un 'problema' que tiene solución

Cómo evitar la eyaculación precoz: 4 trucos que te sacarán de apuros

No todo el mundo la entiende igual, pero sabemos reconocerla en el día a día. Es ni más ni menos que el 'problema' sexual más frecuente en los hombres, y de los que más preocupan

Foto: Así no hay manera. (iStock)
Así no hay manera. (iStock)

Si hablamos de la eyaculación precoz de forma técnica debemos decir que es una falta de control sobre el reflejo eyaculatorio y se manifiesta con una expulsión súbita de semen que se produce al minuto o minuto y medio de haberse producido la penetración. 

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Afecta a un porcentaje entre el 25 y el 40% de ellos y hasta el 70% lo ha padecido en alguna ocasión. Sin embargo son muy pocos los que se atreven a hablar de él, sin saber que hacerlo puede ser el primer paso para solucionar su problema.

Este común trastorno de la fase del orgasmo durante la relación sexual tiene tratamiento y su prevención está muy ligada a la psicología del paciente. 

¿Por qué me pasa esto?

La pérdida del control durante el coito puede estar provocada por diferentes causas. Las hay biológicas -no hay que olvidar que la eyaculación precoz es una alteración en la sensibilidad de los receptores cerebrales de la serotonina- pero también el estrés, la depresión o las infecciones en las vías urinarias o de la próstata pueden tener la culpa. 

Del mismo modo, los hombres que no mantienen relaciones con frecuencia suelen ser más propensos a padecerla, al igual que aquellos que consumen grandes cantidades de alcohol, tabaco o son 'habituales' de los fármacos y las drogas.

Tampoco hay que dejar pasar por alto factores sociales como el miedo a un posible embarazo o al ridículo porque también juegan un papel muy importante en este trastorno.

Trabaja para evitarlo

Más allá de que no se trate de ningún problema de gravedad, las consecuencias psicológicas que puede provocar la eyaculación precoz a quienes la padecen y por ende a sus parejas, deben ser tomadas muy en cuenta. Afrontarlas a tiempo es clave y puede evitar que la inestabilidad emocional que genera termine por romper hasta las relaciones más consolidadas. Por eso hoy queremos ofreceros una lista de recomendaciones y trucos que pueden ayudar a esquivarla.

1 - No descuides tu alimentación y tu estilo de vida

Parece algo intrascendente, pero hacer ejercicio diario, llevar unos hábitos de vida equilibrados y cuidar la alimentación juegan un papel esencial. Huye de las grasas saturadas y hazte fan de la sandía, rica en una sustancia conocida como citrulina, que relaja y dilata los vasos sanguíneos. El ajo también ayudará a que tu pene reciba más flujo de sangre, al igual que la granada que puede mejorar la calidad de la erección hasta en un 32%.

El ginseng, el azafrán y la avena también serán buenos aliados y, aunque parezca mentira, un grupo de nutricionistas descubrió que el compuesto UK-92,480 (usado en Viagra) se genera naturalmente al mezclarse el atún con la mayonesa.

Si, como colofón, cambias el alcohol y el tabaco por hierbas medicinales como la Epimedium, la yerba mate, la zarzaparrilla o la manzanilla, tendrás gran parte del trabajo hecho. 

2 - Respiración y relajación

Hay diferentes ejercicios que ayudan a controlar la eyaculación precoz: de respiración, musculares, de estimulación en pareja y de masturbación. Pero empecemos por el principio.

La sola idea de tener sexo puede hacer que el hombre se ponga nervioso y empiece a hacer respiraciones cortas y a ritmo elevado. Desafortunadamente esto es la antesala de una eyaculación precoz en un alto porcentaje de las ocasiones. Una respiración adecuada durante la relación sexual es fundamental, así que coge aire y realiza 10 respiraciones lentas y profundas antes de empezar. Inspira profundamente el aire por la nariz y exhálalo por la boca de forma rítmica.

También puedes probar con los ejercicios de Kegel, o ejercicios destinados a fortalecer los músculos pelvianos. Consisten en la contracción y relajación de estos músculos en intervalos de cinco segundos y de forma sucesiva y los expertos recomiendan realizarlos al menos 30 veces cada día, sin superar las 100 repeticiones. Con ellos aprenderás a controlar los músculos que influyen y controlan la eyaculación.

Pero si hay algo fundamental es relajarse. Aparta los pensamientos negativos. Convéncete de que nada tiene por qué ir mal, ya sabes dónde radica el error y tienes las herramientas necesarias para controlarlo. Conoces la respuesta de tu cuerpo ante la excitación, así que déjate llevar y disfruta.

3 - Durante el coito

Ya estás listo para empezar, pero antes un pequeño consejo: pásate por el baño a orinar antes de tener sexo. Así conseguirás liberar la presión sobre los genitales, lo que favorecerá una mayor duración en la cama.

Una vez entre las sábanas puedes poner en práctica un último ejercicio. Aunque se puede realizar en solitario, es preferible hacerlo en pareja para crear un vínculo de unión positivo. Es conocido como el 'comenzar-parar' y básicamente es una técnica de masturbación que consiste en parar cuando se siente que se va a eyacular y dejar que pase el momento de máxima excitación antes de reanudar el masaje sobre el pene. Para que surta efecto y el cuerpo se adecúe a este nuevo ritmo, debes practicarlo al menos dos veces por semana.

Practica juegos preliminares antes del coito, tómate tu tiempo y no tengas prisa. Y sobre todo prueba, prueba diferentes posturas porque estas influyen mucho en el ritmo y nivel de la excitación masculina. Cambiar de unas que te aceleren más a otras más manejables puede ayudarte a prolongar la erección y retrasar la eyaculación.

4 - No lo sufras en silencio

Habla con franqueza y sin dobleces de lo que sientes. Guardar para ti tus dudas y sentimientos solo empeorará la situación. No te obsesiones y mucho menos eches la culpa al otro. La comprensión y diálogo son claves, pide ayuda a tu pareja. Nunca hay que culpar al hombre de lo que le está pasando y ante todo hay que tratar de poner remedio en pareja. Con buena voluntad por parte de ambos el problema no tiene por qué ir a más y puede remitir. 

Y de no ser así, siempre te quedará la ayuda de los profesionales que pueden recomendarte algún tratamiento médico más específico para tu caso concreto.  

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