“El no supone retroceder 52 años”

Colombia rechaza el acuerdo con las FARC: “La gente prefiere seguir dando plomo”

Tuvo palabras conciliadoras Rodrigo Londoño, ‘Timochenko’, el líder de la guerrilla. “Las FARC mantienen su voluntad de paz y reiteran su disposición de usar solamente la palabra"

Foto: Uno de los partidarios del sí tras conocer el resultado. (Reuters)
Uno de los partidarios del sí tras conocer el resultado. (Reuters)

Cuatro de la tarde en la conocida como Plaza de los Hippies de Bogotá. Es uno de lugares más conocidos de Chapinero, el sector más  vanguardista de la capital colombiana. Allí se habían convocado dos centenares de personas en apoyo al ‘Sí’ en el plebiscito sobre el acuerdo entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y los guerrilleros de las FARC. Todo estaba preparado para una explosión de Júbilo. Una pantalla gigante daba cuenta de la jornada electoral. Ondeaban las banderas blancas de paz y los cánticos victoriosos.

[El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, premio Nobel de la Paz 2016​]

El ambiente empieza a nublarse media hora después. Los gestos comienzan a torcerse. Las lágrimas a aparecer en los ojos de los allí congregados. A las cinco de la tarde se certifica la razón de su pesadumbre: el ‘No’ al acuerdo se impone con el 50,2 del voto, invalidando el acuerdo rubricado el pasado lunes en un multitudinario acto en Cartagena de Indias.

El exvicepresidente de Colombia, Francisco Santos (d), uno de los líderes de la campaña por el 'No'. (EFE)
El exvicepresidente de Colombia, Francisco Santos (d), uno de los líderes de la campaña por el 'No'. (EFE)

Más de 6,4 millones de colombianos rechazaron el acuerdo. Apenas 54.000 votos decantaron la balanza. Más de 170.000 sufragios fueron declarados nulos. El vertiginoso escrutinio deja un país profundamente dividido. Supone un tremendo varapalo para el proceso de paz. También el inicio de una crisis política para el ‘Partido de la U’ de Santos.

No me rendiré, seguiré buscando la paz hasta el último minuto de mi mandato”, dijo el presidente en una alocución dirigida a toda la nación. Se presentan días difíciles para el líder del país. “Como jefe de Estado soy el garante de la estabilidad de la Nación y esta decisión democrática no debe dañar dicha estabilidad”. Mantiene, por ahora, el cese al fuego bilateral entre el Estado y la guerrilla.

Santos es consciente, sin embargo, de la necesidad de incluir en la ecuación del proceso de paz al sector crítico de la población, capitaneado por el Centro Democrático del ex presidente Álvaro Uribe. Por eso anunció que iba a escuchar a quienes han abogado por el rechazo al acuerdo. “Mañana mismo (por este lunes) convocaré a todas las fuerzas políticas, en particular a las que se manifestaron por el ‘No’, para escucharlas y abrir espacios de diálogo para determinar el camino a seguir”, anunció.

Este mismo lunes viajarán a la Habana el jefe del equipo negociador, Humberto de la Calle, y el Comisionado de Paz, Sergio Jaramillo, para informar a los negociadores de las Farc sobre los resultados del “diálogo político”, según avanzó el presidente.

Reacciones de las FARC y Uribe

Tuvo también palabras conciliadoras Rodrigo Londoño, ‘Timochenko’, el máximo líder de la guerrilla. “Las Farc mantienen su voluntad de paz y reiteran su disposición de usar solamente la palabra como arma de construcción hacia el futuro”, expresó. “Con el resultado de hoy sabemos que nuestro reto como movimiento político es más grande, y nos requiere más fuertes para construir una paz estable y duradera”, añadió Londoño.

No cabe duda alguna de que el desafío es mayúsculo, tras el rechazo del pueblo colombiano al acuerdo. Las zonas de concentración destinadas acoger a partir de hoy mismo a los guerrilleros desplazados quedarán probablemente en suspenso hasta que se llegue a un acuerdo total. El último líder en expresar su reacción al resultado fue Uribe, máximo defensor del No. “Queremos que se acabe la violencia, que se le dé protección a las Farc. Señores de las Farc, contribuirá mucho a los colombianos que ustedes participen en la paz”, dijo en un escueto comunicado.

Abogó por el diálogo: “Queremos aportar a un gran pacto nacional”, dijo, pidiendo que las Farc no desestabilicen al país. Habló también en clave económica. Abogando por “decisiones de austeridad y promoción de la confianza privada”. Parte de las críticas del sector opositor en las últimas semanas fueron dedicadas a una posible subida de impuestos para garantizar los acuerdos de paz.

¿Y ahora qué?

La incertidumbre era máxima entre los partidarios del sí. Con el acuerdo de La Habana anulado jurídicamente por el resultado del plebiscito, se abren varios escenarios. Uno de ellos es la renegociación, dándole protagonismo a quienes han defendido el no, como Uribe. Las dudas sobre qué cabida podría darle Santos a la oposición son máximas.

Partidarios del 'sí' lamentan los resultados. (Reuters)
Partidarios del 'sí' lamentan los resultados. (Reuters)

No sólo existen interrogantes por la vertiente estatal. Tampoco está claro si las Farc están dispuestas a renegociar los puntos más espinosos del acuerdo: las penas para los guerrilleros que hayan cometido crímenes considerados graves, calificados como demasiado indulgentes por los partidarios al No, así como la participación de las Farc en la política colombiana.

Otra de las opciones es abrir un proceso constituyente en la que participen todos los sectores ideológicos, algo reclamado tanto por el uribismo como por la misma guerrila. El problema es poner de acuerdo a bloques tan antagónicos.

Decepción

Quienes esperaban la victoria del ‘Sí’ en el referéndum no podían salir de su asombro. Las encuestas daban una amplia ventaja a la aprobación popular del acuerdo de La Habana en los días previos al plebiscito.

Los ojos llorosos de los asistentes a la plaza de Chapinero daban cuenta de su decepción. Juan Fernando Londoño se abrazaba a sus amigos en el centro de la concentración, con el ánimo abatido. Alto y recio, pero emocionado, el ex viceministro de Interior del Partido Liberal, formación histórica en el conflicto armado colombiano, que apoyó el Sí en el referéndum, parecía no creerse el resultado arrojado por las urnas.

El expresidente y senador colombiano, Álvaro Uribe Vélez, posa para una fotografía con un grupo de jóvenes que apoyan el no. (EFE)
El expresidente y senador colombiano, Álvaro Uribe Vélez, posa para una fotografía con un grupo de jóvenes que apoyan el no. (EFE)

“Los partidarios del no tienen que decirnos qué hay que negociar y cómo lo plantean. Su posición ha sido la de oponerse a una negociación con las Farc que contemplara acuerdos y reformas. Ahora que no tenemos esa coyuntura ahora son ellos quienes tienen que decir qué tipo de escenario es el que quieren hacer la paz en Colombia”, reclamaba.

Es consciente de la repercusión que adquieren los partidarios del No con el resultado de las urnas: “Quien tiene ahora la voz cantante es el Centro Democrático de Uribe”, comentaba. “Es triste, pero ellos acaban de meternos en este lío y va a pasar como en Reino Unido (con el referéndum sobre el Brexit) que no tienen un plan claro, ni ninguna hoja de ruta. Llevan meses sin poder concretar la salida de la Unión Europea y aquí vamos a entrar en un limbo similar”, reflexiona.

Enérgico se mostraba Santiago Gutiérrez, un estudiante de Economía de la capitalina Universidad de los Andes: “Este No significa un retroceso de 52 años”, lamentaba. “Claramente se vio que la gente prefiere dar plomo (disparar), y pagar más impuestos para exterminar a una gente que no pudieron exterminar en medio siglo”, añadía el universitario.

Gran abstención

Fueron muchos quienes se mostraron sorprendidos por la baja participación. Tan sólo el 37% de los colombianos dieron su opinión en las urnas sobre el futuro del país. La abstención fue la más alta en unos comicios en los últimos 22 años: “A unos 25 millones de colombianos no les importa un carajo el proceso de paz. No les interesa. Hay que entrar a ver qué pasa con esa gente, a quienes les importa un comino”, clamaba el veterano profesor Jesús Ramirez.

Colombianos reaccionan tras escuchar los resultados del plebiscito. (EFE)
Colombianos reaccionan tras escuchar los resultados del plebiscito. (EFE)

La votación pudo verse afectada en la zona Caribe debido a los diluvios caídos los coletazos del huracán Matthew. “En la región Caribe donde persistió el mal clima, se reportó baja participación por causa de la lluvia y los fuertes vientos. En la medida de lo posible se abrieron los puestos de votación donde el clima impidió la apertura”, admitió Alejandra Barrios, la directora de la Misión de Observación Electoral.

Aún con su reclamo a la abstención, la veteranía del profesor Ramírez dejó también un espacio a la autocrítica: “A los partidarios del sí nos faltó pedagogía, haber informado de los avances de los acuerdos y explicarlos”, comentaba.

Paradoja: muchas zonas-víctima votan sí

El proceso electoral arroja una paradoja muy comentada en los medios colombianos: el sí se impuso en muchos de los lugares más golpeados por la violencia de la guerrilla, como Guaviare, Nariño, Vaupés, Putumayo o Chocó.

Partidarios del 'sí' tras conocerse los resultados. (Reuters)
Partidarios del 'sí' tras conocerse los resultados. (Reuters)

Uno de los casos más destacados es el de Bojayá. Fue el escenario de una de las masacres más lamentadas en Colombia. En mayo de 2002 un cilindro explosivo lanzado por la guerrilla acabó con la vida de 79 personas que se refugiaban en una iglesia del municipio. El 96% de dicha población optó por el Sí en el plebiscito de este domingo. Personalidades como Ingrid Betancourt y familiares de 150 víctimas habían dado su apoyo público al Sí en las semanas anteriores a la votación.

“Hay mucha violencia en el corazón de los colombianos. En los seis millones de personas que votaron por el no y que no están listos para perdonar. Yo pensé que el número de víctimas y todo lo que ha pasado fuera suficiente para que la gente estuviera preparada para perdonar. No sé qué más tiene que pasar. Ya habíamos tocado fondo. Se supone que cuando uno toca fondo es cuando reacciona, pero no ha sido así”, lamentaba la gestora cultural Luisa Luna.

Para muchos partidarios del no, ver a los guerrilleros con puestos asegurados en el Congreso no es una opción. Tampoco perdonar sus crímenes en juicios con reglas especiales. Colombia se enfrentará en las próximas semanas a otro capítulo crítico para su historia moderna. La solución parece pasar por un consenso nacional entre dos bloques, los de Santos y Uribe, enfrentados en los cuatro años que ha durado la negociación con las Farc. Un consenso que debe incluir necesariamente a una guerrilla con más de medio siglo de historia.

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