¿Natural o depilada?

Una mujer colgó esta foto. No te puedes imaginar lo que se le vino encima

La crtíticas que recibió por enseñar sus axilas con vello públicamente fueron crueles, pero la respuesta de esta estudiante de filosofía fue sorprendente

Foto: Hay pequeños gestos que, paradójicamente, provocan una indignación descomunal. (Facebook)
Hay pequeños gestos que, paradójicamente, provocan una indignación descomunal. (Facebook)

La depilación femenina ha sido una premisa incuestionable en el último siglo. Hace pocos años era impensable que una cantidad sustancial de mujeres se lanzaran a la calle en pleno verano sin preocuparse por la cantidad de vello que pudieran enseñar.

Siempre hay personas a las que no gusta nada que se salga de la norma y la última en sentirlo en sus propias carnes ha sido una estudiante de filosofía que se hace llamar Laura De, una mujer belga a la que se le ocurrió colgar en internet varias fotos donde mostraba el vello axilar.

Vivimos en un mundo en el que hay que estar dentro de la norma. Es tu culpa si te insultamos, boba

Realizadas en un contexto artístico por el fotógrafo Florence Lecloux con la intención de poner de manifiesto la poca importancia de los estereotipos de belleza y de paso manifestar que nadie debe de avergonzarse de su propio cuerpo, lo que aún sigue siendo un problema para muchas mujeres.

Hay quien no lo soportó en las redes sociales y no pudo resistirse a proferir a Laura todo tipo de insultos y amenazas:

“Me has hecho vomitar 146 veces”.

“Jodida zorra”.

“Joder, ¿Qué tipo de cerda eres?”.

“Maldita lesbiana”.

“Aféitate, fea”.

Te voy a matar, eres estúpida”.

“Eres horrible”.

“Vivimos en un mundo en el que hay que estar dentro de la norma. Es tu culpa si te insultamos, boba”.

“Vete con tus fotos de puta con tus zorras feministas”.

(Facebook)
(Facebook)

Sin duda estamos ante un escándalo. Lo que no está claro es si se trata del de la foto o del que sobrevino después. Cuando un contenido se lanza a las redes sociales pasa al dominio público y la libertad de expresión ampara a quien guste de opinar de cualquier manera. Sin embargo, se pone de manifiesto una vez más el debate sobre dónde está el límite de la opinión y cuándo comienza la ofensa o la humillación personal reprobables.

Ya no es impensable

Lo que resulta evidente es la falta de tolerancia de una parte de la sociedad que pretende encorsetar a todos sus individuos en el carril que considera apropiado, con consecuencias graves para quien no siga la corriente; lo que es incluso más sorprendente cuando se trata de una corriente estética, sin ninguna influencia en otros campos.

Hace solo cinco años, el blogger y “divulgador de curiosidades” Alfred López, comenzaba un artículo diciendo: “hoy en día sería impensable para cientos de millones de mujeres salir en verano a la calle sin llevar depiladas las axilas y/o las piernas”.

A menudo dicen que en Bélgica no se necesita feminismo, que las mujeres tienen suficientes derechos... esta violencia demuestra que no

Ya no es tanto así, y aunque sea cierto que cientos de millones de mujeres no salen sin depilar, el debate, la posibilidad, están ahí; ya no es impensable para ellas. No desde luego para Laura, que ante los comentarios proferidos, respondió de esta manera:

“Soy una chica que ha decidido hacer lo quiere con su cuerpo, y las consecuencias de salirse de las normas son la humillación colectiva, el acoso, los insultos y las amenazas. A menudo dicen que en Bélgica no se necesita el feminismo, que las mujeres tienen suficientes derechos... Toda esta violencia demuestra que no. Si una mujer quiere decir no a la depilación será castigada de todas las maneras hasta el momento en que ella se sitúe dentro de la norma de nuevo”.

No siempre se han depilado

(Facebook)
(Facebook)

La sociedad va poniendo de manifiesto nuevas necesidades, que muchas veces avanzan más rápido de lo que el imaginario social reticente a los cambios puede asimilar.

Probablemente, a principios del siglo XX, cuando los vestidos de tirantes se pusieron de moda y las mujeres comenzaban a enseñar los tobillos y las axilas depiladas, se censurase socialmente a quienes tenían esa osadía, como pasó con el nacimiento del bikini. Más tarde, hacia finales de los años ochenta, cuando las mujeres occidentales comenzaban a depilarse el vello púbico, eran consideradas unas casquibanas. Y ahora, si una mujer quiere no enseñar la piel de alguna parte de su cuerpo, y que quede con vello de forma natural, también es insultada.

La nueva protesta

Lo cierto es que en redes sociales enseñar el vello axilar se ha hecho bastante común. Se trata de mujeres que intentan visibilizar el empoderamiento, su capacidad de decidir y que decidan por sí mismas si se depilan o no; al fin y al cabo, es una licencia que sí tienen los hombres.

Lo último es teñirse el pelo de las axilas, igual que en los años sesenta las mujeres enseñaban los pechos para escándalo de la población

¿La reacción a esto? Las redes sociales se han inundado en los últimos tres años aproximadamente, de mujeres que enseñan con naturalidad el vello de sus axilas. Muchas famosas, como Julia Roberts, también lo han hecho, utilizando su capacidad de llegar mediáticamente a todo el mundo para visibilizar la libertad de elegir algo que parece tan banal como depilarse o no.

Lo último es teñirse el pelo de las axilas. Igual que en los años sesenta las mujeres enseñaban escándalosamente los pechos para reivindicar su libertad, en el siglo XXI, donde los pechos ya no alborotan a nadie (aunque si una mujer tiene que dar el pecho a su hijo, paradójicamente, sí horroriza), el pelo de las axilas teñido ha sido un certero golpe de efecto para provocar la respuesta y el debate social.

(Facebook)
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Si preguntásemos a cualquier mujer que se depila, ya sea por decisión propia o por convención, afirmará con toda probabilidad que es una tarea muy esclava. Sin embargo, a día de hoy deben hacerlo si no quieren arriesgarse ser juzgadas o incluso insultadas duramente, como ha sucedido en este caso.

La falta de higiene es uno de los argumentos más enarbolados, sin embargo, no hay ninguna evidencia física ni científica, nada más que en el imaginario colectivo, que aluda a que el pelo de la axila denota poca higiene… solo en una mujer; un hombre con pelo en la axila nunca ha sido cuestionado en ese aspecto.

El caso es que como hemos visto a lo largo del siglo XX, ya sea porque se depilan o porque no lo hacen, hay un colectivo social impertérrito al cambio, donde cualquier modificación que establezca la mujer lleva a que pueda ser despojada de su dignidad y del respeto que merece cualquier opción, e insultada en términos personales, donde la opinión se cruza con la ofensa y con una indignación que abre día a día el debate sobre la capacidad de imposición y la impunidad de las redes sociales.

Alma, Corazón, Vida

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