lectura que convertía esta muerte como la consecuencia lógica de un estilo de vida disoluto.

La teoría que ha ganado fuerza durante los últimos años es la que expone el documental de Timelines Films 'Olive Thomas: Everybody's Sweetheart' (2004), dirigido por Andie Hicks y narrado por Rosanna Arquette: el veneno en realidad era un medicamento de uso tópico para el tratamiento de la sífilis de Jack. ¿Fue accidental o buscado por Thomas, en un ataque de furia? El documental sugiere que la actriz probablemente había sido contagiada por su marido de dicha enfermedad venérea. Y no oculta nada del lado oscuro de la primera novia de América, como sus problemas con el alcohol o su afición al sexo “para llegar donde quisiera”, como explica una reseña publicada en 'Bright Lights Film'.

Su viudo moriría el 3 de enero 1933, a los 36 años, de sífilis. Lo hizo en el Hospital Americano de París, en una habitación desde la cual podía ver aquella donde 13 años antes había fallecido su esposa, cuyos restos descansan en un cementerio en el Bronx (una leyenda urbana neoyorquina sitúa a su fantasma vagando por el Teatro New Amsterdam de Nueva York). La historia de la mujer más bella del mundo fue el primer escándalo de una larga serie a la que muy pronto se añadiría el juicio por violación de Roscoe “Fatty” Arbuckle, el asesinato de William Desmond Taylor o la muerte del galán Wallace Reid, adicto a la morfina. Gracias a ellos, el escándalo pasó a ser parte esencial de la leyenda hollywoodiense.

Alma, Corazón, Vida

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios