SEGÚN LETTA, PIQUÉ Y SOLANA

Adiós a Europa : "En 10 años, en el G-8 no quedará ni Alemania"

En un coloquio, Enrico Letta, Josep Piqué y Javier Solana discutieron acerca de los retos para la economía y la política globales que aguardan detrás de la esquina

Foto: Un estudiante porta una careta de Michel Temer durante una manifestación en Sao Paulo (Brasil). (Reuters/Nacho Doce)
Un estudiante porta una careta de Michel Temer durante una manifestación en Sao Paulo (Brasil). (Reuters/Nacho Doce)

“Lo sentimos, pero la política española está fuera del tema”, bromea Javier Solana, antiguo ministro socialista y actual presidente de ESADE Geo, antes de comenzar un debate organizado por la escuela de negocios y Kreab en el que participa junto al que fuera brevemente primer ministro italiano Enrico Letta y el antiguo ministro popular Josep Piqué. La ocasión que ha reunido a los tres es la presentación del programa “Agenda pública: aproximación multidisciplinar al origen y desarrollo de políticas públicas” de dicha Escuela de Negocios, destinado a directivos y dirigido por Eduardo Madina (no faltan durante la presentación bromas sobre la abstención o el no) y Ángel Saz-Carranza.

Estos tres ilustres de la política internacional de las últimas décadas pusieron de manifiesto los retos que presenta una realidad cambiante y la incertidumbre ante un futuro que, al contrario de lo que ocurría hace no tanto tiempo, resulta mucho más difícil de prever. “Pensad en todo lo que ha pasado durante este siglo”, recordaba Solana. “Todos los días ocurren acontecimientos relevantes. Tenemos una crisis política y social que no hemos sido capaces de resolver y de eso es de lo que vamos a hablar hoy”.

El eslogan de los 'brexiters' es exactamente el mismo de los seguidores de Donald Trump: tenemos que recuperar el control

“En la segunda mitad del siglo XX se podían entender casi todos los conflictos como parte de una lucha entre dos grandes superpoderes, algo que se acabó con la caída del Muro de Berlín y la desaparición de la URSS”, añadió Piqué durante su ponencia. Frente a las predicciones de fin de la historia de Fukuyama, el panorama en el que vivimos ya “no es bipolar, ni siquiera unipolar, sino que vivimos en un mundo de incertidumbre e imprevisibilidad”. Nos adentramos en ese panorama incierto de mano de los tres ponentes, que proporcionaron algunas claves esenciales sobre dónde estamos y adónde vamos.

El elefante en la habitación: el populismo

Ante un auditorio compuesto ante todo por directivos, Letta, primer ministro italiano entre 2013 y 2014, alertó de los peligros de meter todo aquello que no se parezca a la política tradicional en el cajón de sastre de “populismo”. También, de tratar todas estas manifestaciones como si fuesen una mera distracción pasajera. “Consideramos el populismo una enfermedad que no podemos combatir, como si las cosas volviesen a ser como eran si simplemente esperamos”, recuerda. Pero no hay marcha atrás. Como indican también sus compañeros de mesa, los cambios que se han producido durante los últimos años no se deben únicamente a la crisis económica.

Enrico Letta, decano de Paris School of International Affairs-Sciences Po. (Reuters)
Enrico Letta, decano de Paris School of International Affairs-Sciences Po. (Reuters)

“El eslogan de los 'brexiters' es exactamente el mismo de los seguidores de Donald Trump: tenemos que recuperar el control”, recuerda Letta. “Francamente, es complicado entender de qué control se trata. ¿De la UE? ¿De soberanía?” La respuesta nos da la clave para entender qué está pasando políticamente a nivel global: “Son los cambios en la sociedad de los últimos años originados por la globalización y la revolución digital, que han traído mucha incertidumbre”. La incapacidad de dar respuesta a esos cambios ha provocado una reacción política que hace tan solo unos años parecía imposible.

“El miedo que se siente es el miedo a perder el trabajo, a sentirse inseguro, a perder las certezas en las que creías”, explica el italiano. “Es lo mismo que pasa en EEUU con los que apoyan a Trump. Allí no hay refugiados sirios, pero perciben la misma amenaza”. Las instituciones no han sido capaces de solventar ese miedo. En opinión de Letta, hoy en día se perciben como frías, como organizaciones útiles “para la gente que habla muchas lenguas, cosmopolitas, que tienen conocimientos digitales”.

Las instituciones solo parecen útiles para unos pocos, para la gente que sabe hablar varias lenguas y que vive en grandes ciudades

Pero tan solo una parte muy pequeña de la sociedad encaja en ese grupo. El resto corren el peligro de sentirse marginados por un sistema que no es capaz de dar respuesta a sus problemas cotidianos ni aliviar su ansiedad, por lo que es fácil que busquen soluciones en otros lugares. Es lo que ha ocurrido en Reino Unido, cuyo mapa se divide respecto al 'brexit' entre Londres, Oxford, Cambridge, Manchester y Escocia y el resto del país, es decir, pequeñas ciudades y zonas rurales. “El resto está por el 'brexit' y es normal”.

El retorno de la política y la caída de Europa

Si tan importantes son las en apariencia sorprendentes reacciones de la población global a los retos modernos –la salida de Reino Unido de la UE, el referendum de Colombia o la deriva republicana en EEUU– es porque la política ha vuelto para quedarse. “Hemos pasado 10 años en los que se pensó que la política era marginal a la hora de tomar decisiones, que de verdad eran adoptadas por los conglomerados y la economía global”, recapitula Letta. “Hoy hemos descubierto de repente que vivimos en un período de venganza de la política”.

El 'brexit', como ocurre con otros referendos semejantes, ha movilizado a muchos votantes mayores pero pocos jóvenes. (Reuters)
El 'brexit', como ocurre con otros referendos semejantes, ha movilizado a muchos votantes mayores pero pocos jóvenes. (Reuters)

Por primera vez en mucho tiempo, la política ha vuelto al primer plano “porque es la única manera de tomar ese control que se ha perdido”. “Se han tomado decisiones en los referendos, ¿pero quién ha decidido que se decidiese? Tan solo políticos por razones políticas”. Algo tanto más preocupante en cuanto que los jóvenes ya no tienen fe en ella porque “no tienen la sensación de que pueda cambiar su vida” (como ocurrió en el caso del 'brexit') y a que las viejas intermediaciones locales que ponían a los líderes al alcance a la población han desaparecido. Letta aboga por la desaparición de los políticos profesionales y la búsqueda de representantes entre personas “con trabajos normales que se implique en la vida política”.

¿Y en Europa? Letta lanza una advertencia resumida en una dura sentencia. “Los países europeos se dividen en dos grupos: los que son pequeños y los que aún no saben que lo son”. El italiano tiene claro que en apenas unos años ningún país europeo será una de las siete economías más importantes del mundo, especialmente a causa de los problemas demográficos que afrontarán países como Alemania, “que perderá el 25% de su población activa en 20 años”.

La gran mentira de la globalización

Otro de los factores que ha alterado sensiblemente el panorama global ha sido la globalización, pero como recuerda Josep Piqué, ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación entre 2000 y 2002, se trata de una globalización contradictoria. “Es solo económica”, recordó. “Es verdad para los productos, servicios y capitales, pero no para la gente. Siguen existiendo fronteras y gobiernos nacionales”.

Josep Piqué, economista y ex ministro del Gobierno de España. (Efe)
Josep Piqué, economista y ex ministro del Gobierno de España. (Efe)

En opinión de Piqué, esta ausencia de organismos globales está contribuyendo al decrecimiento del comercio global, del que ya hablamos recientemente. “Si Trump gana, el futuro del TTIP (Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión) es oscuro. Si Hillary gana, la posición del gobierno americano estará muy determinada por la configuración del partido demócrata después del apoyo de Bernie Sanders”, explica. “Tengo también muchas dudas sobre el TTP (Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica) entre EEUU y países de Oceanía. Aunque se ha firmado, es poco probable que sea refrendado por los parlamentos”, añadió. En definitiva, la tendencia inmediata es hacia un retorno del proteccionismo y el resurgir de populismos de distinta índole.

Si nosotros somos los ricos no podemos luchar contra los que intentan salir de la pobreza

Estos cambios han sido acelerados por la revolución digital, muy diferente a la de la Revolución Industrial que, como explicó Piqué, garantizó la hegemonía de Occidente durante dos siglos, por la capacidad que confirió a los países europeos de producir más con menos. Con anterioridad, la tecnología era mucho más homogénea en todos los rincones del mundo. Ahora, en la era digital, ocurre lo mismo. De ahí que se sume a Letta al recordar que en “un supuesto G8 de dentro de 10 años ya no habrá ningún país europeo”.

Un punto de vista inmoral

Para terminar, Javier Solana realiza una importante apreciación. Si bien es cierto que los ciudadanos de países occidentales viven peor que hace tan solo unos años (tanto material como anímicamente), se trata quizá de una visión un tanto inmoral, teniendo en cuenta la evolución del mundo en su conjunto. “Durante el último siglo, millones de personas han salido de la pobreza y la expectativa de vida global es más alta que nunca”, recuerda. “En el mundo la situación es mejor, aunque unos pocos de nosotros en el mundo desarrollado tengamos la sensación de que nos hundimos”.

Javier Solana, presidente de ESADEgeo Center for Global Economy and Geopolitics y antiguo Secretario General de la OTAN. (Efe)
Javier Solana, presidente de ESADEgeo Center for Global Economy and Geopolitics y antiguo Secretario General de la OTAN. (Efe)

“Es una reflexión muy inmoral”, concluye. “Si nosotros somos los ricos no podemos luchar contra los que intentan salir de la pobreza”. Ello no quiere decir que debamos olvidarnos de los importantes problemas que amenazan a la sociedad europea, un antiguo modelo global en situación de crisis (especialmente en lo que concierne a la desaparición de puestos de empleo), pero sí proporciona otra mirada a una realidad caracterizada por la complejidad y un tenso equilibro de fuerzas en el que, como se recordó en la charla, “de lo que podemos estar seguros es de que ocurrirán cosas imprevisibles”.

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